Rafael Nadal ha completado un año 2018 realmente positivo. El balear ha finalizado el curso en la segunda posición del ranking de la ATP, justo por detrás de Novak Djokovic. Las molestias en su maltrecha rodilla, que ya le impidieron participar en las citas definitivas de 2017, hicieron que tuviera que ausentarse del torneo de exhibición celebrado en Abu Dabi (Capitala World Tennis). También se vio obligado a renunciar a la disputa del evento de Brisbane (ATP World Tour 250).
Su debut se produjo en Melbourne en el Tie Break Tennis, una prueba no oficial para calentar motores antes del comienzo del primer Grand Slam de la campaña. El español se deshizo de Lucas Pouille y Lleyton Hewitt, aunque daría su brazo a torcer en la final frente a Tomáš Berdych. Aun así, las sensaciones eran óptimas de cara a afrontar el Open de Australia. Nadal partía como primer cabeza de serie en el torneo, superando sus tres compromisos iniciales sin ceder ni una sola manga: Víctor Estrella, Leonardo Mayer y Damir Džumhur.
Diego Schwartzman sería el oponente del de Manacor en octavos, siendo capaz de arebatarle un set al español (en el desempate). El siguiente escollo en su camino hasta la final, ronda que alcanzó en 2017 (el reencuentro con Roger Federer en un choque de semejante calibre), iba a ser Marin Čilić. Ambos tenistas desplegaron un juego excelso sobre la Rod Laver Arena del Melbourne Park, pero un dolor que Nadal sintió en su pierna derecha causó su retirada del duelo cuando el croata (nacido en Bosnia) dominaba el último parcial por dos juegos a cero.
Los pertinentes análisis médicos confirmaron que el ‘Gladiador’ tendría que ausentarse de las pistas durante dos o tres semanas. No obstante, el balear demostró rápidamente su optimismo para poder estar presente en la cita de Acapulco (torneo que se juega a finales del mes de febrero). Superado el periodo estimado de recuperación, Rafa Nadal arribaba a México con la ilusión de, como mínimo, revalidar la final que disputó el curso pasado en tierras aztecas. Pese a ello, un inoportuno pinchazo en su pierna derecha le impidió vestirse de corto contra Feliciano López, anunciando en rueda de prensa su renuncia a participar en el torneo.

El tenista español más laureado de la historia (en el circuito masculino) cedía de esta manera el puesto más alto de la clasificación de la ATP, un privilegiado lugar que a partir de ese preciso instante pasaba a ostentar su amigo Federer. Nadal aprovechó la ocasión para emitir un comunicado a través de sus redes sociales, donde especificaba que no estaba preparado físicamente para afrontar los Masters 1000 de Indian Wells y Miami (uno de los pocos campeonatos que faltan en sus vitrinas).
Por tanto, su próximo objetivo era centrar todos sus esfuerzos en regresar a la competición en abril, coincidiendo con el comienzo de la gira europea de tierra batida (su superficie fetiche). La primera prueba de fuego para Rafa llegaba en el cruce de cuartos de la Copa Davis, donde nuestro país tendría que verse las caras con Alemania en la Plaza de Toros de Valencia. El manacorí se deshizo sin excesivas dificultades de Philipp Kohlschreiber y Alexander Zverev en sus dos compromisos individuales, siendo fundamental en la clasificación de España para las semis (ronda en la que esperaba Francia del 14 al 16 de septiembre).
Turno a continuación para el Masters 1000 de Montecarlo, uno de los campeonatos favoritos del español, ya que se desenvuelve en la arcilla monegasca como si estuviera en el jardín de su hogar. Aljaž Bedene, Karen Khachanov, Dominic Thiem y Grigor Dimitrov fueron los rivales a los que doblegó por la vía rápida para acceder a la final. Allí esperaba Kei Nishikori, quien tampoco fue capaz de contener el vendaval del balear (Nadal derrotó al nipón por 6-3 y 6-2). Era la undécima corona del ‘Príncipe de Montecarlo’, aumentando el registro en la Era Abierta de este deporte como el campeón más laureado del mismo Masters 1000.
