La jornada inglesa finalizaba en la ciudad de Londres, donde el West Ham recibía al todopoderoso líder, el Liverpool. La temporada de los hammers está siendo una total montaña rusa. Tras un mercado movidito con fichajes que provocaban gran ilusión, la temporada comenzó cuesta abajo, con una racha muy negativa de derrotas. Después lograron remontar y conseguir ese gran juego que buscaba Pellegrini. Ahora, los locales reciben al Liverpool después de una racha de 3 derrotas seguidas.
Por otro lado, los de Klopp vienen tras un empate frente al Leicester y una victoria frente al Crystal Palace que dejó muchas dudas. El Manchester City y el Tottenham ganaron sus respectivos partidos por lo que los reds estaban obligados a conseguir los 3 puntos.
Jurgen Klopp planteó el partido con un mediocampo inédito formado por Naby Keita y Fabinho, acompañados por un Lallana que sorprendió con su titularidad. En el resto no hubo sorpresas.
El partido comenzó de igual manera a la que se esperaba. Los dos equipos salieron realmente intensos, con un Liverpool ambicioso en posesión en busca de huecos para que Robertson, Mané y Salah aprovecharan su velocidad. Aún así el centro del campo de los reds dejaba mucho que desear defensivamente y los locales llegaban al área con suma facilidad. Chicharito y Cresswell se encargaron de dar los primeros avisos a Allison tras disparos que se marcharon ligeramente fuera.
La primera ocasión clara de los visitantes llegó tras un tiro mordido de Lallana. Pero los reds no perdonaron a la segunda y Mané la cruzó a la media vuelta tras un centro de Milner. El gol no debió subir al marcador ya que Milner estaba en clara posición de fuera de juego, pero es lo que tiene prescindir de la tecnología del VAR. El West Ham decidió tomarse la justicia por su mano y la pizarra de Pellegrini sirvió para igualar el partido tras una fantástica jugada ensayada. En un libre directo Noble sacó en corto para que Antonio tras un gran desmarque cruzara de gran manera al palo opuesto, colocándola donde el portero no puede llegar.
Mané inaugura el marcador tras un zurdazo. Foto: Marca
El Liverpool tenía un gran problema con un Milner que no logra adaptarse al lateral derecho y con un Naby Keita que juega como si siguiera en la Bundesliga. El guineano no paraba de perder balones y la alta intensidad de Inglaterra parece que está pasando factura en su adaptación.
Poco rastro queda de aquel muro defensivo de Merseyside, mermado por las graves lesiones de Joe Gomez y Arnold. Ante la marcha de Clyne, Milner fue el parche elegido por Klopp, ofreciendo un rendimiento que dejó mucho que desear. El equipo en general tampoco parece ser capaz de mantener el rendimiento tras un calendario de enero de lo más exigente.
En la segunda parte se mantenieron los papeles del primer acto. Los de Klopp controlaban el balón, pero no lograban dar la sensación de controlar el partido. Por el otro lado, los hammers se aprovechaban de las vertiginosas conduciones y del desequilibrio de Felipe Anderson y Antonio. Este primero provocó una falta peligrosa tras una fantástica maniobra al alcance de pocos. El brasileño marcó las diferencias y fue el mejor del partido junto a Rice, que dominó el mediocampo a su antojo.
El tiempo jugaba en contra del Liverpool y ni Salah ni nadie era capaz de superar el muro de los de Pellegrini, que nada tenía que ver con el rendimiento defensivo mostrado durante el año. Klopp optó por sacar a Origi en detrimento de Firmino, quien estuvo desaparecido. También dio entrada a Shaqiri, pero los cambios apenas lograron inquietar a una defensa que se mantenía dura e intacta.
Mohamed Salah, en la foto que simboliza el sentimiento red. Foto: The Guardian
Las prisas son malas y los de Klopp empezaron a embotellar al West Ham mediante coraje pero escaso de ideas. El empuje era cada vez mayor y el cansancio se hizo notar en los locales, que apenas conservaban fuerzas para contragolpear. Al final el Liverpool no consiguió desequilibrar el marcador y de esta manera se mete en graves problemas. La distancia con el Manchester City sigue reduciéndose y los 3 puntos de diferencia instalan el miedo a las afueras de Anfield. Por otro lado el West Ham sigue en la mitad de tabla pero ha demostrado una vez más que tiene potencial para pelear por altas aspiraciones.
