Cuando se enfrentan los dos históricos equipos ingleses por excelencia, en un escenario como Old Trafford, todo apunta a una exhibición de garra y fútbol. Que gane el mejor, pensaría cualquier aficionado neutral. Pero este pasado domingo nadie quiso ser mejor y las lesiones y el poco fútbol arruinaron una plácida tarde en Manchester.
El Liverpool necesitaba obtener los tres puntos para continuar a 3 puntos de los de Guardiola, pero un empate también les valía para proteger su valiosa primera plaza. Los de Solksjaer, por un lado temían perder la plaza Champions ante una victoria del Arsenal. Pero sobre todo buscaban contentar a la afición tras el desastre entresemanal ante el PSG de Tuchel. El noruego puso de inicio al joven Mc Tominay y Lukaku dispuso de una oportunidad de redimirse con la titularidad otorgada. En el conjunto red la única sorpresa fue la suplencia de Arnold en detrimento de Milner, y el doble pivote formado por Fabinho y Henderson.
Nada menos que en el minuto 1, los de Klopp apunto estuvieron de aprovechar el grave error de Young, que cedió la pelota a De Gea, quien no tuvo más remedio que cogerla y provocar un tiro libre indirecto. Milner estrelló el disparo en la barrera, en una de las pocas ocasiones que dispondrían los reds en el primer acto. A falta de ocasiones, vinieron las desgracias y Ander Herrera dio comienzo a una plaga de lesiones totalmente surrealista. Ver para creer. Primeramente el español tuvo que marcharse por molestias físicas y acto siguiente Rashford encendió de nuevo las alarmas del Teatro de los Sueños al tirarse al suelo con dolencias. Al final, el inglés decidió seguir en el campo. Quien no pudo continuar fue otro español, esta vez Juan Mata. Entró Lingard, quien formó un mediocampo totalmente atípico con Pogba, Mc Tominay y Andreas Pereira.

Los daños sufridos por las lesiones quisieron llegar a un balance neutral, y Klopp no se creía lo que estaba viendo. Esta vez fue Firmino quien se echó al suelo pidiendo el cambio. Lo sustituyó Sturridge y este estuvo cerca de conectar un cabezazo para desigualar el marcador. Sin embargo, la ocasión más clara estuvo en los pies de Lingard. Pero estuvo atento Allison para salir y estirar su brazo de gran manera, evitando que el jugador inglés marcara a placer. Aquí fue cuando se culminó el total surrealismo que se estaba viviendo en un Teatro de los Sueños que parecía maldito. Lingard, quien acababa de entrar por Juan Mata, tuvo que abandonar el campo por lesión, la cuarta en 45 minutos, lo cual dejó a los red devils sin cambios. Sobre el fútbol no hubo mucho que decir, y lo poco que creó el equipo local fue parado por un Van Dijk imperial. Finalmente el fútbol no quiso comparecer en Old Trafford, y los jugadores se marcharon a los vestuarios a expensas de un segundo acto en el que los protagonistas no fueran los médicos.

Pogba fue el protagonista de la primera acción de los suyos tras el descanso, pero cabeceó mordido un gran centro lateral de Young. Solksjaer decidió dejar solo arriba a un tocado Rashford, que no estaba en óptimas condiciones para ayudar en tareas defensivas, y Lukaku se acomodó en la banda derecha, siendo uno de los más activos de los suyos. Ni Mané ni un Salah que fue totalmente secado por Shaw, consiguieron aparecer en el partido y el repertorio ofensivo red fue casi nulo. Wijnaldum, llegando de atrás, dio un susto a De Gea, pero poco más. El problema ofensivo también lo vio Klopp, y la entrada de Shaqiri por Henderson invitaba a creer en el gol. No obstante, en la única vez que el esférico superó la línea de meta en todo el encuentro, el asistente arruinó la alegría local anulando el gol en propia de Matip. El partido estaba condenado al 0-0 y los aficionados de cada conjunto tuvieron que contentarse con un triste encuentro sin goles, en el que los únicos reforzados fueron los defensas.

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