Rafa conquistó su undécimo título en Montecarlo tras derrotar a Nishikori en la gran final
Igualmente, el balear volvía a liderar la tabla de títulos de los torneos de esta categoría (31), superando a Djokovic. La consecución de este trofeo significaba el número 54 de su historial en la superficie de polvo de ladrillo, el 76 de toda su trayectoria deportiva, quedándose únicamente a un título del mítico John McEnroe. También consiguió mantener la primera posición en la clasificación de la ATP, rompiendo precisamente el empate con el americano, acumulando de este modo la friolera de 171 semanas como el mejor tenista del mundo (sexta mejor marca de todos los tiempos).
La siguiente parada en el calendario sería el Conde de Godó, por lo que Nadal se desplazó hasta la Ciudad Condal con el propósito de revalidar el entorchado conquistado en 2017. Los contrincantes a los que superó para acceder al partido definitivo del torneo sin ceder ni una sola manga fueron Roberto Carballés, Guillermo García López, Martin Kližan y David Goffin. Esto suponía la final número 113 de su consagrada carrera deportiva (la undécima en Barcelona), junto con su victoria 400 (cifra redonda) sobre tierra batida.

El griego Stefanos Tsitsipas, un joven muy prometedor que se ha convertido en una de las sensaciones de la temporada 2018 en el panorama tenístico, claudicó frente al gran campeón. Sin embargo, reconoció ante los medios de comunicación después del partido que para él había sido un privilegio y una experiencia fascinante haber podido disputar un encuentro de semejante índole contra el rey de la arcilla. 46 eran los sets consecutivos que sumaba Nadal por aquel entonces en tierra, estando a tres de distancia de igualar el registro de John McEnroe. Asimismo, obtuvo su undécimo Godó, vigésimo título ATP World Tour 500 (empatando con Federer en esta categoría), el número 55 en polvo de ladrillo y el 77 en su palmarés (igualando a McEnroe como el cuarto tenista más laureado de la historia de la ATP).
Tras su éxito en Barcelona, el mallorquín aterrizaba en la capital de España para defender la corona lograda el pasado curso en el Masters 1000 de Madrid. Las magníficas instalaciones de la Caja Mágica acogían uno de los torneos más especiales para los nuestros, donde el respetable esperaba ansioso un nuevo hito de Nadal. Gaël Monfils y el ‘Peque’ Schwartzman fueron sus primeros adversarios, a los que eliminó por la vía rápida, alcanzando con ello el récord de 50 sets ganados de forma seguida en tierra batida (superando los 49 de McEnroe en pista dura, un registro que databa del año 1984).
Los cuartos de final de Madrid iban a deparar un bonito enfrentamiento entre Rafa y Thiem, el último tenista que consiguió noquear al español sobre polvo de ladrillo, concretamente en el Masters 1000 de Roma del pasado año. El destino es caprichoso y deseó que fuera nuevamente el austriaco quien frenase el ritmo de crucero de Nadal en tierra (7-5 y 6-3), hecho que provocó que el número uno del ranking de la ATP recalase una vez más en el genio de Basilea: Roger Federer.
Sin apenas tiempo para reflexionar acerca del varapalo sufrido en la Caja Mágica, el balear tenía que viajar al Foro Itálico para participar en el Masters 1000 de Roma. Džumhur, Denis Shapovalov y Fabio Fognini (rival siempre complicado para Rafa) fueron los escollos que solventó para acceder a las semifinales del torneo (no alcanzaba esta fase desde 2014). Allí se mediría con Djokovic, curiosamente quien le privó de la gloria hace cuatro años en la final de la cita italiana.
El de Manacor se tomaría la justicia por su mano para doblegar al serbio, avanzando con ello al duelo decisivo del campeonato (se jugaría el título con Zverev). Tras un encuentro maratoniano (tres horas y cinco minutos de contienda), interrumpido en dos ocasiones por las inclemencias meteorológicas, Nadal se impondría al alemán (6-1, 1-6 y 6-3) para levantar al cielo de Roma su octavo trofeo en el Foro Itálico (el primero que lograba en dicho escenario desde 2013). Este era su trigesimosegundo título de Masters 1000 (78 de toda su carrera), sobrepasando a McEnroe para colocarse como el cuarto profesional con más entorchados de la ATP (convirtiéndose de nuevo en el número uno del mundo).

