El Tottenham toma ventaja para la vuelta

El pasado martes se disputaba la ida de una de las eliminatorias más abiertas de los cuartos de final de la Champions League, y es la que disputaban Tottenham y Manchester City en lo que sería el primer partido de la competición europea en el Tottenham Hotspur Stadium. Antes del partido, ambos equipos contarían con bajas importantes como Dier o Bernardo Silva, además de la decisión de Guardiola de sentar de inicio a De Bruyne y Sané. El único precedente entre ambos equipos este año fue la victoria de los citizens por 0-1 en la primera vuelta de la Premier, precisamente también con los spurs como locales.

El partido empezó con ambos equipos vigilándose, sobre todo los visitantes quienes no querían que se repitiera la historia de los dos últimos años y salieron con mas precaución que ante Monaco y Liverpool. Y el partido se calentaba rápido ya que un disparo de Sterling en el minuto 12 fue desviado por el brazo de Rose y tras intervención del VAR, se decretó penalti. El penalti lanzado por Agüero fue detenido por Hugo Lloris, quien detenía su tercer penalti consecutivo tras los detenidos a Vardy y Aubameyang en la Premier League. Esto hizo que el Tottenham se viniera arriba y ejerciera una presión más asfixiante, con lo que llegaría la mejor ocasión de los locales en la primera parte, obra de Kane pero despejado por Ederson. Finalmente se acabó una primera parte, más táctica que entretenida, con un empate a cero.

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El momento en el que Lloris detiene el penalti. Via: Twitter (SpursOfficial)

La segunda parte empezó mucho más agresiva y en los primeros minutos llegaron ocasiones de ambos equipos por parte de Sterling y Son, aunque ninguno de los dos vería puerta. Unos minutos más tarde llegaban malas noticias para los locales y es que en una jugada fortuita Delph pisaría el tobillo de Kane, lo que le impediría seguir jugando. Tras esto, empezó a dominar el City y cuando peor estaba el Tottenham, en una jugada aislada Eriksen puso un balón a la espalda de Delph que Son salvó de la línea de fondo para acabar anotando el primer y único gol del partido. Llegando al final ya, Guardiola intentó una reacción tardía pero de nada le sirvió la entrada de De Bruyne y Sané, así que finalmente el que se llevó el duelo táctico sería Pochettino. Así, el Tottenham coge aire y toma ventaja para la vuelta que se disputará el siguiente miércoles 17 en el Etihad Stadium, aunque con la más que posible baja de Harry Kane, veremos que sucede finalmente y qué equipo inglés consigue alcanzar las semifinales ante el ganador del Juventus-Ajax.

El Liverpool pone pie y medio en semifinales

Texto: Alba Fernández

El equipo red pasó por encima del Oporto en una primera parte arrolladora en la que convenció y dejó sin opciones al conjunto portugués. En la segunda mitad, el Liverpool jugó con el freno de mano puesto.

La eliminatoria se le puso de cara al equipo de Jürgen Klopp con un gol en el minuto 5 del partido. Un tiro de Naby Keita desde la frontal del área impactó en el pie de Oliver Torres, sin que Iker Casillas pudiera hacer nada para evitar el gol.

Con la ventaja del primer gol, el conjunto red apretó al equipo luso en los minutos siguientes. Salah casi consigue el segundo tanto en el minuto 21 de partido, balón que salió rozando el palo izquierdo de la portería contraria. Cuatro minutos más tarde, Roberto Firmino consiguió el segundo para el Liverpool a pase de Alexander-Arnold. El Oporto lo intentó con una posesión del 43 % en la primera mitad del duelo.

Una segunda parte descafeinada en la que los vigentes subcampeones de Europa bajaron la intensidad en el
encuentro, dándole esperanzas al conjunto de Sérgio Conceiçao, pero que tampoco consiguió crear peligro en el área de Alisson. La delantera del Oporto no tuvo opciones de antar un gol que daría luz a sus posibilidades de pasar de eliminatoria.

La última esperanza del Oporto es conseguir una remontada antológica, como las logradas en octavos de final, en casa y ante su afición. El Estâdio do Dragão será testigo en una semana del vencedor que se enfrentará a Barcelona o Manchester United en las ssmifinales de la Champions.

