Después de tantos años estando en la élite del deporte mundial, es muy difícil que haya algo de la vida de Don Rafael Nadal Parera que no se sepa.
Pero hay una anécdota de este mallorquín que muy poca gente conoce y que es cuanto menos curiosa en el mundo del tenis.
Rafa comenzó a coger una raqueta
desde muy pequeño. Su tío Toni, un apasionado del juego, le empezó a introducir
en el mundo del tenis porque veía en él una serie de cualidades y de fortalezas
que pocos niños tenían.
Al no tener la fuerza suficiente para coger la raqueta con una mano, Rafa siempre realizaba el movimiento con ambas manos sobre el mango de la raqueta. De esta manera, empezó a desarrollar la habilidad de ambidiestro (tenísticamente hablando)
Su tío, al ver que esto podría suponer un problema, obligó a Rafa a tomar una decisión sobre con qué mano quería jugar. Tras un largo consenso y comparando su habilidad con ambas manos, tomaron la decisión de que a partir de ese momento jugaría con la mano izquierda.
Los zurdos en el mundo del tenis
son especiales. La mayoría del circuito es diestro y jugar contra zurdos
siempre supone una dificultad. Roger Federer siempre ha dicho que cuando era
joven, odiaba jugar contra zurdos porque le suponía un esfuerzo extra de
adaptación, ya que debes de pensar que el lado del “drive” para el rival, es el
contrario al que normalmente te enfrentas.
Lo curioso de este tema es que en su vida personal y privada, Rafa es completamente diestro y en todas sus actividades cotidianas como comer, escribir o lavarse los dientes, siempre utiliza la mano derecha.
Pero tenísticamente la mano derecha también es muy importante para Rafa. Al pegar el revés a dos manos, la mano que le da potencia al golpe es su mano derecha, por lo tanto, en bolas forzadas, Rafa tiene la capacidad de darle mucha más potencia y técnica que cualquier zurdo natural utilizando su mano derecha.
Esto hace que su revés, que suele ser el golpe más flojo de cualquier tenista, tenga una potencia que nadie en el circuito es capaz de generar.
Una vez más, la historia se
repite. Su Majestad vuelve a disputar unas semifinales en el Old England Tenis
Club, el torneo de su carrera. Su rival, el de siempre, el que tantas y tantas
veces se ha puesto en el otro lado de la red para intentar desbancarle de su
corona, para pelear por un hueco en la historia del torneo más prestigioso del
mundo.
Fue hace 11 años cuando estas dos raquetas
protagonizaron el que para muchos ha sido el mejor partido de la historia de
todos los deportes. El día después a esa final inolvidable algunos que lo
presenciaron y vieron dijeron que “nunca habían visto nada igual”.
Ahora, años después y con toda
una carrera a sus espaldas esas dos mentalidades volvían a enfrentarse en unas
semifinales. Las espadas están en alto, el juez de silla indica el comienzo del
combate y ambos luchadores comienzan a darse golpes directos a la armadura.
El primer asalto fue igualado,
una lucha silenciosa pero directa. Las espadas se cruzan sin parar, a la espera
de poder dar el golpe definitivo. Finalmente el asalto fue para Roger por esos
últimos agujeros en la coraza de hierro de Nadal.
Pero si alguien pensaba que el
guerrero se iba a rendir, lo llevaban claro. En el segundo set, fue un claro
dominio del aspirante a la corona inglesa. El partido no estaba decidido y las
espadas volvían a ponerse en guardia a la espera del comienzo del tercer
asalto.
A pesar de la lucha y la entrega del guerrero, lo cierto es
que la maestría de Roger se iba a imponer de una manera clara, como lleva
haciendo durante toda su carrera sobre la pista verde.
Rafa no pudo, el rey se impuso, pero que nadie dude que esta
batalla por el reinado, todavía no ha terminado.
La cuna del tenis mundial. No hay
otro torneo en el mundo con la idiosincrasia que tiene el Old England Club. Los
tenistas vestidos de blanco luchan para hacerse con el torneo más antiguo del
mundo.
La hierba verde ha sido testigo
de partidos inolvidables, de puntos impensables y de tenistas que han pasado a
la historia del tenis: Desde la sobriedad de Börg, pasando por la garra alemana
de Becker y Steffi Graf hasta llegar a la exquisitez y clase más absoluta con
su Majestad Roger Federer.
Pero hace unos días, una chica de 15 años llamada Cori Gauff se presentaba a la previa de Wimbledon con el fin de foguearse en un torneo tan prestigioso y coger una experiencia sin duda inolvidable.
Estadounidense, nacida en marzo
de 2004, empezó a jugar al tenis viendo a su ídolo Venus Williams ganar ese
torneo en tantas ocasiones. Y las casualidades de la vida, hicieron que la tenista
más joven de todo el cuadro, se enfrentara en primera ronda del torneo sénior a
la que había sido su gran referente tenístico y personal.
No se arrugó y todo el mundo se
hizo eco de la noticia. Una niña de 15 años había derrotado a toda una leyenda
de este deporte.