En la jornada entre semana de la Premier League se enfrentaban dos equipos con una curiosa relación. Por un lado está el Liverpool, el líder de Inglaterra, que busca cumplir el sueño tan ansiado de ser campeón del torneo doméstico. Por otro lado está el Leicester, equipo históricamente modesto que tiene la fórmula para cumplir lo que los reds tanto desean tras su memorable consecución de la Premier League en el año 2016. Pero mantenerse en la cima no es tarea sencilla y la historia se ha encargado de devolver a cada equipo a su hábitat natural. Sobre todo en el caso de los reds, que tras años de sequía para una afición acostumbrada al éxito, parece que el bueno de Jürgen Klopp ha logrado devolver al equipo la identidad ganadora.
Lo curioso es que el resurgir del Liverpol ha coincidido con un imparable Manchester City comandado por un maestro de operaciones como lo es Guardiola. Es díficil contemplar una derrota de los citizens y, por ello, los de Klopp no podían desaprovechar el regalo de Rafa Benítez tras la victoria del Newcastle por 2-1 frente al Manchester City.
Los 11 jugadores elegidos por Klopp no dejaron indiferentes a nadie. En Anfield gustan los goles, el espectáculo. Y si el tridente ofensivo sale acompañado por detrás por Shaqiri, Wijnaldum y Naby Keita los goles no son ningún problema. Por otro lado, el Leicester también es un conjunto extremadamente peligroso con la referencia de Jamie Vardy y la magia de Maddison.
El partido comenzó sobre ruedas para los reds con el gol de Mané tras un gran tiro colocado en el que Schmeichel poco pudo hacer. Anfield apretaba como en las grandes noches y los jugadores solo tenían que dejarse llevar por el calor de los suyos. Con el paso del tiempo, la intensidad bajó obedeciendo a los intereses de los reds, que controlaban el balón, pero sufrían a la contra.
Mané adelantando a los suyos. Foto: Marca
James Maddison dispuso de la mejor ocasión de los foxes tras un cabezazo que se marchó ligeramente fuera. Pero el brutal mazazo llegó en la última jugada del primer tiempo. Maguire fue el encargado de marcar y castigar al Liverpool, cambiando drásticamente el guion del partido y enmudeciendo a la parroquia local que se congregó en Anfield.
La segunda parte dio inicio con un Leicester intenso y desafiante, superando al Liverpool en todas las facetas, menos en la posesión. Los pupilos de Kloppno lograban materializar en ocasiones el dominio territorial y de posesión que ejercían, y el Leicester creaba gran sensación de peligro cada vez que salía a la contra. Primero Vardy y luego Gray tuvieron las ocasiones para desequilibrar la balanza. Una vez superado el arreón del Leicester, poco a poco los reds comenzaron a embotellar al rival.Mané no estaba acertado y Salah no estaba apareciendo. Pero las constante internadas de Robertson eran un incordio y Firmino marcaba las diferencias mediante su elegancia con el balón.
Maguire marcando el gol del empate. Foto: Marca
Este último dispuso de una ocasión clarísima que evitó Schmeichel y también cabe mencionar un penalti a Naby Keita que el árbitro ignoró. El cambio de Fabinho dio más consistencia en el mediocampo al Liverpool, pero esto no era suficiente para superar el inexpugnable muro de los azulones, perfectamente colocados en el campo e impidiendo el juego fluido que los de Klopp querían proponer.
Klopp dio entrada a Sturridge y Lallana con intención de desatascar el partido, pero el Leicester completó un encuentro brillante en la faceta defensiva. El Liverpool necesita como el comer tener espacios para que sus delanteros corran e intercambien posiciones, y en cuanto su rival le priva de esos metros que necesita, el equipo se atasca, como ocurrió durante toda la segunda parte.
El tiempo corría en contra de los redsy los últimos 10 minutos se jugaron en campo rival. Aun así, el Leicester se defendió férreamente para obtener un resultado en feudo rival del que pocos equipos pueden presumir.
De esta manera, el Livepool desaprovechó el favor del Newcastle y la lucha por la Premier League sigue en el aire. El gran beneficiado ha sido el Tottenham, que ha vuelto a ganar in extremispara colocarse así a dos puntos del Manchester City y a siete del Liverpool.