El efecto Benzema

Ha quedado claro que no ha sido ni de lejos la mejor temporada para el Real Madrid, cosa que se venía venir desde verano con tan poco movimientos en el mercado para reponer la marcha de Cristiano Ronaldo y la derrota ante el Atlético de Madrid en Tallin. Pero todo no han sido malas noticias para el club blanco, ya que aunque haya sido un año bastante decepcionante ha habido jugadores que han dado un paso al frente como Reguilón, Marcos Llorente o Vinicius Jr. Pero sin duda el que ha llevado el timón este año ha sido precisamente el que más había sido criticado en temporadas anteriores, y no es otro que Karim Benzema, quien volvió a ser el héroe el sábado anotando los dos goles de los merengues ante el Eibar.

El francés, un jugador que lo que se le ha echado en cara siempre ha sido su falta de gol, está demostrando que puede destacar también en esa faceta sumando ya 26 goles y 10 asistencias en 48 partidos en competiciones oficiales. De esos 26 goles esta temporada 17 son en La Liga, 4 en Champions League, 4 en Copa del Rey y 1 en la Supercopa de Europa antes mencionada; esto convierte a esta campaña en su tercera más anotadora igualada con su segunda campaña en el club, 2010-11, y superada por 2015-16 (28 goles) y la 2011-12 (32 goles). Y es que, con 7 partidos aún por disputar en La Liga podría batir su record personal si anota 7 goles y su record personal en La Liga si anota 8 (24 goles en la 2015-16), lo que haría de esta una temporada en la que el delantero sacaría al menos una alegría individual.

Esto es una gran noticia para el madridismo, ya que aunque nunca se ha dudado de la calidad futbolística siempre se le ha echado en cara lo poco egoísta que es de cara a puerta, y esta temporada está atreviéndose más a definir el, sin dejar de lado el juego colectivo dando 10 asistencias, nada mal para un delantero. Con esto, el francés deja claro que va a luchar por su puesto y quiere defender la camiseta blanca todos los años que pueda venga quien venga. Aunque seguramente él quiera que llegue gente nueva, pues esta temporada no ha tenido un socio que haya anotado mucho, ya que quitando Gareth Bale (14) y Sergio Ramos (11) nadie ha llegado a 10 goles, siendo el máximo 6 (Isco y Asensio), lo que dista mucho de, por ejemplo, el Barcelona con Messi (43), Luis Suárez (23), Dembele (14) y Coutinho (10) a la cabeza.

Seguramente Benzema quiera mantenerse en el club que le acogió con 20 años, ya que no parece que ni la afición, ni Zidane ni nadie dentro del club cuestiona ahora mismo al francés. Actualmente es el 6º máximo goleador histórico del Real Madrid con 218 goles tras superar esta temporada a Hugo Sánchez (208)  esta misma temporada, y tiene por delante a Puskas (242), Santillana (290), Di Stéfano (308), Raúl (323) y Cristiano Ronaldo (451). Por eso, es posible que su siguiente objetivo individual sea llegar al Top 5 de donde se encuentra a 24 goles, o quizás el Top 3 de anotadores en Copa de Europa con el conjunto blanco donde solo le distancia 1 gol de Di Stéfano, aunque claro está tendrá que esperar al próximo curso. Todo esto demuestra que, aun siendo discutido siempre, el delantero es parte de la historia del Real Madrid, y sin decir nunca una mala palabra o un mal gesto (hecho que se refleja en que haya visto tan solo 12 tarjetas amarillas en toda su carrera), lo que le ha hecho establecerse actualmente como uno de los capitanes blancos tras 11 campañas en Madrid. ¿Qué le deparará el futuro al delantero francés?

El Tottenham estrena estadio a lo grande

El pasado miércoles 3 de abril, tenía lugar un partido atrasado de la jornada 31 entre Tottenham y Crystal Palace, pero iba a tener un detalle que lo haría especial, y es que este sería el 1º partido de Premier League en el Tottenham Hotspur Stadium. No solo eso, si no el primer partido que disputaba en su estadio desde hace casi dos años, cuando se cerró White Hart Lane para pasar a usar Wembley hasta este momento. El conjunto local llegaba de una racha de 5 partidos sin conocer la victoria en la competición doméstica, mientras que el Palace venía en una racha ascendente, aunque se quedaron a las puertas de la final four de la FA Cup, donde eliminaron precisamente a los Spurs.

Ya en el partido, se siguió el guión preestablecido y el Tottenham gozó de un dominio total del balón, generando peligro en cada jugada aun sin tener excesiva suerte en las ocasiones de Eriksen y Kane. Se llegó al descanso con un 70% de posesión de los locales y el partido nos dejaba la sensación de que la segunda parte sería un nuevo asedio. Cabe destacar de la primera parte la apuesta de Pochettino por colocar a Rose por delante de Davies, para jugar así con un doble lateral, y aunque el lateral inglés creó varias oportunidades se le vio más nervioso de lo normal, lo que le hizo equivocarse en más de una ocasión.