El manacorí llegaba a Roland Garros como primer cabeza de serie del circuito con la intención de alzarse una vez más con el segundo Grand Slam de la campaña (en 2017 venció en la gran final al suizo Stan Wawrinka). Simone Bolelli (envite disputado en dos días a causa de la lluvia), Guido Pella, Richard Gasquet, Maximilian Marterer, Schwartzman (también interrumpido por las condiciones climáticas, siendo el argentino el primero en arrebatarle una manga en el torneo) y Juan Martín del Potro fueron sus adversarios en su travesía hacia su undécima participación en el choque definitivo del Abierto de Francia.
Iba a suponer la vigesimocuarta final del español en un Grand Slam, únicamente superado en esta categoría por Federer (30). Thiem, su verdugo en Roma, sería su adversario en la pista Philippe Chatrier. Rafa Nadal no tuvo piedad del austriaco (le doblegó en tres parciales) y conquistó su decimoséptimo Grande, quedando a tres de diferencia de Roger (el helvético ostenta 20 en su palmarés). El mallorquín cosechaba así su undécimo Roland Garros, récord absoluto en el cuadro masculino (empatando con la australiana Margaret Court, que posee 11 Open de Australia), significando el 79º título de su carrera (el 57º en arcilla).
El manacorí consiguió en Roland Garros su 17º Grand Slam, quedando tan solo a tres de Federer (20)
Después de materializar una corona más en París, tomó la decisión de renunciar a la cita de Queen’s con motivo del exigente ritmo al que se había visto sometido durante los dos últimos meses de competición. Rafa se presentaba en Londres para disputar el tercer Grand Slam de la campaña: Wimbledon. El sendero del balear en la hierba británica hizo que en su camino se cruzaran Dudi Sela, Mijaíl Kukushkin, Álex de Miñaur y Jiří Veselý hasta que accedió a cuartos de final. Del Potro sería su adversario en la quinta ronda del evento londinense, donde ambos protagonizaron un duelo de quilates (cuatro horas y 48 minutos) que se decantó del lado del español.
Las semifinales de Wimbledon acogían un nuevo duelo entre Djokovic y Nadal (el número 52 de su intensa rivalidad). Tras un choque maratoniano, que tuvo que disputarse en dos días por la suspensión horaria, el de Belgrado avanzaría a la gran final (donde conseguiría su decimotercer Grand Slam). El cara a cara entre ambos quedaba 27-25 a favor de Nole. Pese a ser apeado del duelo decisivo en Londres, Rafa amplió su distancia en la tabla de la ATP respecto a Federer, ya que el suizo fue eliminado contra todo pronóstico en cuartos a manos de Kevin Anderson (rival al que Djokovic derrotó en la final en tres sets).

La gira norteamericana arrancaba con la celebración del Masters 1000 de Toronto. Nadal se fue deshaciendo de los oponentes que le salieron a su paso: Benoît Paire, Wawrinka, Čilić y Khachanov. De este modo, se presentaba en la gran final del torneo, instante en el que se cruzaría con Tsitsipas (a quien ya había doblegado en el Conde de Godó). Esta sería su 49º final de Masters 1000 (nuevo hito en la Era Abierta) y la cuarta en la cita canadiense. Rafa derrotó a la joven perla griega, obteniendo así su trigesimotercer campeonato de esta categoría (primero en pista dura desde el que alcanzó en Cincinnati 2013).
El de Manacor conquistaba el 80º trofeo de su trayectoria (el decimonoveno en pista dura), convirtiéndose en el cuarto tenista en lograrlo en la Era Abierta tras Jimmy Connors (109), Federer (99) e Ivan Lendl (94). Unas horas más tarde de alzarse con su cuarto título en Toronto, Rafa Nadal anunciaba que no participaría en el Masters 1000 de Cincinnati, ya que quería encontrarse en óptimas condiciones de cara a afrontar el cuarto y definitivo Grand Slam del curso tenístico: el US Open.
El Abierto de los Estados Unidos se iniciaba para el balear con un duelo muy especial, debido a que se cruzaría con David Ferrer, en el que a la postre supondría el último partido del de Jávea en un Grande. Los siguientes oponentes con los que se vio las caras fueron Vasek Pospisil, Khachanov (un hueso realmente duro de roer) y Nikoloz Basilashvili. Llegaba de esta manera a cuartos de final con ciertas dudas en su juego, además de arrastrar molestias físicas en su maltrecha rodilla derecha. En esta fase del torneo volvería a enfrentarse a Thiem (cuarta ocasión en el curso 2018), siendo la primera vez que medirían sus fuerzas en pista dura (un total de 10 compromisos).
