Sorteo octavos Champions

La localidad suiza de Nyon ha acogido este lunes 17 de diciembre (12:00 horas) el sorteo de los octavos de final de la Champions League. FC Barcelona y Real Madrid han accedido a esta ronda de la competición como primeros de grupo, así que los rivales que se podían encontrar en los cruces del torneo eran (a priori) más asequibles. Por su parte, el Atlético de Madrid se ha clasificado en segunda posición en el Grupo A, justo por detrás del Borussia Dortmund, por lo que entre sus posibles adversarios figuraban ‘cocos’ como Manchester City, Juventus, Bayern de Múnich o PSG.

Los emparejamientos han quedado establecidos de la siguiente forma:

  • Schalke-Manchester City. El conjunto de Pep Guardiola es el claro favorito de la eliminatoria para avanzar a los cuartos de la Champions. Este duelo va a ser muy especial para Leroy Sané, actual futbolista del plantel inglés, que militó durante tres campañas en el conjunto alemán.
  • Atlético-Juventus. Es uno de los cruces más igualados de los octavos de final de la máxima competición de clubes a nivel continental. Es posible que los italianos partan con ligero favoritismo por encima de los colchoneros, pero seguro que van a ser dos encuentros realmente parejos entre ambos. Mario Mandžukić regresa con la Vecchia Signora a la que fue su casa durante el curso 2014-2015, mientras que Cristiano Ronaldo volverá a medirse contra una de sus víctimas preferidas (22 dianas en 31 choques ante los rojiblancos).
  • Manchester United-PSG. Los parisinos parten, en mi opinión, con más opciones de avanzar a la siguiente ronda de la Champions. Además de contar con el factor campo a su favor (merced a haber sido líderes de su grupo), los pupilos de Thomas Tuchel llegan con la intención de resarcirse de las duras eliminaciones en los octavos del campeonato durante los dos últimos años (Barcelona y Real Madrid). ¿Podrá Mourinho noquear a los Neymar, Cavani, Mbappé, Di María (regresa a Old Trafford) y compañía?
El Atleti se verá las caras con la Juve en un duelo apasionante. Foto: depor.com
  • Tottenham-Borussia Dortmund. Otro de los platos fuertes del menú de octavos llega con el cruce entre ingleses y alemanes. Es otro duelo que está prácticamente al 50 %. Quizá le doy un ligero favoritismo al cuadro germano porque se encuentra en un gran estado de forma, siendo el líder destacado de la Bundesliga gracias al rendimiento de Reus, Sancho y Alcácer, entre otros.
  • Olympique de Lyon-Barça. Eliminatoria muy emotiva para Umtiti, que visitará con la elástica azulgrana a su antiguo equipo. También tendrá un toque nostálgico para Abidal, director deportivo de los culés, quien militó en su día en el plantel francés. Los hombres de Valverde (líderes de LaLiga Santander) son, sobre el papel, superiores a su oponente, aunque conviene recordar que el Lyon no ha perdido ninguno de sus dos enfrentamientos directos contra el todopoderoso Manchester City en la fase de grupos.
  • Roma-Oporto. Italianos y portugueses van a protagonizar otro de los duelos más nivelados de estos octavos de la Champions. Pese a que el plantel luso no conoce todavía la derrota en la competición, la escuadra de Di Francesco (quien está en la cuerda floja) tiene, bajo mi punto de vista, un ligero porcentaje de favoritismo para acceder a la próxima fase (cabe mencionar que la campaña pasada se quedó a las puertas de la gran final de Kiev).
  • Ajax-Real Madrid. El vigente campeón del torneo (2016, 2017 y 2018) se enfrentará a una de las auténticas revelaciones de la presente temporada. Es evidente que los blancos son superiores al cojunto holandés, si bien es cierto que los pupilos de Erik ten Hag han plantado cara a todo un pentacampeón de Europa como el Bayern. El ‘morbo’ de este emparejamiento llega con la vuelta de Huntelaar a Concha Espina, a lo que se debe añadir que el club merengue regresa al escenario donde conquistó su séptima ‘orejona’.
El Real Madrid aspira a levantar su cuarta Champions consecutiva. Foto: elpais.com
  • Liverpool-Bayern de Múnich. Sin duda, el cruce más atractivo (también desde mi humilde perspectiva) de estos octavos de la competición. El cuadro inglés parte en mi opinión con más posibilidades de alcanzar los cuartos de final, ya que los bávaros están atravesando grandes dificultades con su juego durante el primer tramo del curso futbolístico (están a nueve puntos del Dortmund en la Bundesliga). Igualmente, el conjunto encabezado por Jürgen Klopp es el actual líder de la Premier League, así que está de dulce gracias, entre otros aspectos, a su endiablado tridente: Salah, Mané y Firmino.

La ida de los octavos de final de la Champions League 2018-2019 se disputará los días 12, 13, 19 y 20 de febrero, mientras que los compromisos de vuelta tendrán lugar el 5, 6, 12 y 13 de marzo.

Márquez sigue siendo el rey

Marc Márquez continúa haciendo historia. El de Cervera ha conquistado este año su quinto título de MotoGP, el séptimo de su carrera (uno de 125 cc, actualmente Moto3, y otro de Moto2). El ’93’ ha sumado un total de nueve triunfos, junto con 14 podios, para conseguir la friolera de 321 puntos en el campeonato, cifra inalcanzable para sus adversarios. Andrea Dovizioso ha sido el único piloto capaz de seguirle la estela durante buena parte de la temporada, pero el italiano no ha podido evitar que el español alcanzara la gloria una vez más en la categoría reina.

Dovi ha saboreado las mieles de la victoria en cuatro ocasiones, además de subir nueve veces al cajón, lo que le ha permitido cosechar un total de 245 puntos. Tampoco se puede pasar por alto la campaña cuajada por los hombres de Yamaha, Valentino Rossi y Maverick Viñales, quienes han finalizado en tercera y cuarta posición con 198 y 193 puntos, respectivamente. Il Dottore ha logrado estar en el podio en cinco Grandes Premios, pero no ha podido ganar ninguna carrera, mientras que su compañero de equipo consiguió vencer en el circuito australiano de Phillip Island (Mack también ha escalado cinco veces al podio).

En la quinta plaza del Mundial aparece la auténtica revelación del campeonato, Álex Rins, quien ha acumulado el meritorio registro de 169 puntos. El barcelonés ha subido al cajón en cinco ocasiones a los mandos de la Suzuki, siendo el primer corredor de la parrilla en la clasificación que no pertenece a ninguna de las tres principales marcas: Honda, Yamaha y Ducati. Otro piloto que ha completado un magnífico curso ha sido Johann Zarco. El francés, perteneciente a la escudería Monster Yamaha Tech 3, ha sumado tres podios y 158 puntos.

