La jornada 23 de LaLiga Santander no dejó indiferente a nadie, con encuentros de alta tensión y repletos de emoción, no aptos para cardíacos. El gran protagonista fue la tecnología, el VAR, acaparando más de una portada con acciones polémicas de todo tipo.
El partido inaugural de esta jornada, sin embargo, recogió la otra cara de la moneda en un empate sin goles entre el Valladolid y el Villareal. Los porteros fueron los grandes protagonistas desde el principio, quienes detuvieron todas las ocasiones rivales. El conjunto pucelano pisó con mejor pie el césped del Jose Zorrilla, y pudo adelantarse mediante Sergi Guardiola y Hervías, quienes dispusieron las más claras del primer acto. Más tarde, los de Calleja consiguieron dar un paso y Masip evitó el gol de Pedraza. Tras el descanso, el partido perdió emoción y apenas hubieron ocasiones. Los dos equipos tenían mucho que perder y se volvieron algo conservadores. Faltó ese toque final de calidad para decantar el resultado y el partido terminó sin goles, dejando al Villareal una semana más en el pozo del descenso.
El sabado comenzaba con dos equipos que representan la luz y la oscuridad. Por un lado el Getafe, quinto en la clasificación, y por otro lado el Celta, al borde del descenso. El partido fue un constante intercambio de golpes y el primer golpe lo asestó Néstor Araújo con un cabezazo en el minuto 2, silenciando por completo el Coliseum Alfonso Pérez. A partir de ahí el partido fue una completa pesadilla para los de Vigo y las decisiones arbitrales terminaron por condenarle. La primera polémica llegó a 10 minutos del descanso, en un penalti de Hugo Mallo sobre Arambarri. El contacto fue muy leve y los futbolistas se comieron al colegiado. Entre ellos, Maxi Gómez, que fue expulsado por protestar.
Al borde del descanso le anularon un gol a Hugo Mallo, tras un fuera de juego milimétrico. La expulsión fue un punto de inflexión en el encuentro, con un Getafe volcado en busca de la remontada. Jorge Molina desigualó el marcador de cabeza y Jaime Mata sentenció tras un error garrafal de Rubén Blanco. El Celta, liderado por un Aspas que volvió tras lesión, buscó el gol pero jugar con uno menos le pesó demasiado.
En el partidazo de la jornada, el Atlético recibía en el Wanda a su vecino el Real Madrid, que volvía tras un gran esfuerzo en el Camp Nou. Los colchoneros salieron con gran intensidad, ahogando a los blancos en su propio campo, pero Casemiro cabeceó un córner para superar a Oblak e instalar el miedo en el Wanda Metropolitano. Cuando mejor estaba el Real Madrid, Griezmann igualó el marcador tras superar a Courtois en el mano a mano. En un principio el gol fue anulado por fuera de juego, el cual el VAR demostró que no era. En la jugada previa al gol, el conjunto blanco reclamó una falta previa sobre Vinicius que el árbitro no pitó. Lo que si pitó fue el penalti sobre Vinicius, en el borde del área. El contacto fue claro pero los de Simeone reclamaron que el contacto se produjo fuera. Sin embargo, el VAR ratificó la decisión del colegiado y Ramos puso el segundo en el marcador colocando el balón donde Oblak no pudo llegar.
El Atlético salió con mucha intensidad tras el descanso. Griezmann avisó y Morata marcó en fuera de juego tras una espectacular vaselina. La repetición no despejó muchas dudas ya que la posición del madrileño era más que justa. A partir de ahí, el encuentro se volvió trabado y algo violento. El colegiado se hartó de sacar tarjetas y para el colmo, Morata reclamó un penalti muy dudoso de Casemiro. Finalmente, no se señaló nada y Bale nubló las esperanzas colchoneras tras un zurdazo a pase de Modric. Además, Thomas fue expulsado por doble amarilla y los de Simeone perdieron el control del partido. El marcador se mantuvo en su sitio y el Real Madrid continúa con su gran racha convirtiéndose el primer equipo en ganar en el Wanda Metropolitano este año.