Desde 1991 no se había visto una
tenista de tan poca edad en la hierba. Ya era historia, pero no se conformó. La
siguiente fue Rybarikova, semifinalista dos años
antes, pero también cayó, esta vez por un doble 6-3
Todos los
flashes sobre ella, sobre una chica de Atlanta que está viendo cumplido su
sueño desde niña, un sueño del que no quiere despertarse y que tiene en vilo a
todos los seguidores del tenis mundial.
Llegaba
tercera ronda, todo el mundo esperaba su caída ante la polaca Hercog. Segundo set, cinco a dos a favor de Hercog,
saque para ganar el partido. La cara de la gente mostraba preocupación porque
veía como la esperanza se marchaba demasiado pronto. Juego sufrido, ambas
jugadoras con miedo a pegar fuerte, jugando a no fallar y con el brazo
encogido.
Pero Cori sacó su garra para remontar y acabar ganado el set en un tie break apasionante. Como no podía ser de otra manera, acabo derrotando a la polaca, que destacaba más por su cara de miedo que por su tenis.
Cori
Gauff no sólo se ha convertido en historia viva del tenis al ser la tenista más
joven en octavos de final de Wimbledon, sino que representa una nueva ilusión,
una referente en la que fijarse por su desparpajo, por su juventud, por su
carisma y por su gran juego. Por fin vamos a poder ver a alguien nacido en el
siglo XXI poniendo en jaque a toda la WTA.
Apunten
este nombre porque en los próximos veinte años seguramente lo van a escuchar
durante muchos años acompañado de un “juego, set y partido”
Sin lugar
a dudas futura número uno del mundo, sin lugar a dudas, una nueva esperanza.
La pasada noche tenia lugar la final del primer Masters 1000 de la temporada entre Roger Federer y Dominic Thiem, nº 4 y 8 respectivamente en el ranking ATP (antes de la final). Por una parte, el suizo llegaba tras dejar por el camino a Gojowczyk, Wawrinka, Edmund y Hurkacz, sumado al retiro de Rafa Nadal en semifinales; mientras que el austriaco eliminó a Thompson, Simon, Karlovic, Monfils y Raonic. Antes de este torneo, ambos jugadores llegaban como polos opuestos ya que Federer venia de ganar el ATP 500 disputado en Dubai, mientras que Thiem apenas tenía 3 victorias en 2019.
De primeras, el claro favorito era Roger Federer, quien buscaba su pequeña revancha personal tras caer en la final del mismo torneo el año pasado ante Juan Martin del Potro. Además, había que añadir factores como que Thiem es un jugador que ha tenido sus mejores resultados sobre tierra batida, logrando el subcampeonato en Roland Garros y Madrid en 2018. El partido arrancaba según el guión preestablecido con Roger rompiendo el primer servicio del austriaco, y aunque Thiem lo recuperaría, el suizo le devolvería la ruptura y ganaría su propio servicio para concluir el primer set con un 6-3 favorable al ex número 1.
En el 2º set, el primero que golpeó fue precisamente Thiem en busca de la remontada y provocaría la única ruptura del set para devolverle el 6-3 que le habia endosado en el primer set. Entonces se llegaba al tercer y último set con ambos rivales muy igualados, igualdad que se reflejaría en el juego pues se llegaba al 5-5, hasta que Dominic Thiem rompía el servicio de Federer para establecer el marcador final en 3-6, 6-3 y 7-5 favorable al austriaco tras 2 horas y 3 minutos.
Con este triunfo, Thiem se alzaba con su primer Masters 1000 tras llegar dos veces a la final de Madrid en 2017 y 2018, perdiendo con Rafa Nadal y Alex Zverev respectivamente, siendo su 12º titulo como profesional. Por otra parte, Federer se despedía de su titulo número 101, aunque ya contaba con 27 títulos de categoría Masters 1000. Además, este triunfo supone que Thiem iguale su mejor posición en el ranking ATP, el 4º puesto, desplazando a Federer al 5º puesto. En el futuro de ambos tenistas ya se avista Miami, segundo Masters 1000 de la temporada que arranca este lunes 18, siendo el ultimo torneo antes del regreso de la gira europea en tierra batida.
El pasado fin de semana Roger Federer logró un hito más para agrandar su historia y demuestra por qué muchos le consideran el mejor de todos los tiempos. Acaba de alcanzar nada más y nada menos que la asombrosa cifra de 100 títulos en su carrera profesional. Algo que sólo comparte con otra leyenda, el ex-tenista estadounidense Jimmy Connors (109).
Lo ha conseguido al imponerse por octava vez en la final de Dubai (ATP 500). Al frente tenía a uno de los jugadores con más proyección de la actualidad, el griego Stefanos Tsitsipas. Con una doble 6-4 se tomó a su vez la revancha personal por la eliminación en octavos de final del Open de Australia.
Y es que si hacemos repaso a su carrera sus números no pueden ser más impresionantes. Desde que ganó su primer título en Milán en el año 2001 siempre ha logrado coronarse en al menos un torneo al año, a excepción de 2016. Temporada en la que participó en muy pocos torneos a causa de lesiones, lo que propició que saliese del top 10 por primera vez.
Además, ha jugado 156 finales, quedando ya a sólo doce también de Connors y manteniendo una distancia considerable con sus más directos perseguidores Rafa Nadal (117) y Novak Djokovic (106).
