Con cuatro victorias y tres empates, el entrenador vizcaíno se mantiene invicto en LaLiga Santander con el cuadro vasco
San Mamés vuelve a celebrar como antes. Tras un 2018 desastroso, donde el conjunto rojiblanco solo consiguió siete victorias, Gaizka Garitano ha traído de vuelta la ilusión a la capital vizcaína. Dos meses le han bastado al entrenador para cambiar el rumbo y evitar el hundimiento. Y eso que no lo tenía nada sencillo. Garitano fue ascendido del filial en un momento convulso tanto por lo deportivo como por lo electoral. Aun así, el técnico no se empequeñeció frente al reto, armó a un vestuario roto y planteó un sistema reconocible.
El exentrenador Eduardo Berizzo buscó un futbol similar al de su mentor Marcelo Bielsa. Se pretendía un juego combinativo, apoyándose en el dominio de la posesión, pero el gran error de Berizzo fue no darse cuenta que el Athletic del presente no posee jugadores con las cualidades para apoyar su idea de juego. Bielsa contaba con Javi Martínez en la defensa, un centrocampista reconvertido a central para ayudar en la salida del balón, además de tener en el centro del campo a Ander Herrera y a la mejor versión de Iturraspe. Es por eso que el planteamiento de Berizzo fracasó en el banquillo de la Catedral. Garitano se ha basado en usar lo que tiene. El conjunto vizcaíno ha vuelto a las raíces: un juego ofensivo muy vertical y con una tremenda solidez defensiva.

Disposición del Athletic durante su partido contra el Villarreal. Foto: laliga.es
El Athletic juega a lo que sabe y eso entre la afición gusta. San Mamés ha vuelto a vibrar como antes. En el partido contra el Real Betis se pudo ver la unión equipo-público, ya que la afición no paró de animar durante todo el partido. Tras la expulsión de De Marcos en el tramo final del encuentro, San Mamés se convirtió en el jugador número ’11’ y aguantó con lo suyo los ataques béticos. Lejos quedan los odiosos murmullos que se escuchaban en la Catedral. La afición está eufórica e ilusionada. El público reconoce a su equipo, algo que se extrañaba desde hace tiempo.
Cuando Iñaki Williams echa a correr, las defensas tiemblan. Si Iker Muniain recibe el balón, el Athletic disfruta. Ander Capa y Yuri son puras balas por las bandas. Dani García se mantiene incombustible durante los noventa minutos. Se ha logrado una solidez defensiva que escaseaba últimamente, dado que solo tres balones han conseguido batir la portería de Herrerín. El león herido del que hablaban los periódicos hace apenas dos meses se ha lamido sus heridas y ya mira a puestos de Europa.