Rossi y Viñales volverán a competir con Yamaha en la temporada 2019. Foto: stadiumastro.com

Cal Crutchlow, con su LCR Honda, ha obtenido 148 puntos, a lo que hay que añadir su notorio triunfo en el Autódromo Internacional de Termas de Río Hondo (Argentina) y los tres podios cosechados a lo largo de 2018. El italiano Danilo Petrucci también puede presumir de haber subido al cajón en una ocasión este curso (segundo lugar en el GP de Francia, celebrado en Le Mans), alcanzando un total de 144 puntos durante la competición. Otro nombre a tener en cuenta es el de Andrea Iannone, compañero de Rins en Suzuki. El italiano ha llegado hasta los 133 puntos, cifra nada desdeñable, además de haber conseguido un total de cuatro podios.

Uno de los pesos pesados del Mundial de MotoGP, Jorge Lorenzo, ha tenido un año marcado por luces y sombras. De hecho, ha estado compitiendo de tú a tú con Márquez y Dovizioso a lo largo de varios tramos de la temporada, pero las caídas y las carreras que se ha ido de vacío han condenado al balear a una discreta novena posición en la tabla del campeonato (134 puntos). Pese a ello, ha sido capaz de adaptarse a la Ducati para sumar tres victorias y cuatro podios.

Seguro que 2019 será un año totalmente distinto para el pentacampeón del mundo (dos veces en 250 cc, actualmente Moto2, y la triple corona en la categoría reina), especialmente por el cambio de aires que se confirmó semanas antes de que finalizara la temporada. El ’99’ va a compartir box en el Repsol Honda Team con Marc Márquez, el dominador del Mundial de motociclismo en los últimos tres años. Lorenzo le ganó la partida en su día a Rossi cuando ambos coincidieron en Yamaha, logrando los tres títulos de MotoGP que ostenta en su palmarés (2010, 2012 y 2015). ¿Podrá domar a la Honda para doblegar al ilerdense?

Márquez ha superado el séptimo nivel con su quinta corona en MotoGP. Foto: redbull.com

El mallorquín va a ocupar el asiento del que ha sido uno de sus principales rivales dentro de la pista: Dani Pedrosa. El de Castellar del Vallés se va a convertir en piloto probador de KTM para las dos próximas campañas (2019 y 2020). Sus duelos en las categorías inferiores estuvieron cargados de ciertos tintes polémicos, una cuestión que se repitió durante sus primeros años en MotoGP (Jorge Lorenzo aterriza en la cilindrada reina en 2008). No obstante, el transcurso de los años, de las carreras y la consecución de la madurez de ambos tanto profesional como personalmente han posibilitado que hayan estrechado sus lazos.

De hecho, el aprecio y el respeto que los dos pilotos de nuestro país demuestran entre ellos en cada evento o comparecencia con la prensa (también a través de las redes sociales) es realmente ejemplar. Atrás queda aquella imagen del Rey Juan Carlos teniendo que obligarles a darse un apretón de manos tras la celebración del Gran Premio de Jerez en 2008, precisamente la temporada que suponía el debut de Lorenzo en la máxima categoría del campeonato de motociclismo.

Otra instantánea que pasó a la posteridad aquel año fue la de Valentino Rossi en el GP de Japón, concretamente en el circuito de Motegi, instantes después de conquistar su octava corona (la quinta que lograba en la cilindrada reina). Il Dottore subió al podio luciendo una camiseta con el siguiente mensaje: «Scusate il ritardo«, que traducido al castellano significa «disculpad el retraso». La elástica disponía de una fotografía de un reloj que señalaba las ocho, en referencia al número de títulos que acababa de alcanzar el de Tavullia (aunque nació en Urbino).

¿Habrá alguien capaz de batir a Márquez el próximo año en la categoría reina? Foto: as.com

No vamos a descubrir la receta de la Coca-Cola al decir que la relación entre Márquez y Rossi es tan gélida como el clima de Laponia. La tensión entre ambos corredores viene desde el año 2015, exactamente en el GP de Malasia (Circuito Internacional de Sepang), instante de la escena que dio la vuelta al planeta con el lance de carrera (por no entrar en conflictos innecesarios) entre el italiano y el español. Marc acumula un total de 70 triunfos en su trayectoria en el Mundial (incluyendo todas las categorías) y siete entorchados, cinco de ellos en MotoGP (únicamente faltó a la cita con el título precisamente en 2015). Por lo que respecta a Valentino, son 115 triunfos los que suma durante su carrera (a siete del mítico Giacomo Agostini) y nueve campeonatos (Agostini tiene 15 y Ángel Nieto, que en paz descanse, logró 12+1).

Clasificación histórica

            Piloto     Nacionalidad      Victorias GP Títulos Mundiales
   Giacomo Agostini          Italiana              122               15
     Valentino Rossi          Italiana              115                9
       Ángel Nieto          Española              90                13
     Mike Hailwood          Británica              76                9
     Marc Márquez          Española              70                7
     Jorge Lorenzo          Española              68                5
     Mick Doohan          Australiana              54                5
     Dani Pedrosa          Española              54                3
        Phil Read          Británica              52                7
     Jim Redman          Australiana              45                6
     Casey Stoner          Australiana              45                2
       Max Biaggi          Italiana              42                4
     Anton Mang          Alemana              42                5
    Carlo Ubbiali          Italiana              39                9
    John Surtees          Británica              38                7

Fase de grupos Champions

La fase de grupos de la Champions League 2018-2019 ha concluido esta semana. Los equipos que han avanzado a los octavos de final de la competición son los siguientes: Borussia Dortmund, Atlético de Madrid, FC Barcelona, Tottenham, PSG, Liverpool, Oporto, Schalke 04, Bayern de Múnich, Ajax, Manchester City, Olympique de Lyon, Real Madrid, Roma, Juventus y Manchester United.

Borussia y Atlético han cumplido con todos los pronósticos en el Grupo A. Los alemanes se han clasificado como primeros de grupo, ya que los colchoneros fueron incapaces de imponerse en la última jornada en su visita al Brujas. Ambos han acumulado un total de 13 puntos, pero los pupilos de Lucien Favre han copado lo más alto de la tabla merced a la diferencia de goles (+8 por el +3 de los rojiblancos). Los belgas disputarán la Europa League tras sumar seis puntos en su casillero, mientras que el Mónaco ha sido la gran decepción con un único punto (la temporada de los franceses está siendo más dura que escalar el Alpe d’Huez).

