Ningún reinado se mantiene en la eternidad. Y aún menos en Europa. Desde la creación de la nueva marca «Champions League» en 1992, nadie ha sido capaz de revalidar el título logrado. Hasta que llegó Zinedine Zidane. El hombre de la novena. Comandados por Zizou y Cristiano Ronaldo, el Real Madrid conquistó Europa en 3 años consecutivos. Un logro que difícilmente podremos volver a contemplar.

Tras una semana fatídica en la que el eterno rival fulminó al conjunto blanco de la Copa del Rey y de la liga, la ilusión blanca se concentraba en su competición fetiche, la Champions League. En la ida los de Solari se impusieron en el marcador con un 1-2 que parecía sentenciar la eliminatoria. Sin embargo, las sensaciones fueron todo lo contrario y desde Holanda confiaban plenamente en la sorpresa de los suyos. El Barcelona hirió y dejo agonizando al Real Madrid en su propio feudo. Y el Ajax olió la sangre blanca y atacó sin piedad conquistando el Santiago Bernabéu.

Prácticamente en una semana, el conjunto madridista ha sido desahuciado en su propia de casa de 3 competiciones. Se buscan culpables y pocos jugadores se libran de ser señalados. El caso de Sergio Ramos es el peor de todos. El de Camas forzó la tarjeta amarilla para perderse la vuelta y asegurar que jugaba la ida de los cuartos de final. Para el colmo, admitió su propio delito en unas desafortunadas declaraciones a los medios, las cuales le costaron un castigo doble de dos partidos. Su futuro rival Frenkie De Jong le avisó que subestimar al rival le podría costar caro. Y así fue.
El otro gran señalado fue Gareth Bale. Las altas expectativas que se tenían en el galés a principios de temporada han terminado por caer por su propio peso. Tras la marcha de Cristiano Ronaldo, él era el llamado a liderar el nuevo proyecto blanco. No obstante, el desenlace ha sido un fracaso en mayúsculas.
Más allá de los jugadores, el gran damnificado es Solari. Tras la precoz marcha de Lopetegui, se mejoraron las prestaciones del equipo y las sensaciones parecían haber mejorado. Pero los últimos 10 días han visibilizado la fragilidad del bloque blanco que se ha derrumbado ante la más mínima adversidad. El argentino desconectó y borró del día a día a jugadores con gran peso como Isco, Asensio, Bale, Marcelo...Tras el fracaso estrepitoso de su nuevo proyecto, parece imposible que Solari pueda continuar la temporada que viene y ya se manejan las opciones de retorno de Zidane o incluso Mourinho.

También fueron muchos quienes miraron al palco y no al terreno de juego. Ahí se encontraba Florentino Pérez, el principal artífice del hundimiento blanco para un gran sector del madridismo. El declive comenzó en verano con una decisión en los despachos. Esta fue la venta de Cristiano Ronaldo, el icono y la piedra angular del proyecto madridista que cosechó tantos éxitos. Antes de desprenderse del portugués, ya se reclamaba la necesidad de incorporar a un atacante. Pero ni siquiera vendiendo a la máxima estrella del equipo se trajo ningún galáctico ni ningún atacante fiable que asegurara más de 20 goles por temporada. Tampoco se ha entendido la política de apostar totalmente por la juventud y de olvidar lo inmediato. Y son muchos quienes discutieron su decisión de prescindir de Lopetegui de forma tan rápida.
Ahora toca afrontar los últimos meses en el que solamente se disputarán partidos ligueros, con la intención de recortar los 12 puntos que los separan del Barcelona. La distancia parece ser demasiado amplia para los puntos que quedan por disputar y el Santiago Bernabéu sufrirá pobres y bajas entradas ante esa falta de emoción.
Para el colmo, las lesiones han hecho que el gran castigo europeo sea aún más severo. Carvajal y Lucas Vázquez permanecerán alejados de los terrenos de juego al menos un mes. Bale sigue sin entrenar. Y por si fuera poco, la baja de Vinicius se extenderá al menos dos meses a causa de una rotura en los ligamentos de la articulación tibioperonea.

No existe nada que pueda invitar al optimismo y todo apunta a que el final de temporada será toda una pesadilla. Por un lado, toca recordar y agradecer todo el legado que deja el Real Madrid tras su eliminación en Champions, pero también es turno de mirar al futuro y de construir los primeros cimientos de un nuevo ciclo.