El siguiente partido se disputó en tierras catalanas con un Espanyol que recibía al Rayo Vallecano. Los dos necesitaban sumar para salir de la zona de peligro pero los locales contaban con esa presión añadida de dar una alegría a la afición tras una desastrosa racha. El partido comenzó con dos fueras de juego que acabaron en goles y que el árbitro señaló a Álvaro García y Darder. Poco después, Piatti se marchó lesionado por una lesión que tiene de todo menos buena pinta. Entró Wu Lei, quien iba a ser uno de los grandes protagonistas de la noche. Sin embargo, el encuentro comenzó muy cuesta arriba para los locales, con un golazo de cabeza de Abdoulaye Ba cuando peor estaba el conjunto rayista.
No se presagiaba nada positivo en Cornellá tras las constantes exhibiciones de Dimitrevski, que estaba siendo el héroe de su equipo tras sendos paradones a Darder y Dídac Vila. El Espanyol seguía perdonando pero al final llegó el gol tras un penalti que en un principio el árbitro no pito. El contacto sobre Wu Lei fue claro y tras verlo en la pantalla, el árbitro lo señaló. Borja Iglesias fue el encargado de chutarlo y puso las tablas en el marcador. Los periquitos apretaban y el Rayo sufría. Y aquí fue donde llegó lo más surrealista. Primeramente el VAR anuló el gol de Sergi Darder tras un fuera de juego previo en el inicio de la jugada. Pero a la tercera fue a la vencida y en el 94 el mismo Darder marcó un auténtico golazo que desató la locura en el Cornella, culminando la remontada.
El último partido del día enfrentaba a un Girona que necesitaba la victoria como el comer y a un Huesca que buscaba dar continuidad a la victoria y al gran juego del equipo de la anterior semana. Desde el comienzo del encuentro el Girona se mostró activo por banda derecha con grandes internadas de Pedro Porro y mediante la insistencia de Portu. Por otro lado, sin el Cucho, Enric Gallego y el Chimy Ávila completaron el ataque de los oscenses y el primero tuvo una oportunidad clara frente a Bono pero se le escapó el control en el último instante. Entonces apareció el Chimy para sacarse de la manga un zurdazo realmente ajustado al poste al que Bono no pudo llegar.
El Girona apenas tuvo tiempo de lamentarse y de nuevo Chimy Ávila marcó con zu mágica zurda a pase de Enric Gallego. En el segundo acto el Huesca frenó sin demasiados problemas las internadas rivales. Eusebio no consiguió dar velocidad al juego mediante los cambios y la expulsión de Bernardo terminó por condenar a su equipo. El conjunto de Francisco apenas sufrió al final y pudo incluso ampliar las distancias pero la madera impidió el gol de Juanpe. Con esta victoria el Girona se hunde más y el Huesca comienza a creer en la permanencia.
La jornada dominguera daba comienzo en Butarque, donde los locales buscaban superar a un Betis con muchas rotaciones al seguir vivo en 3 competiciones distintas. Los de Setién pusieron el balón y la posesión y el Leganés puso las ocasiones y los acercamientos más claros. En-Nesyri perdonó en dos ocasiones pero a la tercera no tuvo piedad y aprovechó un error en la marca a la salida del córner. El marroquí y el danés Braithwaite se entienden perfectamente y mediante la calidad de Óscar Rodríguez, componen un ataque que no paraba de incordiar a la defensa de los verdiblancos.
En-Nesyri amplió las diferencias tras la asistencia de Óscar y el Betis apenas tuvo capacidad de reacción. Tras el descanso se mantuvieron los mismos papeles y En-Nesyri hizo historia tras marcar el primer hat trick de la historia del Leganés en primera división. Tras un fantástico pase de Braithwaite el marroquí definió a las mil maravillas y sentenció el encuentro. La expulsión directa de Javi García culminó una noche para olvidar. El Leganés en cambio completó un partido perfecto de principio a fin y se aleja del descenso.