El Grupo B era, a priori, uno de los más atractivos de esta ronda del torneo. Barça, Tottenham e Inter de Milán optaban (con permiso del PSV Eindhoven) a las dos plazas que dan acceso a octavos, donde los culés partían con la vitola de favoritos por tener su factor diferencial: Leo Messi. Los hombres de Ernesto Valverde han hecho un registro de 14 puntos (sin conocer la derrota) para liderar su grupo con convicción. El cuadro nerazzurri no pudo pasar del empate a uno en el duelo decisivo en su feudo frente a los holandeses, mientras que el Tottenham obtuvo un valioso punto en su desplazamiento al Camp Nou. Por lo tanto, los ingleses pasan en segundo lugar (ocho puntos), mientras que los italianos deberán conformarse con la Europa League. El plantel de Mark van Bommel ha cerrado el grupo con dos puntos, aunque dando una imagen competitiva en sus compromisos (salvo en el debut en la Ciudad Condal).

Dembélé marcó un tanto de muy bella factura frente al Tottenham. Foto: elpais.com

Sin duda, el ‘grupo de la muerte’ del sorteo fue el integrado por PSG, Nápoles y Liverpool (acompañados por el Estrella Roja). Los parisinos, que estuvieron contra las cuerdas al comienzo de la competición, llegaron con los deberes prácticamente hechos a la última jornada (vencieron 1-4 a los serbios y se aseguraron la primera plaza del Grupo C con 11 puntos). Por su parte, Liverpool y Nápoles se jugaban el todo por el todo en el duelo de Anfield. Los Reds se impusieron por la mínima (1-0) gracias a una diana de su estrella, Mo Salah, relegando con ello al cuadro de Carlo Ancelotti a la Europa League (ambos empatados a nueve puntos). La ‘Cenicienta’ del grupo se marcha con la satisfacción de haber competido en su fortín con los napolitanos (0-0) y de haber doblegado al conjunto de Jürgen Klopp por dos tantos a cero.

Es evidente que el Grupo D era el menos llamativo de la presente edición de la Champions. Oporto, Schalke, Galatasaray y Lokomotiv de Moscú quedaban emparejados para luchar por las dos plazas que permiten disputar los cruces de la máxima competición de clubes a nivel continental. Los portugueses han dominado de principio a fin a sus contrincantes, acumulando la friolera de 16 puntos con Iker Casillas custodiando su portería. Los Mineros germanos acompañarán al plantel luso en los octavos de final, ya que han sumado 11 puntos, al tiempo que el Galatasaray turco tendrá el honor de participar en la Europa League (cuatro puntos por los tres de los rusos).

Por lo que respecta al Grupo E, conviene destacar que estaba encabezado por el Bayern de Múnich, quien precisamente ha finalizado en primera posición con 14 puntos. No obstante, los hombres de Niko Kovač se han visto obligados a rendir al máximo nivel hasta el último instante. El Ajax (12 puntos) ha tenido la posibilidad de arrebatarles a los alemanes el liderato del grupo, si bien es cierto que ambos cuajaron un choque para enmarcar en el Johan Cruyff Arena (3-3). El Benfica se ha visto relegado a la Europa League después de lograr siete puntos, mientras que el AEK Atenas se despide de la Champions sin sumar ni un solo punto.

El Liverpool jugará los octavos de final tras imponerse al Nápoles. Foto: trome.pe

El Grupo F tampoco ha dejado indiferente a nadie. El Manchester City contaba, al menos sobre el papel, con la tranquilidad de haber evitado a los posibles cocos en la fase inaugural de la competición. Pese a ello, el batacazo sufrido en el duelo inaugural en el Etihad Stadium contra el Olympique de Lyon (1-2) hizo saltar las alarmas en tierras británicas. Aun así, la escuadra preparada por Pep Guardiola ha sido capaz de sobreponerse a dicho revés para comandar su grupo con 13 puntos. Los franceses, que han dominado a los ingleses en sus dos enfrentamientos directos, han obtenido el pase a octavos con más suspense de lo previsto (ocho puntos). El Shakhtar Donetsk (seis puntos) irá a la Europa League, a lo que hay que añadir que el Hoffenheim ha sido el farolillo rojo con tres puntos.

Turno a continuación para el campeón de las últimas tres ediciones de la Champions League, el Real Madrid, emparejado en el Grupo G con Roma, Viktoria Plzeň y CSKA Moscú. Los blancos han cumplido con las expectativas y han obtenido la primera plaza con 12 puntos, aunque cabe recordar que las sensaciones han sido un tanto agridulces. La imagen frente a la Roma fue muy positiva, especialmente en el Santiago Bernabéu, pero la otra cara de los pupilos de Santiago Solari ha quedado reflejada en los enfrentamientos con el cuadro ruso, con quien ha perdido sendos duelos (el celebrado en el Arena CSKA bajo la tutela de Julen Lopetegui).

Los italianos también han cumplido y se han clasificado para los cruces tras conseguir nueve puntos, aunque su imagen tampoco ha sido demasiado brillante. El CSKA Moscú se lleva el reconocimiento de haber noqueado al club más laureado de la competición (1-0 y 0-3). Aun así, no ha sido suficiente para disputar la Europa League, privilegio que va a disponer el Viktoria Plzeň (empate a siete puntos, pero se imponen los checos por los partidos entre ellos).

La suerte le fue esquiva al Valencia en el sorteo, puesto que quedó encuadrado en el Grupo H con dos auténticos titanes: Juventus y Manchester United. El Young Boys era, a priori, el rival más asequible, aunque podía ejercer el papel de juez en el devenir de las dos plazas que estaban en juego para los octavos. La Vecchia Signora ha sido el equipo más sólido, conquistando la primera plaza con 12 puntos (se le queda la espina de la derrota en su fortín contra el equipo de José Mourinho). Los ingleses han sido los agraciados con la segunda posición del grupo tras obtener 10 puntos, algo no exento de polémica por la forma en que se produjo el tanto decisivo de Fellaini en el triunfo por la mínima (1-0) en Old Trafford frente a los suizos (el belga tocó el esférico intencionadamente con la mano antes de efectuar su golpeo).

Cristiano marcó su primera diana en Champions con la Juve frente al United. Foto: elcomercio.pe

El plantel ché tendrá que conformarse con participar en la Europa League, ya que los ochos puntos que ha materializado no han sido suficientes para quedar por delante del Manchester United. De hecho, los futbolistas de Marcelino no han perdido ningún encuentro ante Los Diablos Rojos (0-0 y 2-1), pero el pinchazo en el campo del Young Boys (1-1) ha sido una losa demasiado pesada para el conjunto de la capital del Turia. El cuadro suizo ha cuajado una competición realmente digna, debido a que en su estadio ha empatado con el Valencia y ha derrotado a la Juventus (2-1), además de competir con los ingleses en el Teatro de los sueños (cuatro puntos en total).