Si atendemos a las superficies en las que ha ganado, no hay nadie que tenga más títulos sobre pista rápida (69) y hierba (18). Completarían el centenar 11 sobre tierra y 2 sobre moqueta (superficie prohibida desde el año 2009).
Desglosando los títulos por categorías destacan su veintena de Grand Slams además de llegar a 30 finales, record absoluto por el que compiten Nadal (17) y Djokovic (15). Y nada desdeñable son sus 27 títulos de Master 1000, con los que se posiciona el tercero con mayor número, siendo en este caso Nadal y Djokovic los que le superan con 33 y 32 respectivamente.
Pero más allá de todos los récords, Roger Federer siempre será recordado por su estilo de juego. Para muchos, entre los que me incluyo, consigue ser el más elegante y estético de ver. Además, gracias a esa forma tan fluida de moverse por la pista, ha sufrido un número muy bajo de lesiones, sobre todo si lo comparamos con otros tenistas, consiguiendo así alargar su carrera. Esperamos que continúe esta dinámica y aún tengamos el placer de disfrutar de esta leyenda viva del deporte algún año más.
Andy Murray es el único tenista que ha
conseguido ser número 1 del mundo durante el legado de Federer,
Nadal y Djokovic. Esta frase bien podría resumir la carrera del
jugador escocés y abrir el debate sobre si Murray está a la altura
de los (probablemente) tres mejores tenistas de la historia.
A sus 31 años y después de varios meses más fuera que dentro de las pistas de tenis, el jugador británico ha decido poner fin a una de las más exitosas carreras tenísticas de los últimos tiempos. Pero, ¿cómo llegó Murray a ser el número uno del mundo y por qué ha sido de los pocos en hacer frente al trío Federer, Nadal y Djokovic?
EL RENACIMIENTO DEL TENIS BRITÁNICO
Andy Murray nació en Glasgow en 1987 y empezó a jugar a tenis a la temprana edad de tres años. A los cinco años comenzó a disputar sus primeros torneos oficiales y con ocho ya entrenaba con jugadores adultos del Central District Tennis League de Escocia.
Andy Murray en el torneo junior de Nottingham en 1999, fuente: BBC
Su hermano mayor Jamie también es tenista profesional, aunque su especialidad es el dobles, y su abuelo, Roy Erskine, fue futbolista profesional en los años 50. Por lo que el deporte de alta competición lo lleva en el ADN. Leo Smith, entrenador de Andy desde 1998 hasta 2004, describía a su pupilo como un jugador “increíblemente competitivo”.
Murray hacía una vida del todo normal hasta que un día un episodio alejado del mundo del tenis marcó su infancia. El 13 de marzo de 1996 Andy estaba en clase, en el “Dunblane Primary School”, cuando el sonido de los disparos y los gritos despavoridos de los niños provocaron el pánico. Se acababa de producir uno de los sucesos más trágicos de la historia de Reino Unido, en el que Thomas Hamilton, director de varios clubes deportivos de la zona, se suicidó después de haber asesinado a 17 personas.
Este hecho, del que Murray nunca ha querido hablar en público, ha condicionado la vida del tenista escocés y su carácter fuera y dentro de la pista. Desde muy joven se ha abierto camino entre los grandes por su juego y mentalidad. Un jugador que, además de caracterizarse por ser muy correoso, gran recuperador y por sus golpes de revés increíbles, ha sabido sufrir en grandes momentos de tensión, mantener la cabeza fría en puntos difíciles y superar adversidades deportivas como perder sus cuatro primeras finales de Grand Slam. Esa personalidad que mezcla garra y sangre fría se empezó a gestar desde muy joven.
Andy y su hermano Jamie Murray atendiendo a la prensa, fuente: Sky Sports
En 1999 llegó el primer torneo de prestigio. Con 12 años Murray levantó su primer Florida’s Orange Bowl, uno de las competiciones junior más importantes del circuito, y desde ese momento empezó a llamar la atención en el mundo del tenis.
Volvería a revalidar el título con 14 años, convirtiéndose en uno de los nueve únicos jugadores que han conseguido repetir victoria en este torneo en sus 70 años de historia. Solo jugadores de la talla de Jimmy Connors, Jennifer Capriati o Monica Seles han conseguido esta hazaña.
Poco después se dio una de las anécdotas más curiosas de la vida de Andy que muestra su capacidad competitiva y deportiva. El escocés también jugaba en el equipo de fútbol de su ciudad y con 15 años tuvo la oportunidad de realizar unas pruebas para la escuela del Glasgow Rangers. Sin embargo, rechazó la oferta y decidió a trasladarse a Barcelona a entrenar en la prestigiosa academia de tenis Sánchez-Casal, bajo la tutela de Pato Álvarez y a las órdenes en varias ocasiones de Emilio Sánchez Vicario. Fue en Barcelona donde empezó a forjarse el gran campeón que a la postre consiguió ganar dos Wimbledon, un US Open y dos oros olímpicos.
A Barcelona aterrizó un jugador típico
de pista rápida: muy agresivo, ansioso por jugar pocos peloteos y
muy impaciente. Sin embargo, a base de tierra batida, Murray entrenó
en especial la defensa, el juego de pies y, sobre todo, su paciencia.
El escocés llegó como un tenista de altas velocidades y se moldeó
al más puro estilo de la escuela española.