En el primer partido de la tarde se veían las caras el Valencia y la Real Sociedad, empatados a puntos en la clasificación. Los locales venían de un frenético partido con el Betis en la Copa del Rey y los txuriurdin pretendían mantener las grandes sensaciones del derbi vasco. Los de Alguacil salieron con la iniciativa de controlar el balón y los tres mediocentros realistas completaron con creces su labor. En el ataque Januzaj fue el más activo y dispuso de las 2 ocasiones más claras. El conjunto ché, por otro lado, echó de menos la presencia de Rodrigo y apenas inquietó a Rulli.
En el segundo acto Mestalla apretó y el conjunto de Marcelino esta vez si que fue a por el partido. Para ello dio entrada a Coquelín, Guedes y a Rodrigo. Zaldua sufrió las constantes galopadas de Guedes y Gayá, y al final acabó lesionado como Illarra y Raúl Navas. El primero tuvo que ser sustituido y el de Mutriku tuvo que salir en camilla. Las internadas de Theo pusieron en aprietos a la defensa ché y en una de ellas, Sandro pudo haber desiagualado el marcador. Finalmente el encuentro acabó en empate sin goles, siendo el resultado más justo tras lo que se vio en el terreno de juego.
Si antes hablábamos de emociones, lo que se vivió en el Sánchez Pizjuán fue la descripción gráfica de una jornada llena de sorpresas. El Sevilla recibió a un Eibar combativo que salió al campo como si se tratase de una final. Cuando parecía que los de Mendilibar habían bajado la presión llegó la calidad de Orellana para inaugurar el marcador. Los locales comenzaron a buscar la igualada y pusieron más de su parte. Sin embargo, el resultado se mantuvo y se marcharon a los vestuarios entre pitos.
El segundo acto también comenzó con un Sevilla buscando la igualada pero que se estrellaba constantemente contra el muro armero. Y para el colmo llegó Charles, el listo de la clase, para aprovechar la peinada de Arbilla y aumentar las diferencias. Si la situación ya era crítica, la expulsión de Banega hizo que las esperanzas se nublasen y más de un aficionado se marchó del estadio. Grave error. Al Sevilla nunca se le da por perdido y menos en los minutos finales. El VAR anuló un gol al Eibar y acto siguiente Ben Yedder estableció el 1-2. Los de Machín creyeron en la remontada y Sarabia también. Este último estiró la puntera para aprovechar un gran centro de Promes y culminar la remontada.
En San Mamés vivimos un encuentro de alto voltaje con un Ernesto Valverde que volvía a la que fue su casa con un Barcelona presionado a ganar tras la victoria del Real Madrid. La primera parte fue un monólogo del Athletic frente al conjunto azulgrana que no sabía ni donde se encontraba. Las esporádicas y peligrosas apariciones de Messi y Suárez alimentaban la esperanza azulgrana en un encuentro que pintaba complicarse. El gran culpable de que el Barcelona no encajase ningún gol tiene nombre y apellido. Marc-André ter-Stegen. El alemán fue el héroe de su equipo, salvando ocasiones clarísimas a tiros de Susaeta y Williams, en el segundo tiempo.
Valverde consiguió avivar la intensidad de su equipo en el descanso y ahora fueron los locales quienes sufrieron las acometidas rivales. Se reclamaron dos manos en el área rival, de Williams y De Marcos, pero el árbitro ni el VAR vieron nada fuera del reglamento. Al final el marcador no se movió, gracias a Ter Stegen y el conjunto azulgrana sacó un punto más que válido en vista a como fue el partido.
La jornada se cerraba en Mendizorrotza donde los locales recibían la visita del Levante. Bajo las protestas de los aficionados locales ante los horarios de la liga, el Alavés comprendió la necesidad de darle una alegría a su afición y los babazorros salieron como motos. Calleri avisó con un testarazo al larguero y Laguardia no perdonó ante la salida en falso de Aitor, que no tuvo su día. El Levante subió una marcha tras el descanso, pero pecaron de no tener las ideas tan claras como los de Abelardo, quienes en ningún momento perdieron el control del encuentro. Inui y Jony tuvieron la sentencia, pero esta no llegó hasta los últimos instantes, después de que el mismo Jony obtuviera el premio a todo un partidazo. Le robó la cartera a Doukouré y definió sin problemas frente a Aitor, para certificar la victoria del Alavés.