En cuanto a los equipos españoles, hay que destacar que Barça y Real Madrid van a tener un sorteo bastante más factible el próximo lunes en Nyon que el Atlético para conocer a su adversario en los octavos de final. Culés y merengues han avanzado como primeros de grupo, mientras que los pupilos del ‘Cholo’ Simeone se han clasificado en segunda posición (detrás del Borussia Dortmund). A continuación, vamos a señalar los posibles rivales de cada uno:

  • Atlético de Madrid: PSG, Oporto, Bayern de Múnich, Manchester City o Juventus.
  • FC Barcelona: Roma, Liverpool, Schalke 04, Ajax, Olympique de Lyon o Manchester United.
  • Real Madrid: Tottenham, Liverpool, Schalke 04, Ajax, Olympique de Lyon o Manchester United.

La pantomima del Balón de Oro

Modrić Balón de Oro nueva

Luka Modrić ha sido condecorado con el Balón de Oro del año 2018, acabando de esta manera con el duopolio llevado a cabo por Cristiano Ronaldo y Leo Messi desde 2008 (el último que lo consiguió fue Kaká en 2007). Es innegable que el croata ha tenido un buen curso a nivel colectivo (no tanto como el anterior), especialmente gracias a la consecución de la tercera Champions League consecutiva con el Real Madrid. Además, el ’10’ blanco fue piedra angular de su selección durante el pasado Mundial de Rusia, cita en la que el combinado liderado por Zlatko Dalić fue subcampeón tras claudicar en la gran final por 4-2 frente a la todopoderosa Francia.

De hecho, Modrić fue designado como el mejor futbolista del Mundial, tomando el relevo de Leo Messi en dicho apartado individual. Cabe recordar que la elección del argentino como el jugador más valioso del campeonato celebrado hace cuatro años en Brasil generó mucho revuelo. La gran mayoría de las protestas argumentaban que el de Rosario no había rendido al nivel esperado, si bien es cierto que su labor fue fundamental para que la albiceleste avanzara a las rondas decisivas (Argentina estaba encuadrada en un grupo compuesto por Bosnia, Irán y Nigeria).

El Mundial de Brasil fue el principal escaparate para James Rodríguez, el que para muchos tendría que haber recibido el premio de mejor futbolista de la competición. El colombiano comandó a los suyos hasta los cuartos de final, ronda en la que serían apeados por la anfitriona. Otro nombre que sonó con fuerza para recibir el premio antes que Messi fue el de Thomas Müller, quien anotó cinco tantos a lo largo del torneo, cifra goleadora que ya consiguió cuatro años antes en Sudáfrica (país de grato recuerdo para los aficionados españoles por la consecución del Mundial en 2010).

¿Por qué la elección de Messi generó tanto revuelo en aquel momento? ¿Y por qué apenas nadie ha cuestionado la designación de Luka Modrić como la estrella del Mundial de Rusia? Una de las razones argumentadas por la opinión pública fue que el ganador de este galardón ha de ser uno de los integrantes del cuadro campeón. Decisión discutible a la par que respetable, pero no se puede aplicar la doble vara de medir en función de los intereses de cada cual.

Griezmann y Mbappé fueron dos de los artífices del Mundial conquistado por Francia. Foto: en.as.com

Es cierto que Müller, Neuer o cualquiera de los componentes del plantel germano pudieron optar perfectamente al premio. Asimismo, Mbappé, Griezmann, Pogba o Kanté, entre otros, también podrían haberse impuesto al croata en la elección del mejor jugador en Rusia. Pero lo más llamativo llega en el momento de decidir quién será el Balón de Oro. ¿Cuáles son los verdaderos criterios que rigen este galardón? ¿Qué se valora a la hora de decantar la balanza hacia uno u otro lado?

Los amantes del deporte rey somos conscientes de que el Mundial (o incluso la Eurocopa) tiene mucha importancia para tomar la decisión definitiva. En 2010, año histórico para los nuestros después de lograr la ansiada estrella en Sudáfrica, la FIFA quiso premiar el impacto del balompié nacional (concretamente del Barça de Pep Guardiola) con la nominación de Xavi Hernández y Andrés Iniesta para el galardón (además de Leo Messi).

Los culés llegaban tras conquistar absolutamente todo en 2009 (curso emblemático por el famoso sextete), así que no era de extrañar que el máximo organismo que rige el fútbol a nivel internacional se decantara por tres de los pilares del cuadro azulgrana. No obstante, en 2010 hubo un par de jugadores que tal vez cayeron en el olvido para la FIFA. Hablamos de Arjen Robben y Wesley Sneijder. El primero había logrado el doblete con el Bayern de Múnich (Liga y Copa) y había sido subcampeón de la Champions, mientras que el bueno de Wesley logró la triple corona con el Inter de Milán (comandado por aquel entonces por José Mourinho).

Igualmente, tanto Sneijder como Robben llevaron a Holanda a la final del Mundial de Sudáfrica, cita en la que los oranje fueron doblegados por ‘La Roja’ merced al tanto materializado por Iniesta. Messi se acabaría imponiendo a sus dos compañeros de equipo para sorpresa de todo el respetable, incluido el propio Leo. Pese a ello, cabe precisar que el de Fuentealbilla (Andrés Iniesta) tuvo una temporada marcada por las lesiones (apenas cogió ritmo con el Barça durante el curso 2009/2010). El propio Vicente del Bosque reconoció que estuvo a punto de no llamar a Andrés, al igual que ocurriera con Fernando Torres, aunque decidió esperar a ambos hasta el último instante para que completaran la lista de 23 jugadores que alcanzarían la gloria en Sudáfrica (bendita decisión).

Xavi e Iniesta fueron grandes exponentes del fútbol total del Barça. Foto: antena3.com

Se llegó a discutir sobremanera el galardón de Messi porque únicamente había ganado la Liga con el Barça, mientras que Xavi (quien realmente merecía el premio) e Iniesta habían logrado el Mundial con España (sin olvidarnos de la magnífica campaña de los mencionados Robben y Sneijder). El argentino volvió a imponerse sin discusión en 2011 y 2012, por lo que avanzamos (o retrocedemos, según se mire) hasta 2013. Aquí llega otro momento interesante de analizar que, curiosamente, no generó tanta expectación.

Cristiano Ronaldo, Messi y Ribéry ocuparon el podio de aspirantes al Balón de Oro del año 2013. El portugués había sido una auténtica máquina de hacer goles, pero se le quedó la espina de no lograr ningún título con el Real Madrid (al margen de la Supercopa de España obtenida en agosto de 2012 frente al FC Barcelona). Por su parte, el argentino venía de ganar la Liga de la mano de Tito Vilanova (que en paz descanse), igualando el histórico registro de 100 puntos cosechado precisamente el curso previo por el Madrid de Mourinho. En cuanto al francés, a priori era el máximo candidato por haber conquistado el triplete con el Bayern de Múnich, aunque eso parecía no ser motivo suficiente para alzarse con el galardón.