La jornada 21 auguraba ser una cita dura dentro del calendario del campeonato doméstico, donde los equipos eliminados de la Copa del Reyintentarían aprovechar esa ventaja que les daba la ausencia de partido entre semana. Esta daba comienzo con un Sevilla-Levante en el que se presagiaban muchos goles, teniendo en cuenta los antedecentes de la primera vuelta, donde los hispalenses se impusieron 2-6. No obstante, la primera parte invitaba a justo lo contrario. El partido comenzó de manera igualada, con un Sevilla que tomó el control del juego frente a un Levante con mucho ritmo, pero algo pobre en ataque.
En el descanso parece ser que los azulgranas se tomaron un par de tilas, a diferencia de los de Machín, que salieron como motos. Dos minutos tardó Ben Yedder en nublar las esperanzas de los aficionados granotas. Se plantó en el área y desde una posición algo escorada se la metió entre las piernas a Oier. Es lo que tiene disponer de un ‘9’ de garantías. Pero la cosa mejora si puedes presumir de tener dos, ya que André Silva está intratable como vimos en el segundo gol y en el perfecto movimiento que hizo, solo teniendo que empujar el sensacional pase de Promes. Sarabia le dejó en bandeja al ‘Mudo’ Vázquez el tercer gol, y él mismo se encargó de materializar el cuarto de penalti. El quinto también llegó tras el rechace de la pena máxima que el mismo Promes lanzó, poniendo la guinda del pastel a una auténtica exhibición del holandés, aclamado constantemente por su público.
La tarde comenzaba con un duelo de tácticas, intensidad y estilos de juego, donde el Atlético de Madrid se impuso 2-0 a su vecino del sur de la capital, el Getafe. El partido cumplió con lo esperado, siendo un encuentro cerrado y marcado por pequeños detalles. El primer gran detalle salió de las botas de Thomas Partey, que se inventó un sensacional pase para que Griezmann abriera el marcador ante David Soria. Justo antes del descanso, Saúl amplió las diferencias tras aprovechar el rechace de Kalinic, que la mandó al muñeco después de un gran centro de Lucas. Una vez conseguido el 2-0, el Getafe puso algo más de su parte, pero apenas consiguió inquietar a Jan Oblak en una segunda parte intensa, aunque algo descafeinada. La lesión de Godín incrementa los problemas en la enfermería de los colchoneros.
Los jugadores del Atlético de Madrid aplaudiendo a su propia afición tras el pitido final. Foto: LaLiga
El siguiente partido también tuvo lugar en Madrid, donde se vieron las caras el Leganés y el Eibar. Gran tensión del partido estuvo focalizada en la grada, tras la consensuada y sonora pitada en el minuto 12 hacia el VAR y mediante las constantes protestas. El Eibar, en cambio, se centró únicamente en jugar al fútbol y al conjunto armero le bastaron siete minutos para silenciar Butarque. Primero fue Kike mediante un remate de cabeza, y después Jordán volvió a hacer una de las suyas con un auténtico golazo de libre directo. Pero ganar en Butarque no es tarea sencilla, por lo que En-Nesyri se encargó de recortar distancias en el momento perfecto, justo al comienzo de la segunda parte. El marroquí también fue el encargado del empate, completando su doblete personal e igualando un partido que había comenzado cuesta arriba.
En-Nesyri, el protagonista de la noche con su doblete. Foto: LaLiga
La jornada del sábado se cerró en Mestalla en uno de los ‘partidazos’ de la jornada, donde el conjunto local recibía a un Villareal en horas bajas. Se palpaba la tensión en el ambiente y a los de Marcelino solo les valía ganar para contentar a una afición necesitada de alegrías. La noche comenzó de manera inmejorable con el gol de Diakhaby, que en un principio fue anulado. El Villareal tuvo buenos minutos, pero con el paso del tiempo acabó sufriendo en el mediocampo. Parejo y Santi Mina tuvieron la sentencia, aunque finalmente fue Cheryshev el encargado de dar el golpe final a su exequipo. En la recta final del partido, Rodrigo culminó la fiesta en Mestalla, escenario en el que el público desató su euforia porque esperaba con ansiedad una noche así. Los tres puntos colocan al conjunto che en la séptima posición, al tiempo que la derrota hunde aún más al Submarino Amarillo.
