El equipo de Ten Hag hace otra segunda parte de ensueño y con su fútbol antológico, se carga a otro de los candidatos en Turín dejando a CR7 sin disputar unas semifinales de Champions, algo que no se veía desde 2010.
El que avisa no es traidor. Varios periodistas (o bufones de banderas) y parte del público general del fútbol mundial faltaron el respeto a un equipo que quiso soñar en la teórico y en lo práctico. Y lo que es más grave, se faltó a un cuatro veces campeón de Europa y a una de las mejores canteras de la historia del fútbol. Es verdad que el conjunto de Ámsterdam ha tenido una década de claros y oscuros, pero en un fútbol globalizado, donde el negocio y el dinero mandan, la fidelidad y el amor por una historia, unos colores y una forma especial de hacer las cosas (con leves modificaciones), han servido, de momento, para destrozar al tricampeón consecutivo de Europa (Real Madrid) y a la eterna aspirante (Juventus). Día duro para los que ven fútbol influenciados por lo promocional y lo comercial. Habrá que dar una docena de pañuelos a aquellos que querían una final Messi-Cristiano, que a veces da la sensación que es lo único que importa.
Dirigiendo la lupa al encuentro, la primera parte fue equilibrada, con pocas ocasiones y con gran intensidad. El conjunto local salió con gran actitud, presionando de forma más agresiva la alegre salida de balón de los holandeses. Asimismo, en algunos momentos daba la sensación de que los visitantes estaban dosificando fuerzas para lo que pudiera deparar el partido. Estos detalles se pudieron ver en cuando De Jong relantizó el juego (venía de ser duda para el partido de hoy) o cuando no acumulaban demasiados hombres en zona ofensiva como si hizo en el Santiago Bernabéu. Esta pausa de energía la aprovechó el equipo turinés, especialmente, entre el minuto quince y treinta. Dybala fue el primero en avisar con un gran balón bombeado desde la frontal que Onana atajó de manera soberbia. El argentino, que en el descanso se retiró lesionado, fue el elegido por Allegri para llevar la capitanía. Minutos después, apareció el de siempre. Balón desde la esquina derecha de Pjanic y Cristiano aprovecha un mal entendido en su marca para rematar de cabeza totalmente solo. Su sexto gol en esta Champions. Los mejores, que no brillantes, minutos de la Juve en el partido se vieron penalizados por una acción aislada. En el único tiro a puerta de los visitantes en la primera parte, Van De Beek (menudo volante), aprovechó un balón suelto para definir con claridad para poner el gol del empate. Asimismo, el VAR entró en funciones para revisar las jugadas de los goles.
Según acababa el primer tiempo, una sensación visual recorría en el Juventus Stadium. Ten Hag se paseaba la banda tranquilo, como si su plan estuviese saliendo a la perfección. Mientras tanto, Allegri se encontraba nervioso, discutiendo todo el rato con el cuarto árbitro y parece que esa actitud la contagió a su equipo.
Y llegó el “Huracán Ámsterdam”. En la segunda parte se vio al Ajax de esta temporada, que hay que recordar, es candidato a ganar el triplete. Ni la entrada del chico de moda en la Serie A como lo es Moise Kean, intimidó a los visitantes. Primero fue Ziyech, con una internada por banda derecha donde Szczesny sacó una manopla arriba sensacional para evitar el 1-2. Cinco minutos después, un disparo desde fuera del área del autor del primer gol, obligó de nuevo a que el meta polaco interviniese con otra parada soberbia. Con el paso de los minutos, el murmullo era mayor y las dudas en los “bianconeri” crecían. Para ser claros, ni olieron la pelota en la segunda mitad. Aparecieron de nuevo los “triángulos ofensivos” en los “Ten Hag boys”, jugadas ofensivas con constante apoyo dual al jugador que tiene la pelota, acumulando hasta siete hombres en zona ofensiva.
Y a falta de veintitrés minutos, apareció el punto débil de la Juventus esta temporada: la defensa a balón parado. Ya lo hicieron Manchester United y Atlético de Madrid en esta edición de la Champions, y ahora, fue el Ajax. En la misma esquina que llegó el gol de Ronaldo, Schone centró y De Ligt cabeceó con garra para poner por delante a los suyos. Un mazazo que no provocó reacción en los locales, que se quedaron bloqueados. Parecía que Cristiano Ronaldo era invencible en su competición, y más, con lo que se vio en los octavos de final pero quizás ese ha sido el problema del equipo italiano, que ha confiado demasiado en el portugués, dependiendo mucho de él y enfocando el juego hacia él. En cambio, el Ajax, utilizó su fútbol valiente y su gran compenetración táctica y de verticalidad para tumbar a los de Piamonte. Junto al Liverpool, y con permiso de Messi, este Ajax ha confirmado su candidatura.