Finalmente, Cristiano se acabaría imponiendo con un 27,99 % de los votos por delante de Messi (24,72 %) y Ribéry (23,36 %), en la que supondría la decisión más reñida que se recuerde en el palmarés del premio (al menos desde que un humilde servidor tiene uso de razón). Ribéry llegó a reconocer que no sabía qué más podría hacer para lograr el Balón de Oro, al tiempo que los focos fueron a parar directamente al astro luso por haber frenado la hegemonía del argentino desde 2009.

Y aquí viene otra pregunta, ¿por qué esta elección apenas fue rechistada? Si las razones de mayor envergadura eran los títulos colectivos, es evidente que el premio tendría que haber recalado en las vitrinas del francés. ¿Cuáles fueron los motivos que impulsaron el escarnio al que se vio sometido Messi por el trofeo logrado en 2010? ¿O qué argumentos se valoraron para poner en tela de juicio su condecoración como el futbolista más valioso del Mundial de Brasil en 2014? ¿Por qué no ocurrió exactamente lo mismo en 2013 con el premio de Cristiano? ¿O qué ha sucedido para que haya, aparentemente, semejante unanimidad en la elección de Modrić como el ‘The Best’ (incluyendo el premio) durante el presente 2018?

Neymar y Cavani discutiendo en pleno partido para ver quién tira la pena máxima. Foto: lavozdegalicia.es

La última reflexión que me queda por expresar es que si nos basamos única y exclusivamente en decidir quién es el mejor, en mi opinión no hay discusión. No hay otro, ni lo habrá, como Leo Messi. Puede que no haya sido el más destacado de este 2018, pero sin hacer supuestamente ningún mérito (como muchos argumentan) ha llevado al Barça a la consecución del doblete con Ernesto Valverde (Liga y Copa), siendo además el Bota de Oro de la pasada campaña.

«¿Qué hizo en Roma?», preguntan los más críticos. Es evidente que fue el partido más desastroso de la era Valverde en Can Barça, pero conviene matizar que fue el rosarino quien permitió que su equipo llegara a los cuartos de final (esa barrera psicológica que los culés llevan tres años sin superar). El ’10’ otorgó un halo de esperanza a los suyos con el tanto en el feudo del Chelsea en el duelo de ida en octavos, además de dar una exhibición en el choque de vuelta en la Ciudad Condal con dos goles y una asistencia para sellar la clasificación del conjunto culé en detrimento de los londinenses.

«¿Dónde estaba en el Mundial?», vuelven a la carga los mismos que se relamieron con el batacazo culé en la capital italiana. No vamos a negar que fue un fiasco la pena máxima errada por el crack argentino contra Islandia, pero también hay que recordar que, de no ser por su regreso a la albiceleste, su país ni siquiera hubiera tenido la oportunidad de participar en la cita celebrada en Rusia. El de Rosario volvió cual salvador (a petición popular de aquellos que habían solicitado casi su cabeza tras las tres finales perdidas de forma consecutiva con Argentina) para llevar a sus compatriotas al este del viejo continente. Salvó los muebles frente a Nigeria y dio la cara en octavos con dos asistencias frente a Francia pese a caer 4-3 (sí, esa selección que acabaría proclamándose campeona del mundo).

Messi y Cristiano nos han deleitado durante años con una rivalidad histórica. Foto: deportes.televisa.com

Como bien afirma el refranero popular, «no te das cuenta de lo que tienes hasta que lo pierdes». Y eso es lo que nos va a ocurrir a todos los amantes del balompié con Messi (y, por supuesto, también con Cristiano). El problema es que en vez de disfrutar de dos auténticos extraterrestres del esférico, nos empeñamos en entrar en debates tan innecesarios como improductivos para ver quién está por encima del otro (y no hablo de la estatura de cada uno de los susodichos). No puedo aseverar que sean los dos mejores de la historia, ni tampoco me interesa semejante catalogación. Lo único que soy capaz de afirmar con certeza es que son los dos futbolistas que más me han impresionado dentro de un terreno de juego (y he tenido la fortuna de ver unos cuantos partidos). ¿Nadal o Federer? ¿Durant o LeBron? ¿Hamilton o Vettel? ¿Márquez o Lorenzo? ¿Messi o Cristiano? Mi consejo es el siguiente: siéntense y disfruten del espectáculo.

El retorno del rey

Djokovic Copa de Maestros

Novak Djokovic ha cuajado un año 2018 realmente para enmarcar. El serbio arrancó la temporada con muchas dudas, algo que se reflejó en su juego y en los resultados que iba cosechando con el transcurso de los meses. Cabe recordar que la primera gran cita del curso tenístico, el Open de Australia, supuso la claudicación de Nole en octavos de final (una ronda muy tempranera) frente a Hyeon Chung. Saltaba de este modo una campanada en toda regla (y no precisamente por Nochevieja), especialmente porque el primer Grand Slam de la campaña es uno de los torneos predilectos del balcánico (lo ha ganado en seis ocasiones).

Siguiendo los consejos de sus entrenadores, Andre Agassi y Radek Štěpánek, toma la decisión de realizarse una intervención quirúrgica en el codo. Esto provoca que permanezca fuera de las pistas de manera indefinida, si bien es cierto que lo principal en aquel momento era la recuperación de uno de los integrantes del big three del tenis actual (junto con Roger Federer y Rafael Nadal). El balcánico regresó para el comienzo de los Masters 1000, tanto en Indian Wells como en Miami, aunque el resultado no fue precisamente el esperado. Cayó derrotado ante rivales de menor enjundia como Taro Daniel y Benoit Paire, respectivamente, por lo que anunció su desvinculación de sus preparadores (Agassi y Štěpánek).

Aquí llega el primer punto de inflexión de la temporada para Djokovic, ya que vuelve a solicitar los servicios de la persona que le llevó a la cima: Marián Vajda. Nadie presuponía que el serbio fuese a conseguir una mejora inmediata en su rendimiento, pero lo que era evidente es que supondría una auténtica inyección de moral para afrontar el resto del curso. Arranca la gira de tierra batida en Montecarlo, donde recupera algo de confianza tras derrotar a Dušan Lajović y Borna Corić. No obstante, Dominic Thiem sería un muro imposible de batir por aquel entonces, despidiéndose de tierras monegascas en tercera ronda (pero con mejores sensaciones).

Novak aceptó la invitación para disputar el Conde de Godó, donde, contra todo pronóstico, daría su brazo a torcer frente a Martin Klizan. Llegaba la hora de viajar hasta la capital de España para afrontar el Masters 1000 de Madrid, llevado a cabo en la Caja Mágica. Se deshizo en su debut de Kei Nishikori, pero volvería a caer en la lona en la siguiente fase ante el británico Kyle Edmund. Esto significaría que el serbio abandonaría el Top 15 de la ATP (Asociación de Tenistas Profesionales) por primera vez desde hace 11 años, ya que no pudo defender los puntos del pasado curso (en 2017 alcanzó las semifinales).