La jornada dominguera comenzaba en el José Zorrilla, en un duelo en el que se mezclaban la ansiedad por ganar en casa del conjunto pucelano y la desesperación por salir del mal momento futbolístico por parte del Celta. El conjunto de Cardoso pisó con buen pie el césped del José Zorrilla, ya que Sisto aprovechó de gran manera el error defensivo de Míchelpara inaugurar el marcador. A partir de ahí empezó el festival de ocasiones que el Pucela no lograba materializar. El Celta tenía el balón, pero sufría defensivamente. Al comenzar la segunda parte, mediante los goles de Óscar Plano y Keko, los vallisoletanos lograron remontar un partido muy intenso en el que fueron muy superiores. El Celta, por su parte, apenas logró inquietar a Masip y sigue sin levantar cabeza.
En el primer partido de la tarde, el Girona recibía al líder, el Barcelona, que venía después de una dolorosa derrota en Copa frente al Sevilla, partido en el que Valverde decidió dar descanso a gran parte de la plantilla. Por ello, los culés salieron a por todas en el derbi catalán, lo que se materializó en la diana de Nélson Semedo para adelantar a los suyos con un tremendo zurdazo. El encuentro fue realmente frenético de principio a fin, donde Coutinho y Stuani tuvieron el gol en sendas ocasiones claras. Como nos tienen acostumbrados los partidos del Barcelona, el arbitraje también conllevó polémicatras un riguroso agarrón de Jordi Alba no pitado, junto con una expulsión a Bernardo cuando menos discutible. Con un jugador menos, el Girona tuvo sus oportunidades, pero no las logró aprovechar y lo pagó muy caro. Tras una gran jugada, Leo Messi superó a Bono con una vaselina marca de la casa para cerrar el partido por 0-2 y volver con tres puntos a la Ciudad Condal.
Leo Messi celebrando su golazo. Foto: LaLiga
Los dos encuentros de las 18:30 horas tuvieron lugar en territorio vasco, en Anoeta y en San Mamés. Los donostiarras recibieron al colista de la Liga, el Huesca, que debe afrontar cada partido como una final si tiene intención de pelear por la permanencia. El fútbol no se dignó a aparecer en un partido espeso y realmente aburrido. Los txuri-urdines controlaron la pelota, pero el juego carecía de movimientos y de ideas. Por su parte, el Huesca estaba maravillosamente plantado con cinco defensas, pero no creaba apenas sensación de peligro, excepto por aisladas jugadas en las que el ‘Cucho’ Hernández puso en aprietos a la defensa realista. El transcurso del partido siguió la misma línea, y aunque los de Alguacil apretaron algo más en la recta final, esto no fue suficiente para poner la ventaja en el marcador en un encuentro sin chispa que terminó sin goles.
Por otro lado, el Athletic recibía en su feudo al Betis en un encuentro igualado e intenso, en el que los locales se impusieron por la mínima con un bonito gol de Muniain. La diana del navarro llegó al principio del partido y todo apuntaba a un encuentro lleno de tantos. El Betis controló el balón, pero tuvo escasas opciones de igualar la contienda. Diego Lainez fue la gran sorpresa del conjunto bético, siendo el más desequilibrante en el día de su debut. Herrerín también cuajó un gran partido salvando a los leones con grandes paradas al propio Lainez y a Canales. En los últimos instantes, aprovechando la expulsión de De Marcos, los de Setiénse estiraron creando gran nerviosismo en San Mamés, pero el marcador no se movió. De esta manera, el Athletic sigue con su marcha ascendente desde que Garitano tomó el mando.
Para cerrar la noche, el Espanyol se veía las caras con un Real Madrid que encadenaba tres victorias importantes seguidas. El conjunto blanco salió a comerse al rival desde el principio, lo que se tradujo que en apenas cinco minutos Karim Benzema adelantara a los suyos. Un testarazo (este sí) de Sergio Ramos amplió la ventaja, la cual se vio rápidamente reducida por Leo Baptistao.Benzema estaba imperial y los pupilos de Solari estaban dejando muy buenas sensaciones. El francés puso el 1-3 en el marcador con un gran disparo colocado al borde del descanso. La única mala noticia hasta el momento fue la lesión de Sergio Ramos, tras una dura falta. En la segunda parte entró Gareth Bale tras su recuperación y en una fantástica maniobra amplió las diferencias.Varane fue expulsado y acto siguiente Rosales recortó distancias mediante un auténtico golazo (gracias a la ayuda del VAR). De esta manera, el Real Madrid completó una actuación brillante en la que el gran protagonista fue Karim Benzema.