Al volver de los vestuarios, el Tottenham salió como en el primer tiempo pero con un nuevo protagonista en el juego ofensivo del equipo, y es que tras una primera parte donde no se le vio muy acertado, Heung-Ming Son despertaría tras el descanso. La primera oportunidad clara saldría de sus botas, pero el disparo se fue arriba; pero cuando cuando el surcoreano esta enchufado es muy dificil pararlo, y así se vio. En el minuto 55, tras un pase de Eriksen, dribló a un defensor y, con la suerte de rebotar en Milivojevic, su disparo con la zurda se acabó colando en la portería de Guaita. Con esto, Son se mete en los libros de historia ya que fue el 1º gol anotado en el nuevo estadio en Premier League.

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Eriksen en el momento de anotar el 2-0. Via: AFP

Mientras, el Crystal Palace parecía hundido ya que tras el primer gol vieron que no eran capaces de reaccionar y seguían llegando ocasiones locales, ya habiendo entrado Winks en lugar de Rose para tener más control del juego. Finalmente, pasó lo que parecía que iba a pasar y Eriksen, recogiendo un balón suelto en el área, pondría el 2-0 en el minuto 77. Ya en los instantes finales, los visitantes gozaron de varias oportunidades pero finalmente el marcador no se movería del 2-0. Con este resultado los Spurs recuperan la 3º posición, con el Arsenal con un partido por disputar aún, y tienen la cabeza ya en el próximo martes, cuando recibirán al Manchester City para disputar la ida de los cuartos de final de la Champions League.

Un error defensivo condena al Tottenham y da vida al Liverpool

Jornada 32 de la Premier League, en plena lucha entre Liverpool y Manchester City por la liga se enfrentaban Liverpool (2º antes de comenzar el partido) y Tottenham (3º) en un partido en que ninguno podía fallar en su lucha por el titulo y Champions League respectivamente. A priori, se preveía una partido igualado aunque con cierto favoritismo hacia el lado de los reds quienes llegaban con mejor dinámica, pero en un partido de la Premier, y más aún de este calibre, puede pasar de todo. Los spurs, llegaban en una dinámica bastante negativa pues venían de no ver la victoria en los últimos 4 partidos, logrando solo 1 punto de los últimos 12, por lo que iban a Anfield con el objetivo de dejar atrás esta mala racha antes del regreso de la Champions League.

El partido comenzaba con un Tottenham que quería el balón y sentirse superior a los locales, aunque en el minuto 15 un gran centro de Robertson lo remataría Roberto Firmino para colocar a los locales con ventaja, suponiendo la 9º asistencia del lateral y el 14º gol del delantero. A partir de ahí, el Liverpool comenzó a tomar el control del encuentro y empezó a usar a sus laterales como armas ante los carrileros que Pochettino había colocado en el campo. Precisamente su lateral derecho, Alexander-Arnold,  pondría el peligro desde el saque de esquina buscando el gol olímpico en un par de ocasiones, donde se fue el balón por muy poco. Y de ahí hasta el descanso seguiría creando peligro el Liverpool, aunque sin tener ocasiones excesivamente claras.

Tras el descanso, el Tottenham intentó volver a hacerse con el dominio del partido y se hizo dueño del balón pero seguía sin lograr disponer de grandes ocasiones, mientras que los locales seguían creando peligro, sobre todo por medio del balón parado y de los centros por parte del lateral derecho de los locales. Los spurs dispondrian de su oportunidad más clara en una doble ocasión, primero Alisson salvaría un disparo de Kane y cuando Eriksen llegaba al rechace, Robertson evitó que rematara a placer. Hasta que en el minuto 70 cuando tras una falta que cometieron sobre él, Harry Kane sacó rápido y con un gran cambio de juego abrió el balón a Trippier para que entre él y Eriksen, pusieran el balón en el área para que Lucas Moura lo empujara dentro de la portería. Tras este gol los visitantes se echaron hacia delante en busca de una victoria que les asentara en la 3º plaza, y dispusieron de ocasiones, la más clara en una contra de manual que Sissoko no logró finalizar gracias a la defensa de Van Dijk.

