El Real Madrid y el final de una era

Alrededor del Real Madrid siempre hay revuelo mediático. Un Club con su historia plagada de éxitos representa un interés eterno y permanentemente actual. Por eso, no debe sorprendernos que de manera recurrente los medios de difusión se vuelquen en noticias referidas a la “Casa Blanca”.

En efecto, en una actividad de constantes cambios como la industria del fútbol, nos encontramos que en los últimos meses han sucedido estos acontecimientos: el Real Madrid ganó la Champions al Liverpool el 26 de mayo de 2018; Zidane deja el Madrid el 31 de mayo; el 11 de junio Cristiano Ronaldo deja el Madrid y se va a la Juventus; el 12 de junio se anuncia el fichaje de Lopetegui por tres años; el 29 de agosto se repesca a Mariano del Lyon supuestamente para reemplazar a Cristiano Ronaldo;el 29 de octubre se despide a Lopetegui después de poco más de tres meses de trabajo y se nombra a Santiago Solari como sustituto provisional;el 13 de noviembre se confirma a Solari como entrenador hasta junio de 2021; el 6 de enero el Madrid pierde con la Real Sociedad y queda a 10 puntos de distancia del Barcelona; el 7 de enero ficha a Brahim Díaz, un chico de 19 años, por 17 millones de euros más siete en variables hasta el 2025, cobrando el jugador 3,5 millones de euros netos.

La simple lectura de estos acontecimientos, muy variados e importantes, nos lleva a preguntarnos lo siguiente: ¿quién toma estas decisiones y con qué criterio? No tenemos una respuesta oficial a estas dudas, ya que la política de comunicación del Club, al igual que muchas instituciones ligadas a la industria del fútbol, no se destaca por su transparencia.

El Real Madrid levantó su tercera Champions seguida en Kiev. Foto: elpais.com

Todo lo expuesto nos permite hacernos otra pregunta importante: ¿la industria del fútbol como actividad empresarial está de acuerdo a la época actual, o por el contrario se toman decisiones de gran calado económico y deportivo como hace 50 o 100 años?

Nuestra respuesta es que en materia de dirección de entidades deportivas estamos terminando una era, que podríamos llamar “era amateur de dirección”, para pasar a una “era profesional de dirección”. La industria del fútbol tiene 155 años de recorrido, y salvo muy contadas y esporádicas excepciones, las decisiones han sido tomadas con criterios emocionales y sin un plan preconcebido y de medio o largo alcance. La premura de los resultados y la impaciencia que genera la derrota lleva a los dirigentes a adoptar decisiones emocionales para “apagar el fuego”.

Entiendo que en la “nueva era profesional de la industria del fútbol” los directivos deberán comportarse con más criterios profesionales y menos “forofismo”. Si seguimos con el ejemplo del Real Madrid, y su forma presidencialista de tomar decisiones sin ninguna explicación coherente, vemos que en el período de seis meses han sucedido varios acontecimientos que se han sustanciado sobre la marcha, sin ninguna previsión, poniendo parches en la embarcación que hace agua. No parece que exista una planificación en materia de fichajes, la fórmula mágica de “Pavones y Zidanes” ha quedado olvidada en la Prehistoria de la Institución, la renovación de la plantilla, que ya mostraba signos preocupantes la temporada pasada al quedar fuera de la lucha de la Liga en el mes de noviembre, la discutible adquisición de jóvenes jugadores que limita la proyección de los canteranos tipo Odegaard y los precios pagados por estos, nos hacen dudar de una estrategia diseñada para conseguir unos objetivos determinados.

Cristiano Ronaldo puso fin a su etapa en el cuadro blanco. Foto: express.co.uk

Desde nuestra humilde opinión, y reconociendo la dificultad que entraña estar en una actividad económica sujeta a la opinión pública casi a diario, y con relevancia a nivel mundial como la que llevan a cabo los clubes de fútbol que son referencia en todo el mundo, la clave está en profesionalizar la figura del directivo de fútbol, aplicando criterios empresariales a sus decisiones.

Para tener éxito en la toma de decisiones como directivos de organizaciones relacionadas con el fútbol, no debemos olvidar ciertas reglas que también son aplicables a cualquier empresa u organización. Dentro de estas premisas básicas inherentes a cualquier corporación o cultura está el inevitable proceso cíclico de tres fases diferentes: aprendizaje, crecimiento y declive.

Si volvemos al caso del Real Madrid, podemos constatar que las victorias en la Champions en los años 2016, 2017 y 2018 estaban emitiendo señales preocupantes que no se tuvieron en cuenta y que muy posiblemente pasen factura esta temporada y las siguientes. Cuando una persona o una institución está en la cima, conviene estar atento para que el previsible declive afecte lo menos posible. Pues bien, no parece que en la estructura del Madrid hayan tomado nota que la actividad empresarial, y especialmente en el fútbol, es volátil, incierta, compleja y ambigua, lo que requiere un continuo ciclo de interacciones con el entorno para evaluar los cambios constantes.

Para la toma eficaz de decisiones no debemos olvidar dos factores que gravitan enormemente en un equipo de fútbol y que condicionan las mismas: los cambios son muy variables y de difícil predicción en muchos casos, y la actividad está envuelta en una repercusión mediática que supera ampliamente la que tienen otras grandes empresas e inclusive gobiernos.

Lopetegui acabó sentenciado tras la ‘manita’ del Barça en el Camp Nou. Foto: goal.com

Respecto a los muchos cambios que se presentan en un equipo de fútbol es imposible preverlos todos, ya que abarcan a muchas personas y la multitud de acontecimientos buenos y malos que pueden presentarse en la vida de un ser humano transforman en inútil cualquier previsión que se haga. En efecto, una enfermedad o lesión en el jugador o entrenador, algún acontecimiento grave de un familiar o persona próxima a cualquier integrante del equipo, una inspección fiscal al Club o al deportista, o cualquier circunstancia que afecte a la persona incide en el delicado mecanismo que es un equipo de competición de élite.

Por otra parte, la exposición ante el público ávido de noticias deportivas hace que todo lo que rodee a un gran Club tenga una resonancia planetaria. Y este hecho no se da ni siquiera en las grandes empresas como Google, Amazon, Coca Cola o Apple. Las decisiones que se adopten en estas empresas pasan inadvertidas para el público en general, es más, ni siquiera tienen parangón con medidas adoptadas por Ministerios o Gobiernos. Es mucho más seguido el cambio de entrenador de un gran Club que el cambio de un ministro, que interesa mucho menos, aunque esté en juego la salud o la seguridad de las personas.

Estos condicionantes que hemos señalado, en ningún modo nos deben servir de excusas para no cambiar el rumbo y buscar la excelencia. Al contrario, sabiendo las dificultades, el directivo de la “nueva era profesional” debe buscar soluciones para superar los obstáculos, debe preguntarse cuestiones que ayuden a anticipar el declive y corregirlo adecuadamente. Para ello, tendrá que observar, orientar, decidir y actuar. De todo ello, de la nueva era profesional del fútbol, hablaremos próximamente.

Mariano ha heredado el ‘7’ de Cristiano con la casaca merengue. Foto: diariogol.com