Emilio Sánchez-Vicario comentaba que los inicios de Andy en Barcelona fueron bastante “duros” porque Murray no estaba acostumbrado entrenar muchas horas a la semana. “Algunas veces teníamos que ir a buscarlo a su habitación y traerle a entrenar”, aseguraba el ex capitán de Copa Davis español.
Murray con Emilio Sánchez-Vicario en Barcelona, fuente: Academia Sánchez-Casal
Otra de las míticas anécdotas de la adolescencia de Murray sucedió justo antes de trasladarse a Barcelona y algunos cuentan que fue el principal motivo por el que se fue a entrenar a España. Rafa Nadal y Andy Murray coincidieron en el campeonato europeo sub 16 celebrado en Andorra y en una conversación que tuvieron, el joven Rafa le contó que él en Mallorca entrenaba con gente como Carlos Moyá y alrededor de cuatro horas diarias. Murray podía entrenar cinco horas semanales, siempre y cuando el tiempo lo permitiese o encontrase pistas indoor disponibles, y con su hermano y jugadores locales.
Cuando Andy volvió a casa le dijo a su
madre: “Rafa entrena a diario entre cuatro y cinco horas y apenas
va al colegio. Yo, sin embargo, juego cuatro horas a la semana. No es
suficiente”. Unas semanas más tarde se encontraba entrenando bajo
el sol de Barcelona.
En julio de 2003 Murray empezó a
alternar torneos Challenger y Futures, consiguiendo resultados más
que interesantes para alguien de su edad: cuartos de final en el
Challenger de Manchester (su primer torneo en el circuito),
semifinales en el Future de Edimburgo y su primer titulo senior llegó
en el Future de Glasgow. Una lesión de rodilla le mantuvo fuera de
los terrenos de juego durante seis meses y en julio de 2004 volvió a
las pistas para disputar la final del Challenger de Nottingham y
ganar los futures de Xàtiva y Roma.
Algo más tarde ese mismo año, Murray alcanzó la cúspide del circuito junior y tras ganar el U.S. Open se alzó con el número 1 del ranking mundial. A finales de ese año fue nombrado “Deportista Joven del Año” (“Young Sports Personality of the Year”) por la BBC. A Andy ya se le había quedado pequeño el circuito junior y era el momento de dar un paso adelante en su carrera y convertirse en un hombre.
Murray se convirtió en el primer británico en conquistar el torneo junior del US Open, fuente: BBC
DE NIÑO A PROFESIONAL
Andy Murray se convirtió en profesional en el año 2005 y se estrenó con el número 407 del ranking ATP. A pesar de estar lesionado de la espalda los primeros tres meses del año, en Marzo se convirtió en el tenista británico más joven en disputar un partido de Copa Davis con 17 años. Ya en su primer año empezó a romper récords de precocidad y a ser señalado como El Elegido del tenis británico.
En abril de ese año Andy disputó su primer torneo profesional en el Open SEAT de Barcelona después de haber recibido la invitación del campeonato organizado en las pistas de su ex club. Andy perdió en tres sets contra Jan Hernych, pero a pesar de ello, aquel año consiguió victorias que llamaron la atención de muchos, finalizando la temporada un balance 14-10 a su favor en victorias y derrotas.
Durante ese año también se separó
del que fuese su entrenador desde que aterrizó en España Pato
Álvarez. Murray dijo en su momento uno de los motivos fue que
Álvarez le exigía que fuese menos agresivo y que jugase más como
los tenistas españoles. Sin embargo, Andy no estaba de acuerdo y
prefirió prescindir de sus servicios. Mark Petchey le sustituyó
durante casi un año y llevó a Murray a levantar su primer título
ATP en 2006 y a alcanzar el top 30 con 19 años.
Murray y Federer en la entrega de títulos del Open de Tailandia de 2005, fuente: independent.co.uk
Cuando empezó la temporada de hierba,
Murray comenzó a mostrar su dominio de las superficie rápida.
Recibió invitaciones de Queen´s y Wimbledon, alcanzando la tercera
ronda en ambos torneos.
Más tarde aquel año el escocés llegó a su primera final de un torneo ATP en el Open de Tailandia. Sin embargo, perdió ante Roger Federer en dos sets.
Ese año Murray no ganó ningún torneo
ATP, pero a la temprana de edad de 19 años ya dejó entrever el tipo
de jugador en el que se iba a convertir.
Rafa y Novak. Nadal y Djokovic. Dos de los tres integrantes del big three del panorama tenístico actual se citan este domingo (9:30 horas en España) en la gran final del Open de Australia, el primer Grand Slam de la temporada. El balear llega a la cita decisiva del campeonato sin haber cedido ni un solo set, mientras que el balcánico tuvo la ‘fortuna’ de la retirada de Nishikori por lesión en cuartos de final (el de Belgrado dominaba 6-1 y 4-1) para llegar más descansado a semis.
El número dos del mundo se ha mostrado intratable desde el comienzo del torneo, donde ha desplegado un tenis brillante para deshacerse cómodamente de todos los oponentes que le han salido a su paso. Muestra de ello fue el encuentro de octavos con Berdych, a quien aplastó especialmente durante las dos primeras mangas (6-0 y 6-1), además de los cuartos con Tiafoe y el penúltimo duelo de la competición con Tsitsipas. El griego se había convertido en la revelación en Melbourne, sobre todo después de deshacerse de Roger Federer en octavos, pero nada pudo hacer para frenar al tifón llamado Rafa y apellidado Nadal.