Tras una épica batalla de prácticamente cinco horas, Nadal avanzaba a su séptima semifinal del US Open, la vigesimonovena de un Grand Slam (cuarto registro histórico). Allí disputaría su tercer choque de la temporada con Del Potro. El tandilense dominaba el envite por 7-6 y 6-2, instante en el que el de Manacor decidió abandonar el partido como consecuencia de las dolencias que llevaba padeciendo en su rodilla derecha desde que comenzó el campeonato. Este contratiempo suponía su segunda retirada del año en un Grande (tras el Open de Australia), la cuarta vez que debía hacerlo en su carrera.
Además, no tuvo la ocasión de defender el título conquistado en 2017 en la pista Arthur Ashe de Flushing Meadows (noqueó al sudafricano Anderson) y tampoco podría estar presente en el cruce de semifinales de la Copa Davis ante Francia. Los chequeos médicos confirmaron que Nadal sufría una ligera rotura en el tendón rotuliano, así que tuvo que ausentarse de la gira asiática (Pekín y Masters 1000 de Shanghái). Llegaba la hora de afrontar la cita de París-Bercy, el último Masters 1000 del curso, después de estar lejos de las pistas alrededor de dos meses.

No obstante, justo el día que tenía previsto su estreno en tierras galas, anunció en rueda de prensa que renunciaba a disputar la cita parisina por precaución (a causa de una sobrecarga abdominal). Una semana más tarde, Rafa hacía público el peor de los presagios por medio de sus redes sociales: ponía fin a su temporada, renunciando con ello a su participación en el ATP World Tour Finals (la Copa de Maestros de Londres, uno de los pocos entorchados que se le resisten en su amplio palmarés). Igualmente, tendría que pasar por el quirófano para someterse a una intervención en el tobillo derecho, todo ello con el objetivo de regresar en 2019 en un perfecto estado de forma para afrontar con ilusión un nuevo año tenístico.
El balance de victorias y derrotas de Rafa en 2018 ha sido de 45-2 (sin incluir las retiradas en los Abiertos de Australia y EE. UU.)
Esta serie de incidentes originaron que Nadal perdiera el privilegio de ser el número de la ATP, lugar que recaería directamente en las arcas de Novak Djokovic (el serbio conquistó los dos últimos Grandes de la temporada: Wimbledon y US Open). Aun así, el de Manacor ha cuajado un 2018 sensacional. Su balance de victorias-derrotas ha sido de 45-2 (sin contar los abandonos en Australia con Čilić y en Estados Unidos con Del Potro), lo que supone un 95 % de triunfos a lo largo del año.
También cabe destacar que ha conquistado cinco de los nueve torneos que ha disputado: Roland Garros (Grand Slam); Montecarlo, Roma y Toronto (Masters 1000); y el Conde de Godó (ATP World Tour 500). Estamos a tres semanas de que arranque la primera gran cita del curso 2019, el Abierto de Australia, que se disputará en Melbourne Park del 14 al 29 de enero. El máximo favorito para alzarse con la gloria en el primer Grande de la campaña es Djokovic, si bien es cierto que Federer, Zverev, Del Potro, Čilić o Thiem (y el propio Rafa) estarán en la terna para llevarse la corona en suelo aussie. Una cosa está clara: don Rafael Nadal Parera es patrimonio mundial de la comunidad tenística. ¿Será capaz de llegar a los 20 Grand Slam de Roger?
Clasificación Top ten ATP
| Jugador | País | Puntos |
| Novak Djokovic | Serbia | 9.045 |
| Rafael Nadal | España | 7.480 |
| Roger Federer | Suiza | 6.420 |
| Alexander Zverev | Alemania | 6.385 |
| Juan Martín del Potro | Argentina | 5.300 |
| Kevin Anderson | Sudáfrica | 4.710 |
| Marin Čilić | Croacia | 4.250 |
| Dominic Thiem | Austria | 4.095 |
| Kei Nishikori | Japón | 3.590 |
| John Isner | Estados Unidos | 3.155 |