Djokovic inició la campaña con Agassi en su cuerpo técnico. Foto: batennis.com

La siguiente parada en el calendario sería el Masters 1000 de Roma. El Foro Itálico acogía a uno de sus más voraces y letales gladiadores, pese a que el estado anímico de Djokovic distaba en demasía del que habia acostumbrado durante ediciones anteriores al respetable transalpino. Sin embargo, el balcánico fue cogiendo autoestima con el desarrollo del torneo merced a los triunfos contra Alexandr Dolgopolov, Nikoloz Basilashvili y Nishikori (a quien ya había vencido en Madrid). Su verdugo sería Rafa Nadal, el rey de la arcilla, en un duelo bastante parejo en la primera manga, aunque Nole se desinfló en el segundo set que, a la postre, acabaría siendo definitivo.

La derrota en las semifinales de Roma frente al balear supuso que el de Belgrado cayera por debajo del puesto 20 de la ATP, pero con la moral reforzada por haberle plantado cara al mejor tenista que se recuerde sobre polvo de ladrillo. Después de su paso por las capitales de España y de Italia, tocaba viajar hasta París, la ciudad del amor. Eso era exactamente lo que necesitaba Djokovic en Roland Garros: reencontrarse consigo mismo, con su yo interior, con la intención de vivir un idilio romántico-deportivo en territorio francés (escenario en el que se coronó en 2016, siendo el último Grand Slam en su palmarés hasta la fecha).

Se vio las caras con Rogério Dutra Silva, Jaume Munar, Roberto Bautista-Agut y Fernando Verdasco en las cuatro primeras rondas, donde únicamente cedió una manga para plantarse directamente en cuartos de final. Su contrincante sería Marco Cecchinato, quien se convertiría en la verdadera revolución de la cita gala al doblegar al bueno de Nole en cuatro sets. El verano se encontraba a la vuelta de la esquina y el serbio se planteó seriamente sus opciones en la gira de hierba, así que optó por probarse en Queen’s con el propósito de llegar en plena forma a Wimbledon.

Su participación en el torneo de Queen’s fue bastante notable. Derrotó a John Millman y a Grigor Dimitrov, por lo que el triunfo ante el búlgaro representaba su primera victoria contra un componente del Top 10 desde la edición de Roma de 2017 (14 meses). Además, había transcurrido un año y medio desde que saboreó las mieles de la victoria frente a un Top cinco (desde su batalla con Murray en Doha 2017). Sus próximas víctimas fueron Adrian Mannarino y Jeremy Chardy, accediendo así a la final número 99 de su carrera profesional (y con el añadido de no haber cedido ni un solo parcial).

De hecho, era la primera final que jugaba desde junio de 2017 (en la cita de Eastbourne). Tendría que disputarse el cetro en Queen’s con Marin Čilić, quien finalmente alcanzaría la gloria en la hierba londinense en detrimento de Nole. Era el preciso instante de concentrarse por completo en el tercer Grande de la campaña, Wimbledon, un lugar idílico para corroborar el óptimo rendimiento que había evidenciado a lo largo de las últimas semanas de competición. Tennys Sandgren (no podía dedicarse a otro deporte), Horacio Zeballos, Kyle Edmund y Karen Khachanov (la joya rusa) fueron los obstáculos para avanzar hasta cuartos de final.

El serbio se alzó con su cuarta corona en Wimbledon. Foto: t13.cl

Allí se toparía con Nishikori, a quien noquearía en cuatro mangas para alcanzar las semis de Wimbledon (primera semifinal para el balcánico en un Grand Slam desde el US Open de 2016). El rival que le aguardaba con el cuchillo entre los dientes era Rafa Nadal, quien venía de un duelo titánico en cuartos con el argentino Juan Martín del Potro. Y la batalla entre Djokovic y Nadal, una de las mayores rivalidades tenísticas del presente siglo (con permiso de Roger Federer), no defraudaría a los aficionados que se congregaron en la pista central del All England Club. Tras una maratón de dos días (cinco horas y 17 minutos), el de Belgrado tendría el privilegio de jugar la gran final frente a Kevin Anderson (quien también había vivido un encuentro realmente ajustado con John Isner).

Esto significaba la quinta final de Djokovic en Wimbledon (la vigesimosegunda de toda su trayectoria en un Grand Slam), partiendo asimismo con la vitola de favorito para hacerse con el titulo sobre el césped de la capital británica. Y el balcánico cumplió con todos los pronósticos para imponerse al sudafricano, alzarse con su cuarto entorchado en Wimbledon y su decimotercer Grande (quedando a uno de Pete Sampras). Igualmente, de esta forma logró su primer Grand Slam desde el materializado en Roland Garros en 2016, junto con la satisfacción de regresar al Top 10 de la ATP (lugar que abandonó en noviembre de 2017).

Después de regresar al Olimpo en Wimbledon, se disponía a dar el do de pecho en el Masters 1000 de Canadá. Pese a ello, se cruzaría en su camino en octavos de final Stefanos Tsitsipas, una de las jóvenes promesas del panorama tenístico actual, por lo que se vio obligado a abandonar el torneo mucho antes de lo previsto. Superado el batacazo de Canadá, su siguiente destino sería Cincinnati, único Masters 1000 que se resistía en su laureado palmarés. Steve Johnson, Adrian Mannarino, Grigor Dimitrov, Milos Raonic y Marin Čilić fueron los escollos que tuvo que solventar para disputar su sexta final en Ohio (la 45 en su carrera en Masters 1000).

Allí esperaba nada más y nada menos que Roger Federer, el maestro por excelencia, la elegancia personificada en tenista. Dos años habían transcurrido desde la última ocasión en la que el serbio y el suizo habían medido sus fuerzas. La balanza se decantó en esta comparecencia del lado de Djokovic, obteniendo de este modo el prestigioso honor de ser el único jugador en conquistar todos y cada uno de los trofeos de los ATP World Tour Masters 1000.

A continuación, llegaría el turno del último Grand Slam de la temporada: el US Open. Márton Fucsovics, Tennys Sandgren, Richard Gasquet y João Sousa fueron sus primeros contendientes para clasificarse a cuartos de final. Nole lograba su participación número 42 en esta ronda en un Grande, desbancando a Jimmy Connors (41) en el segundo escalafón de este meritorio listado y quedando tan solo por detrás de su Majestad Roger Federer (53). John Millman, quien había doblegado precisamente al genio de Basilea en octavos, fue su víctima en cuartos. Djokovic conseguía así su semifinal número 33 en un Grand Slam, donde no encontró demasiadas dificultades para imponerse a Nishikori.