Por su parte, ‘Nole’ no desplegó su mejor juego en la contienda de octavos de final con Medvedev, ante quien cedió un parcial en el tie-break, pero posteriormente ha demostrado su autoridad frente a Nishikori (quien tuvo que abandonar el envite tras su choque maratoniano con Carreño) y Pouille (al que no ha dado ni una mínima opción en semifinales). Es posible que el primer clasificado en el ranking de la ATP (Asociación de Tenistas Profesionales) parta con un ligero favoritismo por encima de Rafa, pero no cabe duda que estamos ante un duelo apasionante para todos los amantes de este deporte.
Será la octava ocasión en la que ambos midan sus fuerzas en el partido decisivo de un Grand Slam (únicamente superados por Federer y el propio Rafa con nueve), con un balance hasta la fecha de cuatro triunfos del manacorí por tres del de Belgrado. Tan solo se han visto las caras una vez en la final de Australia, concretamente en 2012, momento en el que Djokovic se impuso ante Nadal en un enfrentamiento que pasará a los anales de la historia del tenis: 5-7, 6-4, 6-2, 6-7 (5) y 7-5. Uno de los mejores partidos que he tenido el placer de disfrutar (al que también podemos añadir el Nadal-Federer de Wimbledon en 2008).
Nadal demostró su gran nivel frente a la sensación del torneo. Foto: canarias7.es
Otro dato interesante es que Novak se ha convertido en el tercer genio de la raqueta que llega al menos a siete finales en dos de los cuatro Grandes de la temporada (Australia, Roland Garros, Wimbledon y US Open). El serbio disputará el domingo su séptima final en Melbourne, a lo que hay que añadir las ocho jugadas en Nueva York. Los otros dos ilustres nombres son los de Federer (siete en Australia, 11 en Wimbledon y siete en Estados Unidos) y un tal Pete Sampras (siete en Wimbledon y ocho en territorio norteamericano).
Tampoco se puede pasar por alto que la campaña 2019 va a ser la decimosexta consecutiva en la que Nadal va a disputar una final ATP (2004-2019), únicamente superado por Connors y Federer (ambos con 19) y empatado con Lendl (16). Asimismo, será el decimocuarto curso tenístico seguido en el que Djokovic alcance (como mínimo) un duelo decisivo de un torneo de la ATP (2006-2019), teniendo por encima también a Orantes (15) y nivelado con profesionales de la talla de McEnroe, Moyà, Berdych y Monfils.
Igualmente, Rafa Nadal (25) y Novak Djokovic (24) son el segundo y tercer tenista, respectivamente, con más finales de Grand Slam disputadas desde el año 1968 hasta el presente 2019. El líder de tan prestigiosa clasificación es el maestro de Basilea, su ‘Majestad’ Roger Federer, quien acumula un total de 30 duelos decisivos en los Grandes del circuito. Lendl (19), Sampras (18), Borg (16), Connors y Agassi (estos dos últimos con 15) son varias de las leyendas que figuran en esta célebre lista.
Y qué decir de la cantidad de finales jugadas en el Open de Australia desde 1969 hasta la actualidad, donde el de Belgrado ha empatado con Federer en lo alto del ranking con un total de siete comparecencias. El suizo ha vencido en seis de las siete ocasiones (cayó precisamente con Nadal en 2009), mientras que el serbio ha cuajado un pleno hasta la fecha (2008, 2011, 2012, 2013, 2015 y 2016) en sus apariciones en el último compromiso de Melbourne Park. Los siguientes en la tabla son Murray, Edberg y Rafa con cinco, al tiempo que Wilander, Lendl y Agassi suman cuatro.
El número uno busca su tercer Grande seguido. Foto: elmanana.com
En cuanto a la efectividad en las semifinales de un Grand Slam, el ranking lo lidera Borg (94,1 %), seguido muy de cerca por Nadal (83,3 %). Delante de Djokovic (70,6 %) se encuentra Sampras (78,3 %), a quienes hay que incorporar a jugadores tan talentosos como Federer (69,8 %), Lendl (67,9 %), McEnroe y Edberg (ambos con un 57,9 %), todo ello con un mínimo de15 semis disputadas.
Cabe recordar que la última cita en la que los dos semifinalistas que dieron su brazo a torcer en un Grand Slam ganaron menos juegos que en la actual edición del Open de Australia (Tsitsipas y Pouille) fue en Roland Garros (exactamente en 1978). Allí Borg derrotó a Barazzutti (6-0 6-1 y 6-0) y Vilas a Dick Stockton (6-3, 6-3 y 6-2), sumando un total de nueve juegos (por los 10 que han acumulado entre el griego y el francés en la vigente edición en Melbourne). Rafa se deshizo del heleno por un cómodo 6-2, 6-4 y 6-0 en una hora y 46 minutos de juego, mientras que ‘Nole’ no tuvo piedad del pupilo de AmélieMauresmo (6-0, 6-2 y 6-2 en una hora y 23 minutos).
