La jornada inglesa finalizaba en la ciudad de Londres, donde el West Ham recibía al todopoderoso líder, el Liverpool. La temporada de los hammers está siendo una total montaña rusa. Tras un mercado movidito con fichajes que provocaban gran ilusión, la temporada comenzó cuesta abajo, con una racha muy negativa de derrotas. Después lograron remontar y conseguir ese gran juego que buscaba Pellegrini. Ahora, los locales reciben al Liverpool después de una racha de 3 derrotas seguidas.
Por otro lado, los de Klopp vienen tras un empate frente al Leicester y una victoria frente al Crystal Palace que dejó muchas dudas. El Manchester City y el Tottenham ganaron sus respectivos partidos por lo que los reds estaban obligados a conseguir los 3 puntos.
Jurgen Klopp planteó el partido con un mediocampo inédito formado por Naby Keita y Fabinho, acompañados por un Lallana que sorprendió con su titularidad. En el resto no hubo sorpresas.
El partido comenzó de igual manera a la que se esperaba. Los dos equipos salieron realmente intensos, con un Liverpool ambicioso en posesión en busca de huecos para que Robertson, Mané y Salah aprovecharan su velocidad. Aún así el centro del campo de los reds dejaba mucho que desear defensivamente y los locales llegaban al área con suma facilidad. Chicharito y Cresswell se encargaron de dar los primeros avisos a Allison tras disparos que se marcharon ligeramente fuera.
La primera ocasión clara de los visitantes llegó tras un tiro mordido de Lallana. Pero los reds no perdonaron a la segunda y Mané la cruzó a la media vuelta tras un centro de Milner. El gol no debió subir al marcador ya que Milner estaba en clara posición de fuera de juego, pero es lo que tiene prescindir de la tecnología del VAR. El West Ham decidió tomarse la justicia por su mano y la pizarra de Pellegrini sirvió para igualar el partido tras una fantástica jugada ensayada. En un libre directo Noble sacó en corto para que Antonio tras un gran desmarque cruzara de gran manera al palo opuesto, colocándola donde el portero no puede llegar.

El Liverpool tenía un gran problema con un Milner que no logra adaptarse al lateral derecho y con un Naby Keita que juega como si siguiera en la Bundesliga. El guineano no paraba de perder balones y la alta intensidad de Inglaterra parece que está pasando factura en su adaptación.
Poco rastro queda de aquel muro defensivo de Merseyside, mermado por las graves lesiones de Joe Gomez y Arnold. Ante la marcha de Clyne, Milner fue el parche elegido por Klopp, ofreciendo un rendimiento que dejó mucho que desear. El equipo en general tampoco parece ser capaz de mantener el rendimiento tras un calendario de enero de lo más exigente.
En la segunda parte se mantenieron los papeles del primer acto. Los de Klopp controlaban el balón, pero no lograban dar la sensación de controlar el partido. Por el otro lado, los hammers se aprovechaban de las vertiginosas conduciones y del desequilibrio de Felipe Anderson y Antonio. Este primero provocó una falta peligrosa tras una fantástica maniobra al alcance de pocos. El brasileño marcó las diferencias y fue el mejor del partido junto a Rice, que dominó el mediocampo a su antojo.
El tiempo jugaba en contra del Liverpool y ni Salah ni nadie era capaz de superar el muro de los de Pellegrini, que nada tenía que ver con el rendimiento defensivo mostrado durante el año. Klopp optó por sacar a Origi en detrimento de Firmino, quien estuvo desaparecido. También dio entrada a Shaqiri, pero los cambios apenas lograron inquietar a una defensa que se mantenía dura e intacta.

Las prisas son malas y los de Klopp empezaron a embotellar al West Ham mediante coraje pero escaso de ideas. El empuje era cada vez mayor y el cansancio se hizo notar en los locales, que apenas conservaban fuerzas para contragolpear. Al final el Liverpool no consiguió desequilibrar el marcador y de esta manera se mete en graves problemas. La distancia con el Manchester City sigue reduciéndose y los 3 puntos de diferencia instalan el miedo a las afueras de Anfield. Por otro lado el West Ham sigue en la mitad de tabla pero ha demostrado una vez más que tiene potencial para pelear por altas aspiraciones.






















