El fútbol americano, la NFL, sigue su inexorable curso hacia el final de una nueva temporada. Comienza la verdadera batalla en la que los 12 mejores equipos de la fase regular se disputarán el derecho de alzarse con el Trofeo Lombardi y ponerse los anillos de campeón.
La Superbowl está a la vuelta de la esquina, pero ahora es cuando realmente se va a ver lo que tienen que decir los equipos. Comienzan los play-off, es el turno de las Wildcard, en las que ni Kansas City Chiefs, ni New England Patriots, ni Los Angeles Rams, ni New Orleans Saints juegan -en su condición de mejores equipos de Conferencia Americana y Conferencia Nacional-, por lo que verán cómo el resto de contendientes se pelean entre sí hasta dirimir quién será su rival en la siguiente ronda.
Ocho son las franquicias que se juegan al todo o nada su presencia en la ronda divisional. Si ganas, avanzas; si pierdes, te vas a casa. Nada mejor que partidos de matar o morir. Lo bonito de esta competición es que los equipos que un año están luchando por todo, la temporada siguiente pueden no entrar en los play-off: un buen draft, sumado a un óptimo plan de juego, te pueden hacer alcanzar la gloria.
Cualquier predicción sobre qué ocurrirá durante esta fase de Wildcard es echar una moneda al aire. Importa poco el récord con el que llegues a esta fase porque todo se traduce a un partido. Repasemos rápidamente los encuentros de esta ronda:

Texans-Colts (sábado 5 de enero, 22:35 horas)
Los Colts se han metido en la fiesta por méritos propios, ganando nueve de sus últimos 10 partidos y jugándoselo todo en la última jornada ante los Titans. Una plantilla que en octubre parecía abocada a tener una de las primeras selecciones del próximo draft, le ha dado la vuelta a la tortilla con un gran trabajo del QB Andrew Luck. De comenzar 1-5, acabaron la temporada 10-6, convirtiéndolos en apenas el segundo equipo en la historia de la Liga en llegar a la postemporada después de un inicio tan malo.
En frente tendrán a unos Texans que imponen mucho tanto en ataque como en defensa. En la ofensiva, muy atentos a los pases teledirigidos del QB Deshaun Wattson al hombre de pegamento en las manos, DeAndre Hopkins. Cada balón que le lances puedes confiar en la atrapada. Pero que nadie se despiste de la zona defensiva, ya que JJ Watt, desde la línea, le va a buscar las cosquillas a Luck siempre que pueda.
Cowboys-Seahawks (domingo 6 de enero, 02:15 horas)
Este partido tiene un sabor especial para los de Dallas, que la temporada pasada se la jugaron a todo o nada ante los de Seattle en la última jornada para conseguir entrar en play-off. Fueron los halcones los que por aquel entonces se llevaron el gato al agua, pero los vaqueros tienen la espina clavada y querrán sacársela jugando a su forma. Con ‘Chewaka’ Ezequeil Elliot rompiendo las líneas con sus carreras, se espera no tener que recurrir demasiado al juego de pase de Prescott, donde no se ha mostrado constante en toda la temporada.
Por otro lado, Seattle parece un equipo algo más sólido, sobre todo en el aspecto defensivo, pues el ataque tiene cosas parecidas a Dallas. La diferencia es que en vez de usar un RB se aprovechan más del juego móvil de su QB Rushell Willson, capaz de escapar cuando la defensa lleva la presión sobre su figura.

El que tenga la convicción necesaria para frenar mejor el juego de carrera del rival dispondrá de más opciones de hacerse con la victoria.
Ravens-Chargers (domingo 6 de enero, 19:05 horas)
Duelo de pistoleros en Baltimore entre el debutante Lamar Jackson y todo un veterano como Philip Rivers. El factor determinante en este partido puede estar en la experiencia del QB del equipo angelino.
Esta campaña Baltimore presume de un nuevo QB, con quien llevan un récord de 6-1 desde que asumió los controles del equipo. Lamar Jackson le ha devuelto la vitalidad a una ofensiva que era de las más aburridas desde hace años, además de otorgarle vida a su entrenador en jefe, dándole así la oportunidad de quedarse con su puesto. Mientras Jackson puede llegar a equivocarse por el aire, una vez que encuentra un hueco en la línea echa a correr y a ver quién le para.
Baltimore es el equipo contra el que ninguno querría enfrentarse en los play-off. Aun así, si alguien tiene opciones de ganar, estos son los Chargers, especialmente merced a todas la variantes ofensivas con las que cuentan y a la presencia de un prodigioso Joey Bosa, un peligro para cualquier QB.

Bears-Eagles (domingo 6 de enero, 22:40 horas)
La ronda de Wild Card se cierra con otro partido de los que uno no quiere perderse. Los actuales campeones visitan el campo de Chicago con la moral por las nubes, pues cuando parecía que no iban a conseguir ni llegar a la postemporada, han hecho lo que más les gusta: ir de tapados. Los llamados Underdogs no comenzaron bien la campaña, y su salvador Nick Foles se veía relegado al banquillo en la vuelta de Carson Wentz. De nuevo, la lesión en partidos finales de la Liga regular de Wentz ha permitido que Foles salga al campo a lucirse y llevar en volandas a las águilas hasta este partido. El QB de la universidad de Arizona se ha ganado que su próximo contrato sea muy suculento (probablemente lejos de Philadelphia). Muchos equipos tratarán de convencerle para que sea su QB titular.
Volviendo al tema que nos ocupa, habrá que estar atentos al desarrollo de la lesión de Foles, que aunque ya se haya confirmado su inicio, en la línea defensiva del rival hay un jugador que va a ir a morder y no es otro que Kalil Mack. Como la línea no proteja a su QB, tendrán serios problemas. Del otro lado del campo, la ofensiva de los Bears está liderada por el QB de segundo año Michael Trubisky, que tiene muchas cualidades, pero una vez las defensas le conocen mejor no causa tanto daño.
Como decimos, el principal arma de estos Bears está en la defensa presionante, enviando continuos blitzs al QB rival. Si la defensiva de los Bears puede frenar la carrera de Philly temprano, hará que la ofensiva de Nick Foles se vuelva más previsible. Esto resultaría en la situación ideal para Khalil Mack y compañía, ya que al saber que Foles va a pasar el balón, elimina las responsabilidades terrestres de la línea defensiva, y les permitirá cargar directamente sobre él. Por su parte, los Eagles tratarán de limitar a la ofensiva de Chicago a patadas de tres puntos (Field Goals), donde su porcentaje de acierto es menos elevado. Esta es la especialidad de Philadelphia, conceder yardas, pero en el momento decisivo cerrarse y no conceder el Touchdown.

Si eres amante del fútbol americano, o quieres empezar a engancharte a este apasionante deporte, los partidos de play-off son el mejor momento para hacerlo. Ahora es cuando podéis despediros de amigos y familiares hasta febrero, puesto que alguno no se despega de la tele.