La jornada se cerró con un Alavés que recibía en su feudo al Rayo Vallecano. El conjunto rayista necesitaba los tres puntos para salir del pozo del descenso. Por otro lado, el Alavés quería mantener la imbatibilidad en su fortín Mendizorroza. El partido fue muy intenso, como se preveía, pero RDT (Raúl de Tomás) fue el jugador que marcó las diferencias tras adelantar a los suyos de cabeza justo al comienzo de la segunda parte. Un mazazo doloroso al que el Alavés contestó con más corazón y garra que cerebro, topándose una y otra vez contra el infranqueable y inexpugnable muro vallecano. Al final, el Rayo sumó tres puntos que le permiten salir por primera vez este año de la zona de descenso a Segunda División, vitales para la lucha por la salvación y para afrontar el segundo tramo de la temporada con confianza.
RDT tras anotar el solitario gol del partido. Foto: rayovallecano.es
Lo más destacado de la jornada 21
Satisfacción pucelana tras una memorable remontada. Foto: LaLiga
Resultados y clasificación
Resultados de la jornada 21 de LaLiga Santander. Foto: Laliga
Clasificación de la jornada 21 de LaLiga Santander. Foto: as.com
Antiguamente, los futbolistas acostumbraban a pasar unas Navidades tranquilas en familia. El compromiso era un valor fundamental y rara vez se veían movimientos y fichajes en invierno. Pero poco a poco las cosas han ido cambiando, y desde fichajes importantes en el mercado invernal como en su momento fueron Marcelo, Luis Suárez (del Ajax), Barzagli o Matic, hemos pasado a ver fichajes ‘galácticos’ e inversiones realmente grandes. El antecedente más cercano es PhilippeCoutinho, la incorporación más cara de la historia del Barcelona.
Este invierno presagiaba ser tranquilo, ya que los equipos grandes parecían bien reforzados, y la mayoría de los ‘galácticos’ parecían atados. Pero un par de movimientos desde Milán desencadenaron en un efecto ‘dominó’ de delanteros que tuvo lugar en Inglaterra, Italia y finalmente en España.
Vayamos por partes. Todo comenzó con el club milanés y su interés por Krzysztof Piatek, la sensación de la Serie A. El delantero polaco llamó a las puertas de los grandes clubes con 19 goles en 21 partidos en el Genoa, un equipo muy limitado que lucha por la permanencia.
Piatek, con la camiseta del Genoa. Foto: Google
El verano anterior, el conjunto de San Siro realizó una inversión importante por Gonzalo Higuaín y tuvo que desprenderse de Bonucci, quien puso rumbo a Turín. El rendimiento del argentino no cumplió con las altas expectativas de la afición rossonera, siendo cuestionado por muchos por su edad y estado físico. Su relación con Gattuso tampoco le ayudó en su adaptación.
Aquí es donde entra en juego el Chelsea y Maurizio Sarri, quienes compartieron los mejores años de su carrera en el Nápoles. A Sarri no le convencían ni Morata,ni Giroud, por lo que pidió al club el fichaje del ‘Pipita’, el cual se ha concretado en calidad de cedido y con una opción de compra que ronda los 36 millones. El Milán ya tenía cubiertas las espaldas con Piatek, que provoca gran ilusión en la ciudad de Milán, y el traspaso fue más sencillo de lo que en un principio podría parecer.
Gonzalo Higuaín posando con su nueva equipación del Chelsea. Foto: Google
Pero ahora el problema lo tenía el club londinense, que debía desprenderse de Giroud o Morata, quienes no eran del gusto de Sarri para jugar de titular, sobre todo en el caso del español.
En ese momento, el Atlético de Madrid entró en juego y fue con todo a por Morata, motivado por la escasez goleadora de sus delanteros y la grave lesión de Diego Costa. Lo más controvertido del fichaje es el pasado madridista de Morata, el cual alimenta el rechazo de muchos aficionados colchoneros. No obstante, si viajamos aún más en el tiempo, nos encontramos que el delantero madrileño también estuvo en la cantera del Atlético de Madrid, siguiendo los pasos de otros ‘9’ como Hugo Sánchez y Raúl.
Álvaro Morata formó parte de las categorías inferiores del Atlético de Madrid. Foto: Marca
Todo parece indicar que Morata llegará sin problemas en el caso de que el club colchonero sea capaz de desprenderse de algún jugador, todo ello para cumplir con el Fair Play financiero. Las opciones de salida más factibles serían Kalinic y Gelson Martins, los cuales poseen gran cartel en el mercado. También está sonando el nombre de Jonny Otto, cedido en los Wolves, quienes estarían dispuestos a realizar un importante esfuerzo económico para quedárselo en propiedad.
