En Cómo entrenar a tu dragón 3 regresan Hipo, Desdentao, Astrid y todos esos personajes de los que nos enamoramos desde la primera película. Pero es un regreso teñido de tristeza, ya que todos los fans sabíamos que volvían para despedirse. Esta película cierra el mundo de los dragones y toca decir adiós.
La trama, por tanto, gira en torno a esa despedida. Con un salto temporal mucho menor que el que hubo entre la primera y la segunda (de cuatro años, durante los cuales tienen lugar los eventos de la serie Dragones), ya que en este caso es de solo un año, nos encontramos con una Isla Mema colapsada por los dragones. Hipo ha seguido los pasos de su madre y se ha dedicado a salvar todo tipo de dragones de los cazadores, convirtiendo su isla en una especie de refugio superpoblado… y en un objetivo para todos los matadragones de la zona. Entre ellos, Grimmel, el cazador más inteligente e implacable del mundo.
Hasta aquí cualquier fan de Cómo entrenar a tu dragón podrá ver las semejanzas con la segunda película de la franquicia. Y es normal, es prácticamente idéntica. Salvando las distancias entre los villanos, ya que Drago en la segunda tiene un carisma y una motivación mucho más impresionantes que los de su sucesor. O quizá es que escuchar la voz de Melendi en un villano consigue que toda la seriedad y el miedo que debería producir se vayan volando.
Pero dejando de lado al villano, que en esta ocasión es literalmente lo menos importante de la película, vamos entonces con la otra trama fundamental: el impresionante desarrollo de los personajes. Todo el filme es un auténtico tributo a la necesidad de madurar, a la búsqueda de la propia identidad y al coraje necesario para dejar que aquellos que amamos se marchen y encuentren su lugar en el mundo.
Hipo y compañía han dedicado dos películas y una serie de ocho temporadas a averiguar cómo convivir con los dragones y a desarrollar su relación con ellos, formando un equipo invencible. Pero eso también los ha privado de evolucionar como individuos independientes. ¿Quién es Hipo sin Desdentao? Esa es la gran incógnita que debe resolver la película y que da pie a una de las tramas más conmovedoras de las películas de animación. Pero ojo, no solo Hipo es puesto a prueba. Desdentao se convertía en Alpha al final de la última película, lo que supone un importante giro en la historia. Ahora cada miembro de la pareja tiene responsabilidades y un lugar que ocupar. Y si algo deja bien claro este filme es que Desdentao es un auténtico rey de la cabeza a las patas.
Es difícil poder evaluar una película así de manera objetiva. Cómo entrenar a tu dragón, al igual que las películas de Disney, parte con una importante ventaja: han marcado nuestra infancia y nuestra juventud (y la madurez de muchos otros). Así que una despedida tan dura y a la vez tan hermosa y bien justificada consigue llenarte los ojos de lágrimas, por mucho que los guionistas exageren tanto el homenaje que casi puede resultar un calco de la segunda (ni que hubieran contratado a los de El despertar de la Fuerza ¿verdad? Uy, perdón. Quería decir El Imperio Contraataca).
Así que después de todo esto solo puedo decir… que ojalá todos pudiéramos entrenar a nuestro dragón. Y conseguir así una amistad como la de Hipo y Desdentao, que ha conmovido a más de una generación. Os echaremos muchísimo de menos.
Lo peor: exagera tanto el homenaje que roza la copia. Lo mejor: Desdentao ligando y los últimos veinte minutos de la película, que te hacen llorar hasta quedarte sin kleenex.