Liverpool FC vs Tottenham Hotspur
Lucas Moura celebrando el gol que ponía el empate. Vía: Marca

Cuando el partido tocaba a su fin, un centro nuevamente de Alexander-Arnold llegaría a Salah y su remate no lo acertaba a despejar Lloris, para que Alderweireld anotara en propia puerta llevándose los reds los tres puntos. Tras esta victoria el Liverpool vuelve a la primera posición (con un partido mas) sacando dos puntos al Manchester City, mientras que el Tottenham se mantiene en la tercera posición con 61 puntos, a expensas de lo que haga el Arsenal (60 puntos) frente al Newcastle este lunes a las 21:00 en el Emirates Stadium. Mientras, Manchester United y Chelsea siguen en la lucha por el 3º puesto situándose con 61 y 60 puntos respectivamente tras vencer a Watford y Cardiff. El siguiente encuentro del Tottenham será el próximo miércoles 3 frente al Crystal Palace en lo que supondrá el primer partido del primer equipo en su nuevo estadio, tras el partido que disputó el equipo sub 18 frente al Southampton y el equipo de leyendas ante el Inter de Milán

La previa del GP de Argentina 2019


«Panorámica del Termas de Río Hondo, GP de la Républica de Argentina»

LLega la sexta edición del Gran Premio de la República Argentina al campeonato de Moto GP, hablamos del Autódromo Termas del Río Hondo, será el segundo episodio de la temporada 2019, con sus 14 curvas y sus 4.806 metros de longitud es uno de los circuitos más rápidos, caracterizado por tener la línea de meta muy próxima a la última curva, al igual que se encuentra en una situación geográfica muy cercana al mar. La vuelta más rápida de este circuito la tiene Valentino Rossi en 2015 con la Movistar Yamaha MotoGP, mismo año que consiguió la victoria en Argentina.

El GP de Argentina 2019 será retransmitido por «Telecinco» (Mediaset España) de manera especial, aunque también podrá verse desde la plataforma digital deportiva «DAZN» que es el medio de comunicación habitual de este deporte para este año. El Domingo 31 de Marzo empieza Moto3 a las 17:00, Moto2 a las 18:20 y MotoGP a las 20:00.


Todos recordamos el año pasado este gran premio, que estuvo protagonizado por los incidentes desde primera hora provocados por Marc Márquez, empezando por la avería de su moto en la salida que aunque consiguió poder arrancarla, fue sancionado con un «ride through» por conducir en dirección contraria a la parrilla, igual de destacable fue el incidente que tuvo con Valentino Rossi que provocó la caída del Italiano. Cal Crutchlow fue el ganador tras un bonito combate con Johann Zarco que andaba muy rápido en este circuito. Además, Alex Rins fue tercero. El joven español conseguía su primer podio en la categoría de moto GP. Parece complicado superar esta carrera del año pasado, aunque eso lo comprobaremos el domingo.

«Incidente entre Marc Márquez y Valentino Rossi en el GP Argentina 2018»

Resulta realmente complicado dar un favorito para esta carrera protagonizada por un inicio de temporada de máxima igualdad entre todos los pilotos, y así lo hemos podido comprobar en los «Libres 2» donde se ha marcado una diferencia mínima de 978 milésimas entre Andrea Dovizioso (1ª clasificado) y Jorge Lorenzo(21ª clasificado), un dato muy destacable. Parece ser que Jorge no encuentra comodidad en la Honda, su dolor en la muñeca y su inexperiencia en la nueva moto no le deja exprimir su máximo rendimiento. Mientras tanto, su compañero de equipo Marc Márquez, sigue siendo el gran aspirante y el piloto a superar de toda la parrilla. Cal Crutchlow demostró en Qatar (Losail) que no podemos descartarlo de la victoria, y totalmente recuperado de su lesión, se encuentra muy rápido con la LCR Honda. Alex Rins es otro piloto que ha iniciado muy bien la temporada, ya demostró el año pasado su potencial y en Qatar 2019 donde lucho hasta final de carrera por la victoria. Ya conocemos que el chasis de la Suzuki es muy ligero en las curvas aunque el motor parece insuficiente, sobre todo en recta, en las marchas más largas. La Ducati de Andrea Dovizioso es un auténtico avión en recta, así lo pudimos ver en Qatar, y sin duda será el piloto que le ponga las cosas difíciles a Marc. Danilo Petrucci intentará dar mas guerra con la Ducati ya que en Qatar uso una mala estrategia de neumáticos y solamente pudo conseguir un sexto puesto. Si hablamos de Ducati, no podemos dejar atrás el «jaleo» que se ha tenido estas semanas con el famoso «spoiler» (pieza aerodinámica que enfría el neumático) , una incorporación que ha sido muy debatida en las demás escuderías. Parece ser que la pieza es legal, y podrá ser utilizada en todas las motos, si tiene buen funcionamiento.
Además, Dall’Igna ofreció algunos datos muy concretos en rueda de prensa: «Qatar, concretamente a lo que se piensa, es una pista muy exigente con las gomas, la reducción de temperatura que logramos con el apéndice es entre siete y ocho grados«. Por otro lado las Yamaha de Viñales y Rossi parece ser que no encuentran el ritmo adecuado, y están teniendo muchos problemas en el agarre de la pista. Pero, con «The Doctor» nunca se sabe, ha demostrado varias veces que lo suyo son los domingos, y sin duda, es un favorito para la victoria. Al igual que Maverick, que ha encontrado un mejor ritmo en la FP2 colocándose en un gran tercer puesto. Todo está en un pañuelo, y las diferencias son mínimas.