Siguiendo el hilo de las estadísticas para ilustrar esta magnífica final que nos aguarda el próximo domingo 27 de enero, conviene recalcar que será la decimoquinta final de Novak Djokovic en un Grand Slam sobre pista dura (la novena por parte de Rafael Nadal). Otros cracks que han sellado su nombre en este listado son Federer (14), Lendl y Sampras (ambos con 11), Agassi (10), Murray (siete), McEnroe y Edberg (los dos últimos con cinco).
Rafa busca romper su maleficio en Australia. Foto: as.com
Por último, el Djokovic vs Nadal es el duelo más repetido en la era Open (será la ocasión número 53 en la que el serbio y el español se citen cara a cara en la pista). El balance es favorable al bueno de ‘Nole’ (27-25), además de precisar que de las últimas 12 veces que han medido sus fuerzas, el número uno del mundo se ha impuesto en nueve de ellas. El último head to head entre ambos data del pasado Wimbledon 2018, concretamente en semifinales, en lo que fue una auténtica final anticipada (con permiso de la maratón de cuartos entre Rafa y Del Potro). El balcánico se impuso en un duelo épico por 6-4, 3-6, 7-6 (9), 3-6 y 10-8, lo que sería la antesala de un nuevo entorchado de Novak en Londres (doblegó en la final a Kevin Anderson).
La primera semifinal de esta edición del Open de Australia la disputan Rafa Nadal y Stefanos Tsitsipas. El manacorí viene de pulverizar a todos sus rivales hasta la fecha. El campeón español ha mostrado un juego sólido y agresivo: sus golpes desde el fondo de pista son profundos y ajustados a las líneas, está desbordando a sus rivales abriéndoles ángulos imposibles con su revés y el cambio en la posición de su servicio parece que le funciona.
Rafa viene lanzado y sin ceder ni un solo set en todo el torneo. Sin embargo, es cierto que hasta ahora solo se ha enfrentado a rivales menores, a excepción de Tomas Berdych.
El dato: Rafa ha salvado 13 de 15 bolas de break en el torneo.
Tsitsipas, en cambio, ha tenido un cuadro más duro que el balear. Aunque en el mundo del tenis es de sobra conocido desde hace un par de años, para el público general es famoso por ser el verdugo de Federer hace unos días.
El griego ha destacado en este torneo por su energía en pista, una actitud ganadora y una fortaleza mental muy poco común para su edad. Además, es muy polivalente en la pista: potente derecha, revés clásico a una mano, servicio convincente, buena subida a la red…
El dato: pocos jugadores han conseguido ganar a Federer en un Grand Slam remontándole el primer set. Tsitsipas lo ha hecho con 20 años.
El juego desplegado por Tsitsipas consiguió desesperar a Federer y a Bautista. Sin embargo, sus golpes liftados puede que no sean suficientes contra el mejor del circuito en esa faceta, al tiempo que su revés a una mano puede ser su punto débil ante los cañonazos del balear. En cambio, Nadal deberá hacer frente a un jugador en un momento de confianza increíble y capaz de todo.
Porcentaje: Nadal 60 % – Tsitsipas 40 %
La segunda semifinal la disputan Novak Djokovic y Lucas Pouille. El serbio viene de hacer un torneo bastante discreto para lo que nos tiene acostumbrados. Aunque haya perdido dos sets y no haya mostrado su mejor nivel, también hay que decir que no ha sufrido en exceso.
Nole, al igual que Rafa, no se ha enfrentado a ningún rival Top en el torneo (Nishikori se retiró apenas una hora después de haber iniciado el partido) y su encuentro contra Medvedev, el rival de mayor ranking al que se ha enfrentado, ofreció un juego bastante errático y dubitativo: derechas fuera por más de dos metros, reveses cortados, segundo set perdido cuando servía con 5-3 a favor y algún que otro gesto de desesperación.
Dicho esto, Djokovic está en las semifinales de un Grand Slam haciendo lo mínimo, lo cual habla de su calidad.
El dato: Djokovic llega más descansado al partido al haber jugado 10 horas y 36 minutos, por 15 horas y siete minutos del francés.
Pouille, por su parte, es la gran sorpresa del torneo. Ya en 2016 derrotó a Nadal en los octavos de final del US Open desplegando un juego muy completo, superándole en muchas ocasiones desde el fondo de pista. Sin embargo, no soportó la presión de ser la nueva promesa del tenis francés y desde entonces no ha obtenido ningún resultado importante.
Ahora, con 24 años y de la mano de su entrenadora Amélie Mauresmo, parece que ha resucitado tenísticamente y se ha plantado en semis derrotando a rivales de nivel como Coric o Raonic.
El dato: nunca se ha enfrentado a Djokovic, arma de doble filo.
Djokovic es el número uno del ranking y el jugador más solido de la actualidad. Su mayor rival es él mismo. Un Djokovic jugando a su nivel es imparable. Sin embargo, si el serbio juega como contra Medvedev y, a su vez, Pouille es capaz de no cometer errores de fondo de pista y mover al balcánico con su derecha, podríamos estar ante un partido muy interesante.