Djokovic y Federer formaron pareja de dobles en la Laver Cup. Foto: sbs.com.au

Su cómodo triunfo ante el japonés susupo su vigesimotercera participación en la final de un Grande en su trayectoria profesional (la octava en Flushing Meadows), uniéndose al selecto club integrado por Ivan Lendl y Pete Sampras. Su rival sería Juan Martín del Potro, quien apenas pudo oponer resistencia frente al vendaval del serbio, que fue un auténtico ciclón en Nueva York. Por tanto, Novak obtuvo su tercer campeonato en el US Open y el decimocuarto Grand Slam de su carrera, empatando así con el ídolo de su infancia: Pete Sampras. También consiguió regresar al Top cinco de la ATP, justo un año más tarde de haber abandonado tan distinguido ranking.

Luego tendría tiempo para formar parte del combinado europeo en la Laver Cup, competición de carácter no oficial, donde no pudo ganar ninguno de los dos partidos que disputó (uno en individual y otro en dobles), pero conseguiría llevar el trofeo a las vitrinas del viejo continente. El calendario llevaría el circuito hasta un destino tan exótico como Shanghái, escenario en el que se fue deshaciendo de todos los contrincantes que le fueron saliendo a su paso: Jérémy Chardy, Marco Cecchinato (vengándose de su derrota en Roland Garros), Kevin Anderson (su rival en la final de Wimbledon) y Alexander Zverev (no tuvo piedad del Principito y lo arrolló en semifinales).

El triunfo frente al alemán, además de suponer su clasificación para la final (la número 46 en su carrera en Masters 1000), significó que le arrebataría el segundo puesto en la ATP al helvético Roger Federer. Tampoco tuvo piedad en el choque decisivo contra Borna Ćorić, así que consiguió alzarse con su cuarto cetro en Shanghái y su trigesimosegundo Masters 1000 (uno menos que Rafa Nadal). Igualmente, la distancia entre el de Manacor y el de Belgrado en la ATP quedaba en ese momento separada únicamente por 215 puntos. Otro dato interesante es que fue capaz de doblegar a sus oponentes sin perder ninguna manga y ningún servicio, registro anteriormente alcanzado por Federer y Zverev en campeonatos de estas dimensiones.

París se convirtió en una cita aún más especial si cabe por la consecución del número uno del mundo por parte de Novak Djokovic. El adiós de Nadal del torneo parisino, junto con el triunfo del serbio ante João Sousa, permitió que Nole recuperara el lugar más alto en la clasificación de la ATP (dos años más tarde de haber cedido dicho testigo a Andy Murray). Damir Džumhur, Marin Čilić y Roger Federer fueron los rivales a los que batió para alcanzar su final número 47 de un Masters 1000. Karen Khachanov, la joven perla rusa, batió al serbio en dos mangas y frenaba así los 22 triunfos consecutivos del maestro de Belgrado desde el US Open.

El de Belgrado tomó el relevo de Nadal como número uno del mundo. Foto: nine.com.au

Pese a ello, la renuncia de Rafa Nadal a disputar las ATP World Tour Finals certificaba que Djokovic acabaría el año 2018 como número uno del tenis mundial (en el circuito masculino). Era la quinta vez que el serbio conseguía semejante proeza, empatando de esta manera con Jimmy Connors y Roger Federer (el récord lo ostenta Pete Sampras con un total de seis ocasiones). El hito que sí que posee Nole en solitario es el de finalizar la campaña en lo más alto del ranking de la ATP habiendo permanecido alejado del Top 20 a lo largo del curso.

El destino quiso emparejarle en el Grupo Gustavo Kuerten (mítico tenista brasileño) con Alexander Zverev, Marin Čilić y John Isner. Avanzó a las semifinales del Masters de Londres tras derrotar a sus contrincantes por la vía rápida (dos parciales), accediendo a dicha ronda en primer lugar. Las semis le depararían un nuevo duelo con Kevin Anderson, a quien venció fácilmente para alcanzar su séptima final en la Copa de Maestros. Allí se cruzaría una vez más con el alemán Zverev, quien se resarciría de su derrota en la Round-robin y conquistaría uno de los campeonatos más prestigiosos del circuito, sucediendo en el palmarés a Dimitrov.

Aunque a Djokovic se le quedó la espina de las dos finales perdidas en el tramo definitivo de la campaña (París y Londres), lo cierto es que ha cuajado un año prácticamente inigualable (casi a la altura del que firmó en 2011). El balcánico ha finalizado el curso con la friolera de 9.045 puntos, obteniendo con ello una valiosa ventaja sobre sus más inmediatos perseguidores: Nadal (7.480), Federer (6.420) y Zverev (6.385). Y lo más importante de todo es que afronta la temporada 2019 con más ganas, optimismo e ilusión que nunca, siendo sin duda el principal candidato para coronarse en el Open de Australia, la primera gran cita del calendario tenístico. ¿Será alguien capaz de frenar la escalada de Nole en la ATP?

Jornada 15 LaLiga Santander

Brais Méndez jornada 15

La decimoquinta jornada de LaLiga Santander dio su pistoletazo de salida con un derbi madrileño en Butarque. Leganés y Getafe firmaron tablas (1-1) en un duelo en el que los pepineros merecieron mayor premio, pero tuvieron que conformarse con un punto delante de su hinchada. Cabrera adelantó a los azulones en el tramo final de la primera mitad, mientras que Nyom igualaría la contienda en el segundo acto.

Atlético de Madrid y Alavés serían los primeros contendientes del carrusel de partidos del sábado. El Wanda Metropolitano fue el escenario que acogió un holgado triunfo de los rojiblancos frente a los pupilos de Abelardo (3-0). Pese a lo que refleja el luminoso, los babazorros plantaron cara al vigente campeón de la Europa League y de la Supercopa de Europa, pero Kalinić, Griezmann y Rodrigo noquearon a los vitorianos. Llegaba a continuación uno de los platos fuertes de la tarde. Valencia y Sevilla se citaban en Mestalla para medir sus fuerzas. Sarabia puso por delante a los de Nervión al poco de arrancar la segunda parte, pero Diakhaby se convirtió en el héroe local al igualar la contienda casi sobre la bocina (1-1).

Villarreal y Celta cuajarían un auténtico partidazo en el Estadio de la Cerámica. Los vigueses llegaron a dominar el choque por 0-3 merced a los tantos de Brais Méndez, Okay y Maxi Gómez, pero un doblete de Bacca en los compases decisivos del encuentro hizo soñar al Submarino Amarillo con la machada. Finalmente, los tres puntos irían a parar al zurrón de los celestes (2-3). La jornada sabatina culminaría con un derbi catalán en el RCDE Stadium. Espanyol y Barcelona querían brindar un gran espectáculo, pero lo cierto es que los culés dejaron el partido visto para sentencia en el primer tiempo. Los goles de Messi, Dembélé y Luis Suárez fueron un jarro de agua fría para los periquitos, quienes tuvieron que sufrir otro zarpazo del argentino en los segundos 45 minutos (las dos dianas de Leo fueron de libre directo).