En las categorías inferiores existe mucha rivalidad, sobre todo en Moto3, donde el joven español Masia J. ha dominado los «libres1″ y en la FP2 lo ha hecho el inglés McPhee con un buen registro(1’49’892). Arón Canet se encuentra muy rápido en la pista, y será un gran favorito para este domingo. En Moto2, el italiano Marini fue el primer clasificado en la FP1, y Tomas Luthi dominó en la FP2 con 1’43’353, el suizo es un gran aspirante para la victoria y para el título de la categoría, aunque sus grandes rivales son Alex Márquez que cada vez se encuentra más comodo con la moto y el alemán Schrotter no lo podemos dejar atrás.

«Emparejamiento en la curva entre Marc Márquez, Dovizioso, Alex Rins, Joan Mir en el circuito de Qatar»


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La carrera por la Bota de Oro 2019

Llegados a este tramo de la temporada siempre hay que fijarse prácticamente en cada gol, pues empiezan las jornadas finales y un gol puede significar un título, una clasificación a Europa o un descenso. Por supuesto también hay que estar atentos a la tabla de anotadores, ya que estando en las ultimas jornadas comienza la guerra por ser el máximo goleador de cada liga doméstica, y a su vez por ser el máximo goleador de las ligas europeas. Y es que a este máximo goleador se le hace entrega de la Bota de Oro, premio que han obtenido jugadores como Ronaldo Nazario, Thierry Henry, Francesco Totti, Diego Forlán o los tres dominadores de la última decada, Luis Suarez, Cristiano Ronaldo y Lionel Messi.

Precisamente este ultimo, Leo Messi, cuenta con el record de mas veces lograda esta bota de oro (5) y con el máximo de goles para ganarla (50), además ha conseguido ganarla en años consecutivos en dos ocasiones (temporadas 11-12, 12-13 y temporadas 16-17 y 17-18) lo que le hace ser el rey de este trofeo. Y como no podía ser de otra forma, este año también se sitúa en primera posición con 29 goles (58 puntos) a falta de diez jornadas por disputarse en La Liga, donde también se encuentra primero en el ranking de asistencias con 12. En segunda posición, nos encontramos con alguien que desde que explotó no ha dejado de crecer y echarse a su espalda tanto su equipo como su selección a pesar de haber cumplido 20 años hace un par de meses. Hablamos de Kylian Mbappé, quien con la lesión de Neymar ha tenido que tomar el control del PSG junto a Cavani, y lo ha logrado gracias a sus 26 goles (52 puntos), quedándole tambien 10 jornadas por disputar en su liga, pero habiendo disputado 3 partidos menos que Messi. Para hacernos una idea del crecimiento de este jugador, el año pasado logró a lo largo de la Ligue 1 13 goles, la mitad de lo anotado esta temporada hasta hoy. 

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Mbappé y Messi durante el mundial de Rusia 2018. Vía: AFP

Tras estos dos, para cerrar el podio nos encontramos con un viejo rockero como es Fabio Quagliarella, quien a sus 36 años parece encontrarse en una segunda juventud colocándose como máximo anotador en la Serie A con 21 goles (42 puntos). Y es que el delantero italiano parece haber encontrado su mejor nivel en su séptimo equipo en la Serie A, la Sampdoria, donde ya el año pasado anotó 19 goles. Tras el llegan dos delanteros de su misma liga, Krzysztof Piatek (AC Milan) y Cristiano Ronaldo (Juventus) con 19 goles (38 puntos) quienes persiguen a Quagliarella con el objetivo de ser el máximo anotador en Italia y, por qué no, de Europa ,aunque se encuentren a 10 goles de la cabeza. Estos tres también tienen por disputar 10 jornadas mas, y si no llegan a la bota de oro podrán disputarse el capocannoniere, lo que a pesar de no tener tanta importancia siempre es un gran logro individual.

