El aire en Barcelona estaba enrarecido. Tras las debacles de sus vecinos españoles en la gran competición europea, la etiqueta de favorito parecía para los de Valverde un lastre más que una ventaja. La sensación de que cualquier resultado era posible encogía el corazón de los aficionados blaugranas.
El Txingurri, consciente de lo que estaba en juego, alineó un once de gala para recibir al Olympique de Lyon. El plan era sencillo: tener el balón, adelantarse pronto en el marcador y evitar que el partido degenerase en un ida y vuelta, en el cual el club galo pudiese sacar a relucir sus puntos fuertes.
Bruno Génésio, fiel a sus convicciones, optó por la valentía como ya hiciese en el partido de ida. Defensa de tres y un ataque rápido y talentoso, encabezado por la estrella lionesa Nabil Fekir, recién recuperado de la lesión que le impidió saltar al verde en el encuentro disputado en Lyon.
Los primeros minutos fueron una declaración de intenciones por parte del conjunto galo: no arrugarse ante el Barcelona e intentar hacer un gol para poner cuesta arriba la clasificación culé. Sin embargo, el plan de Génésio chocó de frente contra un Barcelona sólido y bien estructurado. Tras unos primeros minutos concediendo posesiones más largas al Lyon, el Barça comenzó a adueñarse de la posesión y a recuperar el balón de forma casi instantánea cada vez que éste abandonaba los pies de un jugador blaugrana.
El Barcelona no se demoró en hallar la comodidad de la que suele hacer gala cuando juega en casa. El trabajo con balón, rápido y vertical, se acompañaba de un trabajo sin balón igual de efectivo. El esférico apenas caía en las botas francesas, y la valentía del Olympique de Lyon empezaba a quedar eclipsada por una evidente inferioridad técnica. La presencia de Arthur en el centro del campo culé volvió a ser sinónimo de control y precisión en la circulación del balón. El joven brasileño, que terminó completando con éxito 71 de 72 pases realizados, cosió el centro del campo azulgrana y liberó e hizo mejores a Busquets y a Rakitic.
Como culmen a este dominio llegaron los dos primeros goles del Barcelona. Tras señalar un penalti bastante dudoso sobre Luis Suárez, el Barça se adelantó con un lanzamiento a lo Panenka de su estrella y capitán, Leo Messi. Corría el minuto 17, y tan solo quince más tarde el delantero charrúa volvió a ser protagonista. Esta vez, tras un maravilloso control que dejó clavada a la zaga lionesa, asistió a Coutinho para que, totalmente libre de marca, empujase el balón a la red. El brasileño celebró el tanto de manera comedida, sabedor de que no está atravesando su mejor momento de forma y que cada partido es un test que determina su posible continuidad en el once titular de Ernesto Valverde.
Como guinda al torbellino que estaba pasando por encima del equipo francés, Anthony Lopes, guardameta titular y héroe en el partido de ida, tenía que abandonar el terreno de juego a los 34 minutos a causa de unas extrañas molestias tras un choque con Coutinho. A los cinco minutos de enfundarse los guantes, su reemplazo, Mathieu Gorgelin, evitó que Messi hiciese el 3-0.
El encuentro llegó a su ecuador con un Barcelona que gustaba y se gustaba, que terminó combinando los recursos técnicos con las florituras estéticas. Con la confianza del que se siente ganador, jugadores como Suárez o Messi se lucieron con controles y regates de fantasía ante un Lyon que parecía resignado. Sin embargo, no estaba todo dicho por parte de los de Génésio.
El partido se reanudó de la misma guisa, y Leo Messi volvió a tener oportunidad de poner tierra de por medio con una buena vaselina que Marçal tuvo que sacar bajo los palos. El Barcelona volvía a perdonar, y una de las grandes reglas no escritas del fútbol se quitaba el peto en la banda: el que perdona, lo acaba pagando.
Los hombres de Valverde se sentían en cuartos de final, y parecieron olvidarse de la intensidad que en los primeros 45 minutos les había hecho dueños y señores del encuentro. Tras un par de avisos capitaneados por Fekir, el Lyon aprovechaba una consecución de malos despejes en el área del Barcelona para poner el 2-1 en el electrónico. El gol de Lucas Tousart daba alas a los galos y los ponía a un gol de la clasificación.
El Olympique de Lyon, espoleado por el tanto y con un plus de motivación, fue in crescendo. El equipo de Génésio sacó fuerzas de flaqueza para hacerse con el dominio del encuentro y poner contras las cuerdas a un Barça todavía noqueado por el gol, que no conseguía recuperar el timón del encuentro. Los corazones en la grada volvían a encogerse.
Ernesto Valverde leyó la partida y movió fichas. Sacó del campo a Coutinho y a Arthur para dar entrada a Dembélé y Arturo Vidal. Los objetivos no eran otros que aprovechar con el mosquito los espacios que ofrecía el Lyon, volcado en ataque, y que Vidal aportase músculo y oficio en la recuperación de balón y los duelos físicos en el centro del campo.
El plan del Txingurri funcionó, y fue precisamente al contraataque como el Barcelona puso punto y final a la eliminatoria. Los últimos quince minutos de encuentro fueron un pasatiempo para Leo Messi, que volvió a enfundarse el traje de alienígena. La primera estocada fue de las que le gustan al argentino: conducción en solitario, quiebro para dejar oliendo el césped a los centrales galos y balón al fondo de la portería. Los dos tantos que cerrarían el 5-1 definitivo volvieron a nacer de sus botas; de nuevo, dos conducciones de contraataque en solitario y dos asistencias, a Piqué y Dembélé que definieron con resolución.

Una vez más, el partido del Barcelona tuvo aires de déjà vu: el Barça volvió a conseguir un resultado amplio en el marcador que enmascaró la cesión del control del partido durante demasiados minutos al Olympique de Lyon. El Barcelona sigue siendo contundente, y eso ha sido suficiente para eliminar al Real Madrid de Copa del Rey y para avanzar a cuartos de final de la Champions League. Pero Valverde se encuentra en una contrarreloj para poner fin a esos lapsus de desconexión si quiere alzarse con la orejona este año y volver a coronar al Barcelona como mejor equipo de Europa.