Novak Djokovictiene un cuadro de mucho nivel desde el principio. A pesar de que no se enfrentaría a Federer o Nadal hasta una hipotética final, le esperaría en segunda ronda Martin Klizan, un jugador experto en pista rápida que ya ha dado algún que otro susto al jugador serbio (Barcelona 2018; 6-2, 1-6, 6-3) o a Nadal (Pekín 2014, 6-7, 6-4, 6-3).
Después se enfrentaría a Shapovalov, una de las jóvenes promesas que ya demostró de lo que es capaz en las dos últimas temporadas (semifinales en Madrid 2018 y Montreal 2017 derrotando a Nadal), y en cuarta ronda y cuartos de final se podría enfrentar a David Goffin y Kei Nishikori respectivamente. Tanto el belga como el japonés son jugadores ya asentados en la élite mundial y con experiencia en el circuito.
Finalmente, en un hipotético cruce de semifinales se encontraría con Zverev.
R1: Krueger
R2:
Klizan
R3:
Shapovalov
R4:
Goffin
1/4: Nishikori
1/2: Zverev
F:
Nadal
Fuente: cuenta de Twitter del Abierto de Australia
Roger Federer comienza su camino enfrentándose a Istomin, un jugador que aunque ya ganó a Djokovic hace justo dos años en Australia, no debería suponerle muchos problemas, ya que el suizo nunca ha perdido con el ruso (6-0 en el cómputo global de sus enfrentamientos).
En tercera ronda podría llegar Gael Monfils, con el que tiene un balance favorable de 9-4, pero que si plantea un partido físico puede desgastar a Federer.
Si el tenista helvético llega a la segunda semana del torneo se podría enfrentar a la gran promesa griega Stefanos Tsitsipas y a su rival en la final del año pasado Marin Cilic. Si Federer está a su nivel, no debería sufrir ningún contratiempo. En cambio, si el físico le empieza a pasar factura, el torneo se le puede hacer muy largo.
En semifinales se vería las caras con Nadal y en la final se enfrentaría a Djokovic. ¿Nos regalará esta edición del Open de Australia uno de los duelos más repetidos de la historia del tenis?
R1
Istomin
R2 Evans
R3
Monfils
R4
Tsitsipas
1/4 Cilic
1/2 Nadal
F Djokovic
Fuente: cuenta de Twitter del Abierto de Australia
Por su parte, el cuadro de Nadal parece mucho más asequible que el del resto de favoritos. En las primeras rondas se enfrentaría a los australianos Duckworth (238) y Ebden (47), dos jugadores casi desconocidos para el público general. En tercera ronda se vería las caras con la joya de la cantera australiana (de ascendencia española) Alex de Miñaur, al que ya derrotó en Wimbledon, pero que está creciendo a pasos agigantados.
Kyle Edmund podría ser su rival en cuarta ronda. El jugador inglés puede ser peligroso, pero a menos que Nadal no esté al 100% (cosa más que probable viendo el inicio de temporada) no debería tener muchas opciones ante el español. Si pasa ronda se podría enfrentar a Kevin Anderson, un rival duro en pista rápida, pero que nunca ha logrado vencer a Rafa.
Y como ya hemos comentado, al final del camino se encontraría a Federer (semifinales) y Djokovic (final).
R1
Duckworth
R2
Ebden
R3 De Miñaur
R4
Edmund
1/4 Anderson
1/2 Federer
F Djokovic
Fuente: cuenta de Twitter del Abierto de Australia
Zverev inicia su andadura contra el número 67 del mundo Aljaz Bedene y jugaría en segunda ronda contra el francés Chardy. El primer cruce serio se produciría en tercera ronda contra Gilles Simon.
Después el cuadro se complicaría seriamente, pues en cuarta ronda podría esperar Kyrgios, Raonic o Wawrinka. Y en unos hipotéticos cuartos de final le esperaría el austriaco Dominic Thiem, actual finalista en Roland Garros, o el joven Borna Coric, que ya ha sido capaz de ganar a Federer y Nadal en las pasadas temporadas.
Al final del camino se enfrentaría a Djokovic (semifinales) y Federer o Nadal (final).
R1 Bedene
R2 Chardy
R3 Simon
R4 Raonic/Chung/Wawrinka
1/4 Thiem/Coric
1/2 Djokovic
F Federer
Fuente: cuenta de Twitter del Abierto de Australia
Novak Djokovic es sin duda el gran favorito para la siguiente edición del Abierto de Australia. El serbio se encuentra actualmente en la primera posición de la clasificación ATP y desde la mitad de la pasada temporada viene arrasando a sus rivales en casi todos los torneos. Novak está en racha y ha ganado los dos últimos Grand Slams del año anterior, ¿será este el tercero consecutivo?
El actual número uno del mundo ha ganado el torneo australiano un total de seis veces, siendo así el Grand Slam en el que más veces se ha proclamado campeón. Por ello, las pistas de Melbourne son las que mejor se adecúan a su estilo de juego. Además, los días de calor extremo obligarán a cerrar el techo de la Rod Laver Arena, haciendo la pista más rápida y favorable para el juego del balcánico.
Fuente: cuenta twitter de Novak Djokovic
A su favor: es su Grand Slam favorito (al menos, por títulos conseguidos), ahora mismo es el jugador más fiable a cinco sets y las condiciones de la pista.