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Los tres candidatos a ser máximo anotador en Italia. Vía: Telenord

Para acabar, los siguientes en la lista son Luis Suárez (Barcelona) Robert Lewandowski (Bayern Munich) y Sergio Agüero (Manchester City) quienes empatan en el siguiente escalon con 18 goles (36 puntos), y ya en el siguiente empatan a 17 goles (34 puntos) Edison Cavani (PSG), Mohamed Salah, (Liverpool) Harry Kane (Tottenham), Nicolas Pépé (Lille), Sadio Mané (Liverpool) , Pierre-Emerick Aubameyang (Arsenal) y Duvan Zapata (Atalanta). Todos estos a pesar de contar con opciones, se encuentran a 11 y 12 goles de Messi, lo que les dificulta bastante poder alzarse con el trofeo. Cabe destacar que en los 18 y 17 goles aparecen los 5 máximos anotadores de la Premier League, por lo que estará bastante reñido el puesto de máximo anotador en la liga inglesa, aunque de momento lidera Agüero. Tras ver a todos los posibles ganadores, ¿Quien creen que se alzará con el trofeo? ¿Logrará Messi ser el primero en conseguir la Bota de Oro tres veces de forma consecutiva? En dos meses lo veremos.

Thiem conquista su primer Masters 1000 en Indian Wells

La pasada noche tenia lugar la final del primer Masters 1000 de la temporada entre Roger Federer y Dominic Thiem, nº 4 y 8 respectivamente en el ranking ATP (antes de la final). Por una parte, el suizo llegaba tras dejar por el camino a Gojowczyk, Wawrinka, Edmund y Hurkacz, sumado al retiro de Rafa Nadal en semifinales; mientras que el austriaco eliminó a Thompson, Simon, Karlovic, Monfils y Raonic. Antes de este torneo, ambos jugadores llegaban como polos opuestos ya que Federer venia de ganar el ATP 500 disputado en Dubai, mientras que Thiem apenas tenía 3 victorias en 2019.

De primeras, el claro favorito era Roger Federer, quien buscaba su pequeña revancha personal tras caer en la final del mismo torneo el año pasado ante Juan Martin del Potro. Además, había que añadir factores como que Thiem es un jugador que ha tenido sus mejores resultados sobre tierra batida, logrando el subcampeonato en Roland Garros y Madrid en 2018. El partido arrancaba según el guión preestablecido con Roger rompiendo el primer servicio del austriaco, y aunque Thiem lo recuperaría, el suizo le devolvería la ruptura y ganaría su propio servicio para concluir el primer set con un 6-3 favorable al ex número 1.

En el 2º set, el primero que golpeó fue precisamente Thiem en busca de la remontada y provocaría la única ruptura del set  para devolverle el 6-3 que le habia endosado en el primer set. Entonces se llegaba al tercer y último set con ambos rivales muy igualados, igualdad que se reflejaría en el juego pues se llegaba al 5-5, hasta que Dominic Thiem rompía el servicio de Federer para establecer el marcador final en 3-6, 6-3 y 7-5 favorable al austriaco tras 2 horas y 3 minutos.

Con este triunfo, Thiem se alzaba con su primer Masters 1000 tras llegar dos veces a la final de Madrid en 2017 y 2018, perdiendo con Rafa Nadal y Alex Zverev respectivamente, siendo su 12º titulo como profesional. Por otra parte, Federer se despedía de su titulo número 101, aunque ya contaba con 27 títulos de categoría Masters 1000. Además, este triunfo supone que Thiem iguale su mejor posición en el ranking ATP, el 4º puesto, desplazando a Federer al 5º puesto. En el futuro de ambos tenistas ya se avista Miami, segundo Masters 1000 de la temporada que arranca este lunes 18, siendo el ultimo torneo antes del regreso de la gira europea en tierra batida.

Un Real Madrid renacido

En el comienzo de la segunda etapa de Zidane al frente del banquillo de la casa blanca, el equipo local consiguió ganar por 2-0 con goles de Isco y Bale a un Celta que está en caída libre.

Texto: Jonay Antón

Todo renació. Parecía un viaje al pasado. No sabemos si Michael J. Fox estuvo por allí pero parecía marzo de 2018 en vez de 2019. ¿La causa? Zinedine Zidane. El francés es el aura mágica del Madrid, como bien dijo Odriozola en zona mixta. El ambiente, los jugadores, la prensa, el tiempo atmosférico, todo estaba en torno a la leyenda francesa.