Leo Messi brilló en el derbi catalán. Foto: trome.pe

Sin duda, la locura de la jornada se vivió en Ipurua. Eibar y Levante empataron a cuatro en un choque de ida y vuelta. Se adelantaron los armeros con un tanto de Sergi Enrich, pero Morales igualó la batalla un minuto más tarde. Los granotas se avanzaron 1-2 en el electrónico gracias a Rober Pier, aunque el cuadro dirigido por Mendilibar se repuso y llegó a situarse con una clara ventaja de cuatro tantos a dos (goles de Escalante y de Charles por partida doble, uno de ellos desde el punto fatídico). No obstante, Paulo en propia meta (tras un chut de Toño) y Borja Mayoral en el añadido sellaron las tablas después del pitido final del colegiado.

El Real Madrid visitaba al Huesca en El Alcoraz con la intención de no alejarse de la zona noble de la clasificación. Un tempranero tanto materializado por Bale le daría el triunfo a los blancos, si bien es cierto que el conjunto oscense mereció, al menos, el empate (Courtois realizó una meritoria intervención en el tramo decisivo para evitarlo). El siguiente plato en el menú era un interesante Real Sociedad-Real Valladolid en Anoeta. Los pucelanos atravesaban una dinámica negativa en el campeonato doméstico, aunque se armaron de valor para tomar ventaja en el luminoso gracias a las dianas de Toni Villa y de Antoñito (precedido por un error garrafal de Moyá). Mikel Oyarzabal recortó distancias a falta de media hora, pero los hombres de Sergio aguantaron los envites y oleadas de los donostiarras (que merecieron mucho más) para lograr una victoria balsámica en una plaza siempre complicada (1-2).

Betis y Rayo Vallecano cerraban la jornada dominguera en el Benito Villamarín, con la difícil papeleta de competir en audiencia con el choque de vuelta de la final de la Copa Libertadores entre River Plate y Boca Juniors (disputado en el Santiago Bernabéu). Los verdiblancos no completaron un partido excelso, pero sí efectivo, así que los goles de Lo Celso (de penalti) y de Sidnei en la segunda mitad impidieron que los de Míchel se llevaran algo positivo de su desplazamiento a Heliópolis (los franjirrojos dispararon prácticamente el doble que los pupilos de Setién).

Courtois realizó varias intervenciones meritorias en El Alcoraz. Foto: laliga.es

Athletic Club y Girona tuvieron que aguardar hasta el lunes para verse las caras en San Mamés. La Catedral esperaba ansiosa, a la par que impaciente, el debut de Gaizka Garitano en el banquillo de los leones tras la destitución del ‘Toto’ Berizzo. Los bilbaínos obtuvieron la recompensa a su esfuerzo durante el envite en los instantes finales (25 remates por tres de los hombres de Eusebio), ya que Aduriz convertiría una pena máxima provocada por Muniain para sellar el triunfo por la mínima (1-0).

El Barça se mantiene líder con 31 puntos, seguido muy de cerca por Sevilla y Atlético (28 puntos cada uno). El Real Madrid cierra la zona Champions con 26 puntos, mientras que Alavés (24) y Levante (22, empatado con el Betis) se encuentran en posiciones europeas. Aquí viene la apoteosis en la tabla de LaLiga Santander, la más pareja que se recuerda desde hace varios cursos. El Getafe, octavo con 21 puntos, tan solo aventaja al Leganés en cuatro puntos (los pepineros son decimosextos con 17). Villarreal y Athletic Club están igualados a 14 puntos, aunque son los vizcaínos los que están en la zona de descenso a Segunda. Cierran la clasificación el Rayo (10 puntos) y el Huesca (siete puntos), siendo los azulgranas el farolillo rojo del torneo.

Asimismo, Messi y Stuani comparten hasta el momento el pichichi de la competición con 11 tantos cada uno. Les siguen muy de cerca Iago Aspas y Luis Suárez (10 dianas), mientras que André Silva permanece algo más relegado con ocho goles. El ’10’ azulgrana también es el máximo asistente en LaLiga Santander (un total de ocho), justo por delante de Sarabia, que acumula seis. Brais Méndez, Griezmann y Jony se encuentran un peldaño por debajo del sevillista (cinco asistencias). En cuanto al Zamora, Oblak es el líder con 10 tantos encajados. Luego están David Soria y Neto con 12, mientras que Pacheco ha recibido 14 y Bono es el quinto en la tabla con 15.

Eibar y Levante firmaron el partido loco de la jornada. Foto: laliga.es

Las notas de la jornada 15

El crack: Messi y Charles. El premio va a ser compartido esta semana, ya que ambos cuajaron una magnífica actuación. El argentino comandó al Barça en el derbi frente al Espanyol con dos obras de arte en sendos lanzamientos de libre directo, además de regalarle una asistencia a Dembélé. Por su parte, Charles hizo un doblete (uno de ellos de penalti) y le dio otro tanto a Sergi Enrich en el 4-4entre Eibar y Levante.

El dandy: Brais Méndez. El gallego fue el auténtico artífice del valioso triunfo del Celta en el feudo del Villarreal. Inauguró el marcador y dio dos asistencias para asegurar los tres puntos (no sin sufrimiento) frente al Submarino Amarillo. Además, esto provocó el despido de Javi Calleja en el banquillo groguet (su sustituto en el cargo va a ser Luis García Plaza).

El muro: Courtois y Gorka Iraizoz. Aquí también vamos a hacer una excepción para destacar las intervenciones de ambos guardametas. El belga fue el mejor del 13 veces campeón de la Champions League en El Alcoraz, evitando que el Huesca obtuviera algún botín. Iraizoz regresaba a la que había sido su casa durante varios años, San Mamés, en esta ocasión luciendo la elástica del Girona. El arquero hizo lo indecible para salvar un punto de La Catedral con un increíble repertorio de atajadas, aunque no pudo hacer nada para detener la pena máxima de Aduriz.

Vaya día: la defensa del Celta. No ha habido, al menos en mi humilde opinión, ninguna actuación individual en concreto que merezca ser resaltada negativamente. Sin embargo, el cuadro vigués estuvo a punto de echar por tierra todo el sacrificio realizado con anterioridad en el campo del Villarreal. La falta de entendimiento entre Cabral y Rubén Blanco provocó un libre indirecto que transformó Bacca, mientras que Juncà cometió un gravísimo error que también aprovechó el colombiano para darle un toque más de suspense a los instantes decisivos del choque.

Resultados y clasificación

Resultados de la jornada 15 de LaLiga Santander. Foto: laliga.es

Clasificación de la jornada 15 de LaLiga Santander. Foto: as.com