En su contra: el principal rival de Djokovic es él mismo. La temporada pasada se llegó a plantear la retirada debido a su decadencia tenística y su bajo estado anímico. Solo él puede poner en peligro su hegemonía. Aparte de eso, perdió hace solo unos días contra Bautista en las semifinales de Doha, puede que debido a un mal día o a la falta de ritmo a causa de estar al inicio de la temporada.
Roger Federer es el segundo favorito según las casas de apuesta y a pesar de la edad, algunos lo consideran el principal candidato para adjudicarse el primer Grand Slam del año. No vamos a decir nada nuevo del suizo que no sepamos ya. Simplemente, recordar que es el actual campeón, que los pocos años que le quedan de tenis los está enfocando en aumentar su palmarés de grandes y que no muchos serían capaz de pararle cuando la pista sea indoor.
Esta temporada Federer solo ha jugado la copa Hopman, un torneo no oficial y disputado entre naciones. El helvético se impuso a Zverev en la final, dejando claro que su ambición sigue intacta, a pesar de que el tramo final de la temporada pasada no fuese el mejor de su carrera.
A su favor: es Roger Federer, probablemente el mejor jugador de tenis de todos los tiempos y aún tiene mucho tenis que ofrecer en una pista propicia para su juego.
En su contra: los años pasan por todos y los partidos maratonianos en condiciones de calor extremo le pueden pasar factura.
Alexander Zverev es el futuro y presente del tenis mundial. El alemán terminó la temporada pasada como un tiro derrotando a Novak Djokovic en la final del Torneo de Maestros de Londres y a Roger Federer en las semifinales. Zverev ya ha demostrado que tiene juego de sobra para vencer a cualquier jugador que se ponga por delante y, además, ya ha ganado varias finales de Master 1000 a grandes del tenis. Sin embargo, todavía no ha conseguido pasar de cuartos de final en un Grand Slam.
A su favor: su estado de forma. Pese a la derrota en el torneo de exhibición de la Copa Hopman, fue el mejor en el último tramo de la temporada pasada y ya sabe lo que es ganar a los Federer, Nadal, Djokovic y compañía.
En su contra: ya sea por su mentalidad, físico u otra razón diferente; Zverev no ha logrado buenos resultados en ninguno de los cuatro grandes. Veremos si es capaz de reivindicarse en Australia.
Rafa Nadal tiene que incluirse en todas las quinielas aunque estuviese cojo y tuviese los brazos escayolados. Rafa perdió un partido de exhibición en Abu Dhabi contra Anderson, se retiró del tercer y cuarto puesto del mismo torneo, no se presentó a Brisbane por precaución y perdió con Kyrgios en otra exhibición. Sin embargo, no sería la primera vez que el manacorí resurge de sus cenizas para vencer un grande.
A su favor: su gen ganador y su mentalidad, capaz de levantar partidos simplemente con su presencia en la pista.
En su contra: sin duda su estado de forma. Su última victoria se produjo en cuartos de final del US Open contra Dominic Thiem, a partir de ahí comenzó su calvario con las lesiones que dura hasta hoy.
Kevin Anderson no pasará a la historia del tenis por su juego, sus resultados o sus títulos; sin embargo, es el actual número seis del ranking ATP y en los últimos años ha alcanzado las rondas finales de los Grand Slams. Su imponente saque y sus contundentes golpes desde fondo de pistale hacen ser uno de los jugadores más incómodos en superficies rápidas. Además, el sudafricano puede presumir de su estado de forma, ya que se ha impuesto en el Maharashtra Open (India), uno de los torneos previos al Open de Australia.
A su favor: su buen estado de forma y sus últimos resultados en Grand Slams de pista rápida (final en el US Open 2017 y final en Wimbledon 2018).
En su contra: no ha sido capaz de ganar un torneo grande todavía.
Marin Cilic es otro de los tenistas que hay que tener siempre en cuenta. Al croata también le viene muy bien las condiciones de las pistas de Melbourne Park y el año pasado ya llegó a la final,obligando a Federer a emplearse a fondo en un duelo a cinco sets.
Fuente: news.kuwaittimes.net
A su favor: jugador con experiencia en Grand Slams, ya ha conseguido un US Open y suele llegar siempre a las rondas finales.
En su contra: su estado de forma es una incógnita y puede acusar la falta de ritmo en partidos largos.
Atención especial a…
Nishikori: actual vencedor de Brisbane y un hueso siempre duro de roer para los grandes.
Bautista: derrotó a Djokovic en Doha y se hizo con el título. Buen estado de forma el que atraviesa el castellonense.
Tsitsipas: es la gran promesa del tenis mundial y ya se empezó a vislumbrar de lo que puede ser capaz en la gira americana de la temporada pasada.
Kyrgios: tenis tiene de sobra y el hecho de jugar en su país natal le da un plus extra de motivación. Si consigue ordenar su cabeza, puede dar la sorpresa.
Dimitrov: otra de las joyas del tenis que ha ganado algún que otro torneo importante, pero todavía no ha logrado consagrarse entre los grandes como para considerarle máximo favorito. A pesar de ello, mejor no perderlo de vista.
Bonus track: desgraciadamente Juan Martín Del Potro estará fuera de las pistas por un tiempo, por ello no ha sido incluido en esta lista. Esperemos que su vuelta no se demore.