Fue un día de resurrecciones. Zidane sacó a Keylor, Marcelo, Isco, Asensio y Bale. Ninguno defraudó. Keylor tuvo que intervenir poco pero cuando tuvo que aparecer, lo hizo, con una parada antalógica a un cabezazo de Maxi Gómez con el marcador igualado. Marcelo se incursó en el ataque como en los viejos tiempos, defendió bien aunque cierto es que los hombres ofensivos del Celta no le exigieron mucho. Isco no fue un escándalo, no fue el más brillante pero el Madrid no puede jugar sin él. Al menos, a día de hoy. Lo necesita. Cuando el Madrid ha tenido crisis, el club blanco ha tenido a jugones que a pesar de malas temporadas, dejaban partidos para el recuerdo como son los casos de Guti, Ozil, el propio Zizou, Laudrup y demás estrellas del fútbol.

El conjunto merengue fue de menos a más en el partido. Cierto que le costó entrar en el juego y que tuvo despistes imperdonables, pero fue otro Madrid. Hubo ocasiones de todos los tipos y solamente Rubén Blanco y el larguero evitaron que el equipo gallego se fuese al descanso con el resultado en contra. Y vuelvo a los nombres. Asensio fue el mejor. Aportó la diferencia con cambios de ritmo, jugando por las dos bandas, hasta de delantero. Esa novedad táctica, la de que los hombres de arriba rotasen posición y que muchas veces el balear y el malagueño hiciesen de falso nueve, dio libertad a Bale y a Benzema por bandas, de ahí viene el primer gol: Conducción de Marco, Karim en banda dando el pase de la muerte e Isco incorporándose desde la segunda línea hasta el área pequeña para rematar como un delantero. El galés, por su parte, no sabemos si rindió bien para no irse del Madrid o porque de verdad quiere cambiar, es la gran incógnita. Pero hizo un gran partido, con jugadas individuales que hace tiempo no se veían en el coliseo de la Castellana, ayudando a defender y cumpliendo en la faceta del gol.

Por su parte, el Celta, que no empezó mal el encuentro, se diluyó según el Madrid mejoró su fútbol. Un equipo que cuando recibe el primer gol, le cuesta recuperarse psicológicamente. Un tiro a puerta en todo el partido que confirma el bagaje pobre que lleva la zona ofensiva del Celta: Un gol en los últimos cinco partidos.

Mientras, Fran Escribá sigue sin dar con la tecla. Quizás porque sigue sin estar Iago Aspas, aunque el doctor García Cota ha confirmado que volverá la semana que viene. Y es un momento crucial para ello: Villarreal y Huesca son los próximos dos enfrentamientos, rivales que están inmersos en lo bajo de la tabla.

El déjà vu del Barcelona: cede, pero aplasta

El aire en Barcelona estaba enrarecido. Tras las debacles de sus vecinos españoles en la gran competición europea, la etiqueta de favorito parecía para los de Valverde un lastre más que una ventaja. La sensación de que cualquier resultado era posible encogía el corazón de los aficionados blaugranas.

El Txingurri, consciente de lo que estaba en juego, alineó un once de gala para recibir al Olympique de Lyon. El plan era sencillo: tener el balón, adelantarse pronto en el marcador y evitar que el partido degenerase en un ida y vuelta, en el cual el club galo pudiese sacar a relucir sus puntos fuertes.

Bruno Génésio, fiel a sus convicciones, optó por la valentía como ya hiciese en el partido de ida. Defensa de tres y un ataque rápido y talentoso, encabezado por la estrella lionesa Nabil Fekir, recién recuperado de la lesión que le impidió saltar al verde en el encuentro disputado en Lyon.

Los primeros minutos fueron una declaración de intenciones por parte del conjunto galo: no arrugarse ante el Barcelona e intentar hacer un gol para poner cuesta arriba la clasificación culé. Sin embargo, el plan de Génésio chocó de frente contra un Barcelona sólido y bien estructurado. Tras unos primeros minutos concediendo posesiones más largas al Lyon, el Barça comenzó a adueñarse de la posesión y a recuperar el balón de forma casi instantánea cada vez que éste abandonaba los pies de un jugador blaugrana.

El Barcelona no se demoró en hallar la comodidad de la que suele hacer gala cuando juega en casa. El trabajo con balón, rápido y vertical, se acompañaba de un trabajo sin balón igual de efectivo. El esférico apenas caía en las botas francesas, y la valentía del Olympique de Lyon empezaba a quedar eclipsada por una evidente inferioridad técnica. La presencia de Arthur en el centro del campo culé volvió a ser sinónimo de control y precisión en la circulación del balón. El joven brasileño, que terminó completando con éxito 71 de 72 pases realizados, cosió el centro del campo azulgrana y liberó e hizo mejores a Busquets y a Rakitic.