Lo que está claro es que Morata no hará esperar a los aficionados atléticos y que poco tardará en levantar al Wanda Metropolitano con sus goles.
Cuando se habla sobre la historia del fútbol es inevitable no dirigirse a las islas británicas, a Inglaterra, donde se creó, perfeccionó y profesionalizó este deporte. En el año 1872, Inglaterra y Escocia ya estaban jugando un partido oficial, mientras que en España el fútbol comenzaba a darse a conocer.
Los 11 futbolistas ingleses que jugaron el primer partido internacional de la historia
Por ello, los ingleses pueden presumir de ser los creadores y promotores del deporte más universalizado y el que más genera en cualquier ámbito social. No obstante, pese a tener la Liga más competitiva del mundo, en la cual se encuentran prácticamente todos los futbolistas ingleses, es un hecho que el combinado inglés ha perdido parte de esa jerarquía y status de selección Toptras la sequía de los últimos tiempos.
No es fácil rejuvenecerse, y menos aún después de acostumbrarse a ver en el mismo terreno de juego a Gerrard, Lampard, Scholes, Rooney, Terry, Ferdinand, Beckham, etc. Pero quien tuvo, retuvo, y el Mundial de Rusia solo fue un pequeño adelanto de cara al panorama internacional y a las Eurocopas y Mundiales que se disputarán próximamente.
Gran culpa de ese aire fresco que parece rondar el fútbol británico lo tiene Gareth Southgate, el exjugador y actual entrenador de la selección. De ser una especie de parche temporal, Southgate y su carismático chaleco parecen haber devuelto la ilusión al conjunto inglés, completado por jugadores con poca experiencia, pero enorme talento. Como dato que refuerza la apuesta por la sangre fresca por parte del técnico, de los integrantes de la plantilla que acudieron a Rusia, solamente Ashley Young y Jamie Vardy superaban la treintena de edad.
Gareth Southgate y Harry Kane, fundiéndose en un emotivo abrazo tras la clasificación
Más allá de la influyente figura de Gareth Southgate, la ilusión tiene mucho que ver con el gran nivel mostrado por jugadores importantes del equipo y con el resurgimiento de jóvenes que apuntan maneras. Pickford ha llenado totalmente el vacío que se encontraba en la portería mediante partidos y paradas memorables. En la zaga, Maguire, Stones, Walker e incluso Trippier se han erigido como baluartes defensivos solventes. En la zona de mediocampo, Dier o Henderson proporcionan consistencia y estabilidad para que Lingard y Dele Alli se encarguen de crear peligro por zonas interiores. En los últimos tres cuartos de campo, Sterling y Rashford son los jugadores más desequilibrantes y un constante incordio para la defensa rival. Pero el que se encarga de materializar los goles y liderar al equipo es Harry Kane, un jugador que apunta a batir récords y a ser un delantero que ocupe gran sitio en la historia de la Selección inglesa.
A estos jugadores ya consolidados y de rendimiento inmediato hay que sumarles jóvenes promesas que poco a poco van entrando en la dinámica del conjunto inglés. Entre ellos, la sensación de la temporada, Jadon Sancho, y el niño mimado de Guardiola, Phil Foden. Otros jugadores jóvenes como Alexander Arnold, Chilwell, Joe Gomez, Sessegnon, Harry Winks o James Maddison también darán mucho de qué hablar si logran desarrollar su potencial.
El combinado británico cuajó un papel realmente meritorio durante la cita de Rusia
Tras el Mundial, en la novedosa UEFA Nations League se ha confirmado la continuidad del buen momento del combinado inglés tras derrotar a España en un frenético encuentro, además de una victoria in extremis frente a Croacia, la subcampeona del mundo. Esto sirvió a los de Southgate para clasificarse a las semifinales, donde se encontrarán con Holanda, otra selección que está pasando una situación muy similar a la de Inglaterra.
Veremos lo que el futuro deparará al conjunto de Gareth Southgate, «El Señor de la Orden del Chaleco», según The Guardian. Lo que está claro es que en Inglaterra hay motivos para ilusionarse, y seguramente acaparará gran parte de los focos mediáticos durante los próximos años.