Como culmen a este dominio llegaron los dos primeros goles del Barcelona. Tras señalar un penalti bastante dudoso sobre Luis Suárez, el Barça se adelantó con un lanzamiento a lo Panenka de su estrella y capitán, Leo Messi. Corría el minuto 17, y tan solo quince más tarde el delantero charrúa volvió a ser protagonista. Esta vez, tras un maravilloso control que dejó clavada a la zaga lionesa, asistió a Coutinho para que, totalmente libre de marca, empujase el balón a la red. El brasileño celebró el tanto de manera comedida, sabedor de que no está atravesando su mejor momento de forma y que cada partido es un test que determina su posible continuidad en el once titular de Ernesto Valverde.

Como guinda al torbellino que estaba pasando por encima del equipo francés, Anthony Lopes, guardameta titular y héroe en el partido de ida, tenía que abandonar el terreno de juego a los 34 minutos a causa de unas extrañas molestias tras un choque con Coutinho. A los cinco minutos de enfundarse los guantes, su reemplazo, Mathieu Gorgelin, evitó que Messi hiciese el 3-0.

El encuentro llegó a su ecuador con un Barcelona que gustaba y se gustaba, que terminó combinando los recursos técnicos con las florituras estéticas. Con la confianza del que se siente ganador, jugadores como Suárez o Messi se lucieron con controles y regates de fantasía ante un Lyon que parecía resignado. Sin embargo, no estaba todo dicho por parte de los de Génésio.

El partido se reanudó de la misma guisa, y Leo Messi volvió a tener oportunidad de poner tierra de por medio con una buena vaselina que Marçal tuvo que sacar bajo los palos.  El Barcelona volvía a perdonar, y una de las grandes reglas no escritas del fútbol se quitaba el peto en la banda: el que perdona, lo acaba pagando.

Los hombres de Valverde se sentían en cuartos de final, y parecieron olvidarse de la intensidad que en los primeros 45 minutos les había hecho dueños y señores del encuentro. Tras un par de avisos capitaneados por Fekir, el Lyon aprovechaba una consecución de malos despejes en el área del Barcelona para poner el 2-1 en el electrónico. El gol de Lucas Tousart daba alas a los galos y los ponía a un gol de la clasificación.

El Olympique de Lyon, espoleado por el tanto y con un plus de motivación, fue in crescendo. El equipo de Génésio sacó fuerzas de flaqueza para hacerse con el dominio del encuentro y poner contras las cuerdas a un Barça todavía noqueado por el gol, que no conseguía recuperar el timón del encuentro. Los corazones en la grada volvían a encogerse.

Ernesto Valverde leyó la partida y movió fichas. Sacó del campo a Coutinho y a Arthur para dar entrada a Dembélé y Arturo Vidal. Los objetivos no eran otros que aprovechar con el mosquito los espacios que ofrecía el Lyon, volcado en ataque, y que Vidal aportase músculo y oficio en la recuperación de balón y los duelos físicos en el centro del campo.

El plan del Txingurri funcionó, y fue precisamente al contraataque como el Barcelona puso punto y final a la eliminatoria. Los últimos quince minutos de encuentro fueron un pasatiempo para Leo Messi, que volvió a enfundarse el traje de alienígena. La primera estocada fue de las que le gustan al argentino: conducción en solitario, quiebro para dejar oliendo el césped a los centrales galos y balón al fondo de la portería. Los dos tantos que cerrarían el 5-1 definitivo volvieron a nacer de sus botas; de nuevo, dos conducciones de contraataque en solitario y dos asistencias, a Piqué y Dembélé que definieron con resolución.

FC Barcelona v Olympique Lyonnais - UEFA Champions League Round of 16: Second Leg
Messi volvió a ser determinante en la victoria del Barcelona. Foto: Uefa Champions League

Una vez más, el partido del Barcelona tuvo aires de déjà vu: el Barça volvió a conseguir un resultado amplio en el marcador que enmascaró la cesión del control del partido durante demasiados minutos al Olympique de Lyon. El Barcelona sigue siendo contundente, y eso ha sido suficiente para eliminar al Real Madrid de Copa del Rey y para avanzar a cuartos de final de la Champions League. Pero Valverde se encuentra en una contrarreloj para poner fin a esos lapsus de desconexión si quiere alzarse con la orejona este año y volver a coronar al Barcelona como mejor equipo de Europa.